La mesa redonda de la 15ª Jornada Sociosanitaria recogió cuatro miradas a la pandemia desde diferentes recursos de la atención intermedia
La mesa redonda que se celebró en el marco de la 15ª Jornada Sociosanitaria de la Fundación Mutuam Conviure quiso captar desde una visión transversal, a partir de la intervención de diferentes profesionales, el papel de la atención intermedia durante la crisis de la Covid-19. Núria Terribas , jurista y experta en Bioética que, desde hace muchos años, forma parte del Comité de Ética Asistencial del Grupo Mutuam como experta externa, fue la encargada de moderar el encuentro virtual entre las cuatro ponentes, que transmitieron la experiencia de quienes han estado al pie del cañón ante la pandemia, lidi.
La primera intervención de la mesa redonda fue de la doctora Mireia Puig , médica y directora del Servicio de Urgencias del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo y miembro del Comité de expertos que ha nombrado a la Generalitat de Cataluña para la Transformación del Sistema Público de Salud. Puig empezó recordando a partir de algunas portadas de diarios españoles cómo en pocos días se pasó del escepticismo ante los primeros casos en la previsión de colapso de las UCI. "En 15 días nos vimos desbordados" , reconocía desde su propia experiencia en Urgencias, donde tuvieron que hacer frente, según expuso, a tres importantes retos.
En primer lugar, aseguraba la ponente, debía abordarse todo lo que tenía que ver con la gestión de la unidad, y que implicó tener que habilitar nuevos circuitos de atención específicos para los enfermos de Covid-19 y nuevos espacios de visita y observación. "El vestíbulo se convirtió para poder acoger 40 boxes, por lo que pasamos de 44 a 84", relató. El Servicio de Urgencias, añadió, se transformó profundamente para poder seguir atendiendo adecuadamente a los pacientes no cóvido , sin olvidar la atención centrada en el paciente. El segundo reto que decidió Puig tenía que ver con la mirada hacia el exterior, en la red colaborativa de atención urgente en el AIS Derecha con la que trabajan siempre y que ahora los necesitaba. “Éramos conscientes de que si nosotros estábamos sufriendo ellos estarían sufriendo muchísimo; les ofrecimos la ayuda que podíamos suministrar, que tampoco era mucha, porque estábamos desbordados, pero entendíamos que sólo podíamos responder a esta crisis de forma conjunta ”. El tercer reto que apuntó recogía los objetivos asistenciales, como conseguir protocolos diagnósticos "señados, eficientes y seguros", el control epidemiológico, activar todo lo que tenía que ver con el cuidado y protección de los profesionales, mantener la información y acompañamiento a los familiares habituales, conseguir que se mantuvieran las decisiones multidisciplinares y compartidas con aquellos pacientes y los familiares "de excelencia".
"La primera ola fue muy intensa y con poca opción para asearnos", reconoció Puig, que subrayó el importantísimo impacto de la pandemia en un servicio acostumbrado a trabajar en una red colaborativa de todo el territorio. En este sentido, también puso en valor el sistema de integración con unos "proveedores de atención intermedia altamente expertos en la atención a la patología aguda y altamente flexibles".
Ester López , enfermera y Coordinadora de Enfermería del Hospital Sociosanitario Mutuam Güell , además de Vocal del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona, protagonizó la segunda intervención de la mesa, centrada en el futuro de las enfermeras ante la pandemia. La ponente empezó explicando su experiencia durante la primera ola en el Hospital Sociosanitario, en la que sufrieron 61 bajas de profesionales, tan sólo en marzo. "Fue un mes muy complicado, en el que se tuvo que reorganizar todo el centro ", admitió la coordinadora de Enfermería, que reconoció que en un primer momento no pudieron dar respuesta a las necesidades de los hospitales de referencia y sólo pudieron atender a los pacientes con Covid propios. Sin embargo, en abril ya pudieron ingresar enfermos de Covid derivados de otros resursos, sobre todo del Hospital de Sant Pau. "Entre la primera y la segunda ola ha habido un proceso de aprendizaje y, en octubre, pese al gran número de casos, tenemos la satisfacción de haber podido controlar el mejor brote", afirmaba López. La ponente compartió con los asistentes cuáles habían sido los aspectos negativos y los positivos que identificaron en esa primera ola. Entre los primeros, estaba el miedo al contagio -propio y hacia los demás-; la sensación de caos derivada del hecho de tener que transformar las rutinas; la falta de personal a causa de las bajas; la insuficiencia de material ; la falta de tiempo para poder reflexionar; la incertidumbre o el sufrimiento por las personas que se fueron sin haberse podido despedir de sus seres queridos. En cuanto a aspectos positivos, López señaló el importante papel del trabajo en equipo entre todos los profesionales del centro, haciendo que el trabajo fuera más ágil; el liderazgo de las enfermeras en las unidades de planta y en las que debían montarse para atender a los pacientes con Covid-19; la adaptación rápida a los nuevos modelos de trabajo o la capacidad de no perder el humor mientras se trabajaba en esa situación.
López también aprovechó la oportunidad para apuntar los retos que debería afrontar la Enfermería en el futuro inmediato, señalando que "durante la pandemia, las enfermeras han tenido un reconocimiento social e institucional importante, pero esto también comporta una responsabilidad social ". En este sentido, afirmó que el primero de los retos sería mantenerse a la altura de la situación mientras durara. Sin embargo, también subrayó el desarrollo de la prescripción de enfermería , la adecuación de los ratios, la adaptación a los nuevos roles de enfermería que aparecerán, la influencia en la formulación de las políticas de salud, el desarrollo del liderazgo enfermero, la adaptación a la transformación digital o el fomento de la investigación y la innovación. López también señaló objetivos a corto plazo, como la necesidad de reparar las secuelas de la Covid y de prepararse para la campaña de vacunación, y objetivos más estratégicos, como jugar un papel en la transformación del sistema sociosanitario , planteando nuevos modelos de prestación de cuidados. Por último, la ponente quiso destacar la importancia de reflexionar sobre la práctica diaria para ver qué cosas se hacen bien y cuáles pueden mejorarse.
La tercera ponente de la mesa redonda fue Mireia Bosch , médica y directora de los recursos y centros del Grupo Mutuam en Girona, entre ellos, el Hospital Sociosanitario , que abordó las perspectivas de futuro de la atención intermedia. La doctora Bosch empezó su intervención situando a los asistentes a partir de una infografía en la que se describían cuatro oleadas de impacto de la Covid , no sólo a nivel sanitario, sino también económico y social: la primera era la de la mortalidad y morbilidad inmediata de la Covid; la segunda, la del impacto de la restricción de recursos en la atención urgente de procesos no Covid; la tercera, la del impacto en la interrupción de los cuidados y del seguimiento de los enfermos crónicos , y la cuarta ola, sin pico y sostenida en el tiempo, la del impacto sobre la enfermedad mental, el trauma psíquico, el burnout y el daño económico . A partir de ahí, quiso mirar atrás para valorar lo que se había hecho durante la crisis sanitaria. Entre lo positivo, destacó la implicación, solidaridad y flexibilidad de los profesionales, pero también la gran capacidad de adaptación de las organizaciones, que se coordinaron y, en algunos casos, incluso reinventar. Sin embargo, Bosch también señaló la importancia de la autocrítica y, en este sentido, afirmó que el sector sociosanitario debería haber tenido más liderazgo en algunos circuitos asistenciales ; que debería haberse dispuesto de protocolos y procesos más centrados en las personas y que se debería haber potenciado el empoderamiento de los profesionales.
En cuanto a los retos de futuro, la ponente hizo suyas las propuestas de mejora presentadas por el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, como las de repensar la cartera de servicios, crear nuevas redes de colaboración, revisar los modelos de seguimiento y evaluación de la atención a la complejidad, formar a profesionales especializados o mejorar el modelo de financiación. Para Bosch , "el cuidado de los pacientes y las familias debe ir hacia una visión holística e integral ". Esto, añadió, debe hacerse con muchísima transparencia. Señaló la necesidad de los profesionales de aprender a comunicar mejor y también la de empoderar a los pacientes. En cuanto al cuidado de los profesionales, afirmó que debía ofrecerles crecimiento y reconocimiento, así como empoderarlos en el uso de las tecnologías y potenciar el trabajo en equipo y multidisciplinar. También apuntó que era necesario reformular la formación especializada , promover condiciones de trabajo saludables y un plan de atención para paliar el impacto emocional y físico que han sufrido con la crisis de la Covid-19. "Debemos aplicar criterios de creatividad e imaginación cuando pensamos el futuro de nuestro trabajo", concluyó la ponente tras enumerar todos los retos que debe afrontar el sector.
Emma Costas , enfermera y directora de los PADES de Mutuam , así como Coordinadora del Grupo de Cuidados Paliativos del Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Barcelona y miembro de la Comisión de Expertos por la Transformación del Sistema Público de S alut , fue la responsable de la última PADES Covid ”. Costas la contextualizó con algunos datos de la pandemia en Barcelona, como la de las 4.992 defunciones que había provocado a 17 de noviembre, el 64% de las cuales se habían producido en el ámbito hospitalario y de la atención intermedia. La ponente explicó que, ante esta situación, se preguntó qué habían hecho las Curas Paliativas durante la pandemia , y una de las respuestas que encontró es que se habían hecho ya 873 publicaciones médicas sobre la cuestión.
El Grupo Mutuam, en colaboración con el Consorcio Sanitario de Barcelona, presentó el 27 de marzo el documento 'PADES de respuesta rápida a domicilio por atención a la muerte de casos de infección por coronavirus SARS-CoV-2'. Costas explicó que el PADES Covid era un dispositivo que había nacido con el objetivo de " apoyar a los profesionales sanitarios de cualquier recurso público y proveer de atención a sus pacientes en situación de fin de vida en el domicilio". Esto lo hacían, aclaró, mediante dos vías. Cuando el paciente que presentaba síntomas compatibles con Covid era prevalente de PADES quien le atendía era su equipo de referencia. Sin embargo, cuando no lo era, desde cualquier recurso sanitario, se activaba el PADES Covid. Costas explicó que el dispositivo había estado activo del 1 de abril al 30 de mayo , funcionando 12 horas al día, 7 días a la semana , y que durante la franja nocturna se coordinaban con el equipo PADES AC noche. "A partir de la activación, se hacía una primera visita en menos de 24 horas; hacíamos una valoración integral de todas las necesidades del paciente y su familia, ofrecíamos apoyo en la toma de decisiones y ajuste del tratamiento", detalló Costas, que añadió que a las familias que querían acompañar al paciente en su fin de vida en el domicilio se les daba el material de protección.
La directora de los PADES de Mutuam reconoció que apenas en el momento de la jornada se estaba iniciando un proyecto de estudio retrospectivo para tener datos cualitativos de la labor del dispositivo, por lo que sólo podía compartir cuantitavivas, como que entre el 1 de abril y el 30 de mayo, el total de los equipos atendieron a 670 pacientes, de los cuales 170 pacientes con 87 pacientes. Costas afirmó que más de la mitad de la muestra eran personas que no estaban previamente identificadas como perfiles de cronicidad. También detalló que se promedió una media de 3 intervenciones por paciente y que el 17,2 por ciento de las personas atendidas murieron durante la visita . Tras mostrar tres casos como ejemplo de la labor desarrollada por este dispositivo, Costas finalizó su intervención leyendo la carta de agradecimiento de una familia atendida por los PADES y dando las gracias ella también a los equipos que dirige.
La mesa finalizó con las respuestas de las ponentes a las preguntas planteadas por los propios asistentes a través de la moderadora. En relación a los nuevos roles de las enfermeras y su empoderamiento en ámbitos específicos, Ester López señaló que, aunque se hubieran creado especialidades en Geriátrica, si no se mejoraban las condiciones laborales de las enfermeras en este ámbito, sobre todo en las residencias, sería complicado que muchas optaran. Mireia Puig, por su parte, respondió a una cuestión sobre el agotamiento de los profesionales. Reconociendo que el impacto de la pandemia había sido muy grande, que tuvieron mucho miedo y "tiraron de resiliencia y responsabilidad", recomendó que se buscara apoyo y se entendiera como "un dolor de muchos". Aparte de esto, la directora del Hospital Sociosanitario Mutuam Girona compartió la filosofía que aplica en su servicio: "Intento que los profesionales entiendan el valor del trabajo que realizan y que se evite la despersonalización que provoca un trabajo a gran escala".

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