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Rehabilitación en Atención Intermedia: así trabajamos en Grup Mutuam

Noviembre 17, 2025

Cuando pensamos en rehabilitación , lo primero que suele venir a la cabeza es una persona que se recupera después de una fractura o una lesión similar. Sin embargo, en el ámbito de la atención intermedia , este concepto va mucho más allá. Aquí, la rehabilitación engloba todo lo que permite a una persona recuperar la funcionalidad perdida –o alcanzar lo máximo posible– después de un accidente, una crisis o una hospitalización.

Para conocer cómo se trabajan estos procesos en Grup Mutuam , hablamos con Ronald Camilo Arteaga , médico geriatra y director médico del Hospital de Atención Intermedia (HAI) Mutuam Girona , que nos explica la importancia y la singularidad de la rehabilitación en este ámbito.

Tipologías de rehabilitación en Grup Mutuam

¿Qué perfiles de pacientes atiende en la rehabilitación en atención intermedia?

Atendemos a personas en situaciones muy diversas, aunque el objetivo siempre es el mismo: que el paciente recupere, en la medida de lo posible, sus capacidades previas a la lesión o episodio que ha provocado el ingreso. De esta forma, conseguimos que pueda volver a casa con el máximo grado de autonomía, seguridad y calidad de vida posible.

En el HAI Mutuam Girona contamos con una Unidad de rehabilitación intensiva para ictus y patología neurológica aguda : un equipo especializado que trabaja principalmente con personas que han sufrido un ictus, ayudándoles a restaurar funciones motoras, del lenguaje o de otros tipos.

También se tratan otras patologías con deterioro neurológico agudo, como pacientes con Miastenia Gravis o síndrome de Guillain-Barré que han sufrido una crisis, o pacientes intervenidos de neurocirugía, ya que pueden ver comprometidas funciones básicas como respirar, tragar la comida, hablar o moverse.

Esta unidad trabaja de forma coordinada con el Hospital Universitario dr. Josep Trueta , situado junto a nuestro centro, ofreciendo un servicio especializado de rehabilitación funcional y cognitiva para los pacientes ingresados en su área de neurología.

Por otro lado, disponemos también de un área de hospitalización para convalecencia , centrada sobre todo en traumatología y ortopedia . Aquí, aproximadamente el 90% de los pacientes son personas mayores operadas de fractura de cadera, aunque también se atienden otras situaciones como amputaciones o diferentes tipos de fracturas.

Rehabilitación fractura de cadera Atención Intermedia

Otro grupo relevante dentro de la convalecencia es el de los pacientes con bajada funcional hospitalaria . Son personas que, después de una hospitalización por causas diversas —como insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar u otras—, han perdido capacidades básicas durante la estancia, como andar, comer o ir al baño, a causa de la inmovilización o de las secuelas de la enfermedad.

Finalmente, contamos con un hospital de día , dirigido a pacientes ambulatorios que acuden a diario para realizar programas de rehabilitación física, ocupacional y de estimulación cognitiva . A veces son pacientes que previamente habían sido ingresados en el HAI, o que no requieren hospitalización, pero sí un seguimiento intensivo y especializado.

Un trabajo interdisciplinario

¿Cómo trabaja de forma coordinada entre profesionales?

En la rehabilitación en atención intermedia siempre se trabaja con equipos interdisciplinares.

Es importante diferenciar la multidisciplinariedad -donde cada profesional hace su función de forma independiente- de la interdisciplinariedad, que implica un trabajo conjunto. Nosotros trabajamos conectados, aportando a cada uno desde su área para ofrecer una atención integral.

En los equipos de rehabilitación participan varios profesionales, cada uno con un papel clave. Los fisioterapeutas se encargan de recuperar la movilidad, fuerza y resistencia. Los logopedas abordan los trastornos del habla y la deglución (como la disfagia ), mientras que los terapeutas ocupacionales ayudan a readaptarse a las actividades diarias.

También intervienen profesionales de la psicología , que acompañan en la adaptación emocional a la nueva situación, así como enfermería y auxiliares , responsables del cuidado y el acompañamiento diario. Los médicos especialistas , como los geriatras —y, cuando es necesario, los profesionales de neurología o psiquiatría—, completan la atención médica.

Finalmente, los profesionales del trabajo social gestionan los recursos y apoyan a la persona ya la familia en el regreso al domicilio, un momento especialmente importante cuando existe algún grado de dependencia.

¿Cómo es un proceso de rehabilitación?

El proceso comienza en el comité de ingresos —también interdisciplinario—, donde nos reunimos a diario para revisar los expedientes de los pacientes candidatos a ingresar, derivados de hospitales de agudos o de otros recursos.

A partir de esta valoración, se decide si cumple con los criterios de ingreso y qué unidad es la más adecuada. Los criterios se basan en guías de rehabilitación y la cartera de servicios del CatSalut , y tienen en cuenta aspectos como el potencial de recuperación, el estado cognitivo, la capacidad de colaborar con las terapias o la tolerancia física al esfuerzo. Por otra parte, también se consideran cuestiones logísticas y familiares, planificando con antelación el ingreso, estancia y alta.

Una vez ingresado, el paciente recibe un plan de tratamiento individualizado diseñado por el equipo interdisciplinar. En la unidad de ictus, por ejemplo, la rehabilitación es intensiva, con sesiones de fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional por la mañana y por la tarde, con el objetivo de recuperar la autonomía en el autocuidado: volver a andar, vestirse, lavarse o alimentarse por sí mismo.

El seguimiento es continuo. Cada semana se realizan reuniones para evaluar la evolución y reajustar los objetivos si es necesario, ya que la recuperación no es un proceso lineal.

Pueden aparecer complicaciones médicas, infecciones o limitaciones derivadas de enfermedades de base que obliguen a adaptar la estrategia. La clave está en mantener siempre un enfoque centrado en la persona, sin protocolos rígidos, con objetivos realistas y consensuados entre todos los profesionales.

Por último, la atención intermedia no se limita al ingreso hospitalario: los equipos planifican la continuidad del proceso mediante el hospital de día, terapias ambulatorias o atención domiciliaria, garantizando así que los avances no se pierdan y que la persona pueda seguir mejorando.

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El impacto de la rehabilitación en la calidad de vida del paciente y su entorno

El objetivo principal de la intervención es que el paciente pueda recuperar la máxima funcionalidad y autonomía posibles , y esto no sólo tiene un impacto directo en su calidad de vida, sino también en su entorno, ya que se reducen sus necesidades de apoyo en las actividades básicas de la vida diaria.

En los casos de pacientes con deterioro cognitivo avanzado o enfermedades crónicas sin posibilidad de recuperación, la rehabilitación se orienta hacia el mantenimiento, la calidad de vida, y el soporte para adaptarse a la nueva situación .

Por otro lado, el acompañamiento psicológico es esencial, tanto para los pacientes como para sus familias, ya que les ayuda a adaptarse a los cambios y luto que puede generar la enfermedad. Es decir, que el impacto positivo se refleja en la mejora física, pero también en la esfera emocional y social.

Además, en todos los casos, la rehabilitación ayuda también a reducir riesgos y probabilidades de nuevos ingresos hospitalarios . Por ejemplo, gracias al trabajo de los logopedas sobre la disfagia pueden reducirse complicaciones como broncoaspiraciones e infecciones respiratorias.

¿Existe algún caso de paciente que te haya marcado?

Hace poco, paseando por Girona, me encontré a un antiguo paciente de la unidad de rehabilitación intensiva que había sufrido un ictus un año atrás. Cuando le dimos el alta todavía no había recuperado del todo la marcha, pero le vi caminando sin ayuda. Me alegró mucho comprobar que, con paciencia y esfuerzo, la recuperación funcional es posible.

Otro ejemplo es el de un paciente joven, con antecedentes de trasplante renal y un ictus, que al llegar presentaba un deterioro funcional importante y que, en alta, pudo volver a andar de forma independiente y con bajo riesgo de caídas después de pocas semanas de rehabilitación.

Ronald Camilo Gomez Arteaga

Director médico HAI Mutuam Girona.


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