Estancias temporales en residencias durante verano, una buena opción cada vez más frecuente

Estancias temporales en residencias en verano

Cuando tenemos familiares mayores dependientes, planificar unas vacaciones puede resultar complicado. No solo debemos considerar sus necesidades especiales de cuidado si pasan unos días con nosotros, sino también la posibilidad de que no puedan acompañarnos de viaje debido a limitaciones físicas o de salud. Esta situación puede generar estrés y sentimientos de culpa en las familias, que desean disfrutar de un merecido descanso pero no pueden dejar a sus familiares de edad avanzada sin la atención adecuada.

¿Qué podemos hacer si no pueden viajar con nosotros y no pueden quedarse solos en casa? Grupo Mutuam ofrece una solución que, además de ser idónea para estos casos, es cada vez más popular: las estancias temporales en residencias. ¿No tenéis claro si es la mejor opción para vuestra familiar? ¿Tenéis dudas sobre qué características debéis buscar en este tipo de servicios? Os explicamos todo lo que necesitáis saber sobre las estancias temporales en las residencias de Grupo Mutuam.

Una opción cada día más habitual

Dependiendo de la situación específica de cada persona, existen diferentes opciones para brindarles el cuidado necesario durante las vacaciones. Por un lado, los servicios de ayuda domiciliaria son una alternativa para aquellos que deseen que su familiar continúe su rutina en su entorno habitual, recibiendo atención en casa. Y, por otra, los apartamentos con servicios pueden ser una opción intermedia para personas mayores autónomas, brindando un entorno independiente con la tranquilidad de contar con asistencia y apoyo cuando sea necesario.

Sin embargo, una solución cada vez más popular es optar por estancias temporales en residencias especializadas para personas mayores. Estas estancias permiten que la persona dependiente reciba la atención y el cuidado necesarios durante un período determinado, mientras que el resto de la familia puede disfrutar de unas vacaciones sin preocupaciones y con la seguridad de que su familiar está bien atendido.

Las estancias temporales ofrecen una variedad de ventajas como la seguridad de contar con personal especializado las 24 horas del día, servicios de atención médica y actividades diseñadas para el bienestar y entretenimiento de los residentes.

Cómo encontrar el servicio de estancia temporal que mejor se adapta a nuestra situación

Cuando se busca una residencia para una estancia temporal, es necesario tener en cuenta ciertas características clave. En primer lugar, es esencial verificar que la residencia cuente con personal calificado y experimentado en el cuidado de personas mayores dependientes. De esta forma, sabremos que, en todo momento, sus necesidades estarán bien atendidas.

En segundo lugar, es importante asegurarse de que el entorno sea seguro, accesible y adaptado a las especificidades de los residentes. Otros aspectos a considerar incluyen la calidad de los servicios médicos disponibles, la variedad de actividades recreativas y sociales que se ofrecen, y la posibilidad de mantener una comunicación fluida con la familia durante la estancia. Evaluar estas características garantizará que la residencia seleccionada proporcione el cuidado necesario y brinde una experiencia satisfactoria para nuestro familiar y la tranquilidad de saber que está en buenas manos.

Un respiro para la familia: descansar y cuidar de nosotros mismos es una necesidad

El sentimiento de culpa es un aspecto común que experimentan muchas familias cuando toman la decisión de “dejar” a su familiar en un centro durante sus vacaciones. Es comprensible que surjan emociones de preocupación y angustia al separarse temporalmente de sus seres queridos. Sin embargo, es importante recordar que optar por una estancia temporal en un centro especializado no es, en absoluto, sinónimo de “dejar” a nadie, sino una muestra de amor y de cuidado responsable. Estas decisiones se toman con la intención de garantizar que nuestros padres, madres, abuelos y abuelas reciban la atención adecuada y se encuentren en un entorno seguro mientras la familia disfruta de unos días de ocio.

Y es que cuando la responsabilidad de cuidar a una persona dependiente recae completamente en el entorno familiar, es esencial reconocer la importancia de tomarse un período de descanso. El cuidado constante puede generar una carga emocional y física considerable, lo que a su vez puede afectar a la calidad de vida tanto de quien cuida como de quien es cuidado. Para evitar el agotamiento y preservar el bienestar de todas las personas involucradas, es necesario buscar alternativas que ofrezcan un respiro familiar para todos.

Sabemos y queremos cuidar

En Grup Mutuam disponemos de todos estos servicios y ofrecemos estancias temporales en nuestras residencias, con una estancia mínima de una semana. Nuestros centros cuentan con profesionales altamente cualificados y una infraestructura diseñada para garantizar la comodidad y el bienestar de los y las residentes. Aparte de proporcionar atención médica personalizada, ofrecemos programas de actividades enriquecedoras y servicios de calidad, promoviendo la sociabilidad y el disfrute de cada estancia.

Lo más importante a la hora de planificar una estancia temporal es hacerlo con una antelación mínima de un mes para poder gestionar la reserva y que nuestro familiar se instale unos días antes de que nos vayamos. Así, nos aseguramos de que haya plaza y de que la persona tenga un par de días para adaptarse bien.

Para ayudaros con la planificación y resolver todas vuestras dudas, disponéis del Servicio de Orientación Social del Grupo Mutuam que, de forma gratuita, ofrece asesoramiento personalizado a las familias. Este equipo de profesionales comprende las necesidades específicas de cada situación y ofrece orientación en la búsqueda del recurso más adecuado para cada caso. Ya sea que se requiera una estancia temporal en una residencia o se busque otra solución alternativa, el Servicio de Orientación Social está comprometido a proporcionar apoyo y ayudar a las familias a tomar decisiones informadas y acertadas.

Con el apoyo y la experiencia del Grupo Mutuam, las familias pueden encontrar en sus residencias un entorno seguro, profesional y acogedor, donde sus familiares, padres, madres, abuelos y abuelas serán atendidos con dedicación y cariño durante toda su estancia.

Te puedes poner en contacto con el Servicio de Orientación Social de Grup Mutuam en el 93 380 09 70 o dirigiéndote al correo silvia.aguerri@mutuam.com.

Hacia un modelo de residencias para personas mayores más humanos y sostenibles

Marc Trepat, BTA

Marc Trepat , arquitecto y director general de BTA Arquitectura , participó en la 5ª Jornada de Atención a la Dependencia organizada por la Fundación Mutuam Conviure . En su ponencia presentó un modelo de residencias de ancianos que facilita la aplicación de la Atención Centro en la Persona. Como sabemos, el diseño y distribución funcional de un espacio condicionan los usos del mismo. Así, la arquitectura de los centros para personas mayores también afecta a la vida que se desarrolla y la atención que se puede ofrecer a las personas usuarias. A continuación, quiero presentar un modelo que hemos conceptualizado después de viajar o conocer lo que están haciendo en países del centro y norte de Europa, y también en Estados Unidos, donde hay centros que aplican de forma más efectiva la Atención Centro en la Persona . Hemos analizado cuáles son los factores que hace que podamos considerar estas residencias de mayores mayores que las que tenemos actualmente aquí y ver cómo podemos mejorarlas, salvando las diferencias económicas y culturales.

Atractivo versus funcionalidad

Ante todo, es importante que tengamos claro que hay centros para personas mayores que tienen una arquitectura excelente y que, incluso, han sido distinguidos con premios del sector, pero donde no es posible aplicar la Atención Centro en la Persona. Conocemos algunos ejemplos cercanos que ilustran esto. En Ciutadella, en Menorca, existe una residencia geriátrica muy referenciada en los circuitos de la arquitectura que funciona como una unidad de convivencia de 100 personas . La estructura es una especie de gran gusano formado por habitaciones seguidas unas de otras , con un patio central . Los espacios en torno a este gusano son los destinados a la convivencia. En cuanto a la imagen arquitectónica, es muy fabril, con pavimentos muy brillantes y predominio del hormigón , que no ayudan en nada a la orientación. Los espacios son, por lo general, muy fríos. En las habitaciones, las camas son de tipo hospitalario y, aunque podrían tener unas vistas interesantes al jardín, se ha optado por el uso de un policarbonato que impide que se vea nada. Otro ejemplo de centro con una arquitectura excelente pero poco adaptada a las necesidades de las personas mayores es el de la residencia asistida de Alcacer do Sal , en Portugal. Se trata de un edificio muy atractivo a nivel estético y con gran complejidad constructiva que se va adaptando a la topografía. En la planta superior, hay dos núcleos de comunicación y un largo pasillo con habitaciones con terraza. Esta distribución hace que los residentes que están en los extremos tengan que hacer un largo recorrido para llegar a los espacios comunes .

Residencias de referencia

En un sentido opuesto, como ejemplos de centros para personas mayores en los que es fácil aplicar una Atención Centro en la Persona , hemos analizado uno en Graz, en Austria, y otro en Estocolmo, en Suecia. Por un lado, la Residential Care Home Andritz , es un edificio con planta baja y otra planta integrado por siete unidades de convivencia . Tanto la estructura como la fachada están hechos con madera, que ofrece mucha calidez . En ambas plantas hay unidades de convivencia de 15 personas con dormitorios individuales y dobles y una cocina y un espacio de estar para cada una que da a un patio. Cabe decir que, en la mayoría de residencias del centro y norte de Europa, no tienen una cocina industrial, sino que cocinan en la propia unidad . En los acabados interiores, predomina la madera natural, que es un material que tiene un caro mantenimiento. Las luces y el mobiliario son de tipo doméstico y hay grandes ventanales y espacios abiertos . El contraste entre pavimentos y paredes y la señalización de las puertas con respecto a los pasillos facilitan el reconocimiento a las personas con dificultades visuales. Las habitaciones se pueden personalizar y disponen de mobiliario que recuerda al de un hogar. La cama está adosada a la pared y hay ventanas grandes que permiten disfrutar de las vistas estando sentado.

Imagen doméstica y acogedora

Por otra parte, la Residencia Villa Agadir es un edificio con forma de H y tiene tres plantas. Consta de unidades de convivencia de 9 personas , cuando éstas tienen déficit cognitivo, y de 14, cuando están cognitivamente bien. Las partes externas son las unidades de convivencia y la parte central, los espacios comunes . Los comedor y la cocina están en un único espacio y éstas están comunicadas para que el personal pueda moverse entre ellas. El espacio de estar es muy doméstico . Las habitaciones son grandes, de unos 25 a 30 m2 más el baño y siempre tienen una pequeña cocina, que para la mayoría de personas no está en funcionamiento. Las camas también están adosadas a la pared. Se le da una gran importancia al espacio exterior , fundamental para los nórdicos. Residencia Villa Agadir Vistos estos ejemplos, quiero recuerda al doctor en arquitectura Habib Chaudhury , director de la facultad de gerontología de la Universidad Simon Fraser de Vancouver. Fue él quien me abrió los ojos sobre cómo podíamos modificar la forma en que, desde la arquitectura, pensamos los centros para personas mayores con dependencia . Como profesional especializado en entornos para personas con demencia, señala que lo primero que debemos hacer es pensar en sus características para generar el entorno más favorable para que pueda desarrollar su vida .

La vertiente social

Por eso, en BTA Arquitectura, hemos decidido trabajar teniendo en cuenta tres vectores: el artístico, el técnico y el social . Esta última parte, en la que a menudo los arquitectos no se han fijado, tiene que ver con tener presente que lo que hacemos es para las personas. Por ello, debe permitir que socialicen , que se empoderen , que se relacionen intergeneracionalmente y, en definitiva, que vivan mejor . Así pues, definimos la arquitectura como la disciplina creativa que se encarga del diseño del entorno de las personas con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida. Por eso, lo primero que hacemos es pensar qué nos pasa cuando nos hacemos mayores y tenemos deterioro cognitivo . Cuando envejecemos, disminuye nuestra capacidad motriz, tenemos más dificultades para comunicarnos con otras personas, tenemos una pérdida de capacidad de percepción sensitiva y más dificultades para entender qué ocurre en nuestro entorno. Considerando esto, para mejorar las residencias para personas mayores y tener en cuenta la ACP, hay algunas premisas a aplicar . Primero, debemos evitar centros con imagen institucional y crear sensación de hogar. Segundo, debemos ayudar, mediante el diseño, a la orientación espacial, sin necesidad de un montón de rótulos. Tercero, debemos crear espacios que eviten los estímulos negativos y diseñar para el soporte funcional. Cuarto, deben incluirse elementos que favorezcan la reminiscencia. Quinto, es fundamental crear pequeños espacios de vida y actividad, que sean espacios positivos y seguros. Por último, es necesario posibilitar la personalización de los dormitorios para que las personas mayores puedan mantener su historia de vida.

Cuanto menor, mejor

En la arquitectura de un centro para personas mayores el elemento más importante son las unidades de convivencia , porque es quien nos ayuda a alcanzar estos conceptos. En BTA consideramos que las pequeñas funcionan mejor que las grandes por los siguientes motivos: ayudan a la orientación espacial, permiten encontrar lo que buscas con más facilidad, mejoran la interacción social y disminuyen la agitación, la depresión y el estrés. Todo esto puede derivar en una necesidad menor de farmacología y en una mejora las prácticas de atención y cuidado . Además se introducen sistemas basados en la historia de vida de cada persona. Unidades de convivencia en residencias por agente mayor Consideramos que una unidad de convivencia es pequeña si tiene hasta 20 personas . Ahora bien, nos encontramos con que en algunos países del centro y el norte de Europa suelen tener menos. En Suecia, entre 9 y 14 plazas, en Dinamarca, entre 10 y 20, en Alemania, entre 15 y 25 y, en Noruega, entre 8 y 12. Cuanto menor sea la unidad de convivencia, más calidad de vida encontraremos. Sin duda, la capacidad económica determina significativamente la dimensión de las unidades de convivencia. Ahora bien, la dimensión de la unidad de convivencia nada tiene que ver con la dimensión final de la residencia.

La hora de la realidad

Poner en práctica todos estos conceptos no es fácil en nuestro entorno, pero nosotros hemos procurado introducirlos en los últimos proyectos realizados. En un proyecto con el que ganamos un concurso público , porque cumplíamos rigurosamente el programa funcional, habíamos planteado crear unidades de 35 personas en una misma planta. Esto son unidades inmensas. Nosotros buscamos la mejor orientación posible y establecimos unos núcleos de comunicación vertical, un largo pasillo y habitaciones a ambos lados. Por falta de recursos, este proyecto no llegó a llevarse a cabo, pero, si se hubiera llegado a hacer, quizás ahora nos daría vergüenza. Por eso, ahora, cuando los operadores de residencias nos dicen que las unidades de 35 personas les funcionan, lo que les proponemos es que prueben dos unidades de unas 17 , colocando en el centro el espacio de convivencia fragmentado en dos espacios de comedor-sala , con un núcleo de comunicación en medio . Hacemos un acceso independiente para cada una de estas unidades de convivencia y creamos una sala técnica desde la que gestionar toda la planta con el mismo equipo.

Dar respuesta a nuevos retos

En Lleida , diseñamos una residencia de 150 plazas en la que, habiéndose construido en abril de 2020, tuvimos que tener en cuenta la situación de pandemia por Covid . Así, por seguridad, creamos accesos directos desde el exterior a algunos espacios concretos, como los vestuarios de personal, el centro de día y el despacho de trabajo social, para evitar la entrada del virus. Además, creamos un hall , un porche para poder realizar actividades, despachos, sala de visitas, centro de día, espacio polivalente, fisioterapia, aseos, espacios de atención a la persona residente, cocina y lavandería. En la planta tipo, generamos dos unidades de convivencia de 16 personas con un 50% de habitaciones individuales y el otro 50% con habitaciones dobles. En la planta quinta, hicimos una unidad única de 22 personas con habitaciones individuales. Todas las unidades de convivencia se orientaron de modo que tienen vistas a la Seu Vella y al río .

Dividir en unidades

Otro trabajo reciente es una residencia que hicimos en Sant Adrià del Besòs , en la que las unidades de convivencia son bastante estancas, ya que hay una entrada directa desde el núcleo central . En este caso, la estructura del edificio ya estaba hecha, así que no pudimos ajustar demasiado los tamaños. Sin embargo, pudimos hacer cinco unidades de 18 personas y una de 9 . Aparte de la gran terraza de la que disponía en la planta baja, pudimos crear otra de la planta segunda para dotarla de un espacio exterior cubierto. Además, la cubierta del edificio también es totalmente transitable . El objetivo fue intentar dotar al edificio del máximo de espacios exteriores que ayudaran al bienestar de quien vive allí.

Proyectos futuros

Otro ejemplo en el que intentamos aplicar los conceptos que he expuesto es el de una residencia para personas mayores que todavía no hemos empezado a construir en Manresa . Situada en un terreno muy difícil debido al desnivel, hemos creado un espacio verde entre el edificio y un muro en el que queremos hacer un jardín vertical . El objetivo es que las personas residentes encuentren la tranquilidad que necesitan para poder continuar con su historia de vida. Proyecto Residencia Manresa La planta tipo consta de dos unidades de convivencia con una entrada independiente y una entrada en el punto de control, desde el que se puede acceder a las dos unidades. En la cuarta planta, hemos puesto el espacio de convivencia común , con una cubierta ajardinada. En el pasillo entra luz natural que ayuda a entender dónde se encuentra el espacio de convivencia. El último ejemplo es el de una residencia de personas mayores en fase de proyecto que haremos en Palma de Mallorca . En este caso, hay un total de 160 residentes y 5 unidades de convivencia , de entre 11 y 22 personas, por planta. En una de las unidades de planta baja, que inicialmente es de 22, hay un espacio de convivencia con un tabique móvil que permite tener dos salas independientes para 11 personas cada una. Esto facilita una reducción de estímulos negativos respecto a las unidades de 15. Además, hemos generado patios en torno a las unidades de convivencia y hemos conseguido que desde el punto de control se visualicen las puertas de todas las habitaciones , lo que facilita la tarea del personal. Marc Trepat Carbonell Director general BTA Arquitectura

Pavimentos seguros para residencias

Paviments segurs

Leila Mashhouri , doctora arquitecta e investigadora en el grupo LiTA de la Universidad Politécnica de Cataluña en la ETS de Arquitectura del Vallès, protagonizó una sesión clínica para profesionales del Grupo Mutuam. En la charla, compartió los resultados de su tesis doctoral, titulada Applying safe flooring in housing environments related to the independent elderly (‘Aplicación de pavimentos seguros en entornos de vivienda relacionados con la gente mayor independiente’). Ante la emergencia de problemas sociales como los que ahora nos plantea el envejecimiento acelerado de la población , los arquitectos constatan la necesidad de orientar su actividad hacia la ideación de soluciones a retos concretos para grupos vulnerables como la gente grande. Hay que asumir, pues, que hoy por hoy tenemos una arquitectura muy pensada para una serie de problemas comunes pero ahora están surgiendo nuevos específicos de cada grupo. En el marco de esta necesidad de una arquitectura más específica para personas mayores , he elaborado mi tesis en torno a los pavimentos arquitectónicos para hacerlos más seguros de cara al riesgo de caída . Las caídas de las personas mayores y las lesiones relacionadas con éstas en las viviendas se han convertido en un problema de salud pública. Más de un tercio de los adultos mayores de 65 años caen al menos una vez al año y en un 95 por ciento de los casos de caídas se producen en los interiores de las viviendas . Las caídas tienen un gran impacto en la vida personal y familiar de las personas mayores, pero también un elevado coste económico para el sistema sociosanitario.

Estrategias frente a las caídas

El objetivo de mi investigación es poder proporcionar unos ambientes residenciales más seguros para la gente mayor a partir tanto de la eliminación de factores de riesgo como la reducción de las consecuencias de la caída. En este sentido, se ha evaluado el uso de una familia de pavimentos que se llaman Compliant Flooring (CF) que presentan propiedades de absorber la energía del impacto por caída. Cabe subrayar que en esta primera investigación sólo se han abordado los factores de caída extrínsecos, aunque también existen intrínsecos. Asimismo, mi propuesta se inserta en un conjunto de estrategias que engloba a las que inciden en los factores de prevención de caída, las que inciden en la detección precoz de la cagua y las que inciden en la protección contra las caídas. Respecto a la prevención de caídas , las estrategias vigentes se basan en la eliminación de los factores de riesgo ambiental (rampas, pavimentos mojados, etc.) o en la mejora de la capacidad física de la persona mediante el uso de algunos medicamentos o haciendo ejercicios. En cuanto a la detección de caídas , se plantea el uso de dispositivos portátiles, como collares o pulseras, sensores ambientales, que se pueden colocar bien en las sillas de ruedas o en las alfombras, o cámaras para instalar en diferentes lugares de la vivienda para monitorizar a las personas mayores. En relación con la prevención de las caídas, existen también dispositivos portátiles, como las protecciones de caderas, y los pavimentos seguros.

Resbaladizo y deslumbramiento

El estudio de campo en esta investigación se ha llevado a cabo con la colaboración del Grupo Mutuam , en los Apartamentos con servicios, el Centro de Día y el Centro Asistencial Mutuam Collserola, con personas usuarias tanto independientes como dependientes. Evaluamos la resbaladiza potencial de los actuales pavimentos de las áreas principales mediante un dispositivo estándar de test de resistencia al deslizamiento. Sólo un 10% de las superficies superaron esta prueba con éxito.

Pavimentos seguros
Pavimentos seguros

Posteriormente, se investigaron los factores ambientales de riesgo de caída y extraímos algunas constataciones. Por un lado, el uso de diferentes materiales o colores en los paramentos y pavimentos de las distintas áreas del centro puede colaborar en resolver los problemas de falta de detección o deslumbramiento. Por otro lado, en rampas, escaleras y ascensores, se deben evitar los espacios previos sin señalizar y se puede utilizar un color diferente para resaltar los bordes y los cambios de altura. Encontramos que todas las superficies de revestimiento son habitualmente de color negro o similar, lo que las hace difíciles de escrutar por parte de las personas mayores. Las superficies pulidas tampoco son, en general, una buena opción, dado que reflejan la luz, tanto natural como artificial, lo que perjudica la visión debido al deslumbramiento. Las superficies irregulares deben eliminarse o recubrirse adecuadamente. Sin embargo, el uso de colores que contrastan entre ellos es muy interesante, ya que permite detectar más fácilmente, por ejemplo, los elementos de ayuda disponibles para llevar a cabo las actividades cotidianas. Por lo que respecta al calzado, hemos constatado que, si es incómodo o inadecuado o inestable, es causa habitual de caídas en personas mayores.

Pruebas de pavimento

Un paso siguiente en la investigación fue entrevistar a personas residentes y profesionales del mismo centro para conocer sus preferencias en relación a los nuevos pavimentos estudiados. Se instalaron diferentes tipos de pavimento en una zona interior y se les pidió que los probaran y después informaran sobre la comodidad y equilibrio que sentían bajo los pies. Los resultados pusieron de manifiesto que las personas mayores preferían los pavimentos rígidos , porque les aportan seguridad. En cambio, evitan los pavimentos pulidos, porque les resultan resbaladizos y, a veces, reflejan la luz, siendo molestos a la vista. El personal, en cambio, se decanta más por las superficies lisas y antimanchas . Por su parte, se comprobó que las superficies extremas, bien blandas o demasiado duras, pueden provocar problemas de espalda y de fatiga en las piernas. Como resumen general, cabe señalar que, a la hora de escoger un pavimento para una residencia de personas mayores, debemos optar por los revestimientos de patrones sutiles y diseños de madera sin nudos y evitar patrones recargados y colores oscuros. Es necesario tener en cuenta el uso de diferentes diseños y colores para crear combinaciones aptas para personas con demencia. Asimismo, es importante que haya contraste entre el suelo y las paredes y debe controlarse el grado de reflejo de la luz. De acuerdo con un estudio interno, los espacios en los que se producen actualmente la mayoría de caídas son el comedor, el dormitorio y el baño. En relación con los momentos del día, se evidenció que una hora antes y una hora después de las comidas aumenta el riesgo de caída debido a la somnolencia o las variaciones de azúcar.

Trasladar soluciones existentes

Los pavimentos “seguros” ya se utilizan habitualmente en zonas de juego infantiles, gimnasios o fábricas pero no existen precedentes en su colocación en zonas interiores destinadas a personas mayores. Los pavimentos “seguros” (Compliant Flooring, CF) son una alternativa para los arquitectos que diseñan residencias como oportunidad de aportar una solución que reduzca las lesiones de las personas usuarias y que proteja a la vez la salud de los profesionales que trabajan en ella. Esto es así porque sus características les hacen capaces de reducir el impacto de una caída y al mismo tiempo lo suficientemente rígidos como para no afectar al equilibrio durante la marcha. Pavimentos seguros En la investigación llevada a cabo sobre los productos ya disponibles en diferentes países, encontré tan sólo cuatro que se identificaran como potencialmente adecuados de forma específica para áreas interiores para personas mayores. Sin profundizar en las pruebas previas que llevé a cabo para evaluar estos pavimentos, cabe señalar que colaboraron instituciones reconocidas y se emplearon herramientas estandarizadas. La prueba biomecánica se realizó con la colaboración del Departamento de Podología de la Universidad de Barcelona y puso de manifiesto beneficios del sistema CF como la versatilidad , la absorción del impacto , el aislamiento acústico y térmico o la propiedad anti-fatiga . Además, se constató que ofrece un buen equilibrio . Por lo que respecta a la instalación del sistema en la obra, es rápida y fácil y no requiere de habilidades especiales. Para concluir, es necesario subrayar la necesidad de colaboración entre los profesionales de la geriatría, los de la arquitectura y el personal de los centros con el fin de ofrecer un entorno más seguro para las personas mayores. Es necesaria una revisión de los entornos residenciales actuales y disponer de una visión general de la futura generación de pavimentos para garantizar la seguridad de las personas mayores. Leila Mashhouri Dra. Arquitecta e investigadora de la UPC