El PADES Mutuam, ve experta en una mesa redonda del Teatro Nacional

PADES Mtuam Teatre Nacional

El Teatro Nacional de Cataluña (TNC) acogió, el pasado 15 de mayo , la mesa redonda “Acompañamiento y amistad, una potente medicina” , una actividad vinculada a la obra Alícia en un mundo real . Esta propuesta escénica reflexiona sobre la experiencia de vivir con cáncer a través de una mirada honesta y vital, complementándose con espacios de debate y sensibilización abiertos a la ciudadanía.

Entre las entidades invitadas en la mesa redonda estaba el PADES de Grupo Mutuam , representado por Adrian Oller , médico especialista en geriatría. Durante el acto, el dr. Oller puso en valor la labor de los equipos de atención paliativa domiciliaria (PADES), destacando el papel del acompañamiento emocional y el trabajo interdisciplinario en situaciones de enfermedad avanzada y fin de vida.

Un reconocimiento a la labor asistencial de los PADES

PADES es un recurso especializado formado por profesionales de medicina, enfermería, trabajo social y psicología, que ofrece atención integral y personalizada a domicilio a personas con enfermedades avanzadas. Su finalidad es garantizar el máximo confort, calidad de vida y respeto a las preferencias del paciente y su familia .

La participación del dr. Oller en la mesa redonda no sólo visibiliza este modelo de atención, sino que también pone rostro al impacto real del trabajo de los profesionales que, desde la discreción y la proximidad, acompañan procesos vitales complejos con empatía y rigor.

Cuando el arte y el cuidado dialogan

El acto fue moderado por Cristina Lasmarias , enfermera y vocal de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos y contó con representantes de diversas entidades sociales y sanitarias vinculadas al apoyo a personas con cáncer, entre ellas Fundación Kálida, Oncolliga, Fundación Cataluña La Pedrera, Descabelladas y la Asociación de Familias LGTBI.

Alicia en un mundo real , de la autora Isabel Franc y dirigida por Teresa Urroz, muestra la importancia del apoyo emocional, la sororidad y el humor ante la enfermedad. El espacio de diálogo posterior profundizó en temas como la diferencia entre curar y sanar, el poder de la amistad o la necesidad de una red comunitaria de soporte.

Desde Grup Mutuam celebramos este reconocimiento implícito en el trabajo de nuestros equipos PADES y agradecemos la oportunidad de participar en espacios que promueven una mirada humanista y valiente sobre la salud y la vida .

Organizaciones que cuidan: de la prevención de riesgos a la generación de bienestar

Maria Dolors Solé

Maria Dolors Solé , médica del trabajo y copresidenta de la Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo , impartió una charla sobre 'Organizaciones que cuidan' en el marco de la Formación Médica Continuada . Con ésta, son ya cuatro las sesiones dedicadas a la salud de los profesionales en la edición de este año de este programa organizado por la Fundació Mutuam Conviure. La OMS nos dice que una organización saludable es la que se esfuerza por garantizar que los trabajadores y trabajadoras tengan una buena calidad de vida, la que sobrevive a momentos de crisis y la que es capaz de crear ambientes de trabajo que contribuyen a alcanzar sus objetivos. Pero vemos qué significa exactamente esto y cómo se puede avanzar en el camino para lograrlo. Cuando hablamos de mejora de la salud y el bienestar, lo hacemos desde un punto de vista global , no sólo físico. Desde esta perspectiva, podríamos clasificar a todas las empresas, muy esquemáticamente, a lo largo de dos extremos, donde por un lado encontraríamos las extractivas y, por otro, las humanistas , en función de dónde centran sus prioridades. En el primero de los extremos encontramos las que están focalizadas en el beneficio y llegan a considerar a los trabajadores como una prenda más. En el otro extremo, se encuentran las empresas que tienen como elemento central el bienestar y la salud de las personas trabajadoras. Sin embargo, en medio hay un montón de grises. Nos encontramos, pues, la empresa que sólo actúa de forma reactiva cuando surge algún problema; la empresa defensiva , que sólo teme a la inspección de trabajo y cumple los mínimos que exige la normativa; la empresa que se acomoda , es decir, que va un poco más allá de lo que establece la normativa y busca acomodarse a las demandas que provienen de los trabajadores o de la sociedad en la que se encuentran; y la empresa proactiva , que es aquella que, más allá de acomodarse a lo que le piden, piensa en los posibles escenarios que se le pueden presentar en un futuro y trabaja para hacerle frente con tiempo para que no haya ninguna disrupción en su actividad. En el extremo, como ya hemos dicho, está la organización ' humanista ', la que genera salud y bienestar, no sólo para sus trabajadores, sino para la sociedad, teniendo en cuenta, por ejemplo, cuestiones como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. La empresa que cuida, que es la que nos ocupa aquí, está en este grupo de empresas e incluye en su gobernanza la dimensión de la protección pero también la promoción de la salud y el bienestar de las personas. Todo esto lo equilibra, obviamente, con la dimensión de los beneficios, porque las empresas deben tenerlos. Sin embargo, debe quedar claro que no son objetivos incompatibles. Así pues, podemos decir que son empresas que alcanzan el éxito a partir del compromiso con las personas y la sociedad. Algunos seguramente se preguntarán si estas organizaciones existen. Lo cierto es que sí, pero se trata de empresas que nunca están satisfechas con lo que hacen y que siempre quieren seguir mejorando. No sólo ya hay empresas que han comenzado el camino hacia esta humanización, sino que la pandemia ha puesto de manifiesto que las organizaciones que ponen ese valor de bienestar en el centro han sido mucho más resilientes en sus embates.

Cómo son

La empresa humanista se caracteriza por estar comprometida con la salud y el bienestar desde una motivación intrínseca y por incorporar esta dimensión en todas las decisiones que toma. Parte de un porqué, de un propósito, y sus acciones repercuten en un qué, que puede ser una mejora de la productividad o una disminución del absentismo. Cualquier organización que quiera serlo debe empezar por hacer su transformación a partir de una reflexión estratégica interna . Si la empresa realiza el cambio por motivaciones extrínsecas, mediante determinados programas, y no obtiene rápidamente los resultados esperados , no continuará en este camino. Así pues, el propósito que guiará las acciones de la empresa humanista es el de garantizar la salud y el bienestar de las personas independientemente de otros efectos secundarios que puedan ocurrir y el proceso de integración se hará mediante programas que actúan de forma equilibrada sobre la persona, el entorno y la organización . Los resultados que pueden obtenerse, pero que no pueden ser las motivaciones para impulsarlo, son la disminución del absentismo y el presentismo -presencia de un trabajador en su puesto de trabajo, en horas de trabajo o fuera del horario laboral, sin repercusión positiva en la productividad-, la atracción de talento o la mejora de la imagen de la empresa. La empresa puede incidir en distintos elementos para conseguir un mayor bienestar. Un amplio estudio llevado a cabo por la consultora Gallup en 2010 permitió identificar cinco categorías esenciales , de acuerdo con lo que un gran número de personas de diferentes culturas y tipologías de actividad consideraban importante: la trayectoria individual; el entorno social; la seguridad económica, la condición física y mental y la pertenencia a una comunidad. La primera de ellas se refiere a tener una trayectoria vital y profesional satisfactoria , entendida como trayectoria coherente con los valores y creencias de cada uno, que se ajusta a nuestras capacidades, y que incluye el conocimiento de los puntos fuertes propios, así como que lo que hacemos esté al servicio de un propósito y que exista la oportunidad de un aprendizaje. La segunda categoría engloba lo que llamamos bienestar social y que tiene que ver con quien nos acompaña en el camino que hacemos. Tener unas relaciones sólidas y de calidad nos ayuda, no sólo promoviendo nuestro bienestar y salud, sino también fomentando nuestro desarrollo personal. Además, es importante el sentido de pertenencia y sentirse aceptado y respetado incluso por personas que piensen de forma distinta. Por último, dentro de esta categoría, nos ayuda a ser o tener líderes motivadores y saludables. Organizaciones que cuidan Uno de los aspectos que está adquiriendo mayor importancia en las empresas que quieren cuidar el bienestar de sus trabajadores tiene que ver con la tercera de estas categorías esenciales identificadas en el estudio: la percepción de seguridad económica . Esta vertiente incluye, además de tener un salario digno, el saber que en un momento de dificultad podremos tener el apoyo de las personas del entorno, de la empresa o de la comunidad para hacerle frente, así como disponer de las herramientas para ser capaces de efectuar una gestión efectiva de la economía doméstica. En relación con esta categoría, cabe señalar que un estudio de 2017 demostró que la inseguridad económica provoca malestar psicológico, altos niveles de estrés y ansiedad e incluso una mala percepción de la propia salud. Todo esto impacta en la productividad, ya que disminuye el rendimiento, dificulta la toma de decisiones e incrementa el absentismo, entre otros. El cuarto aspecto esencial en relación al bienestar es el de disponer de la condición física y mental para afrontar nuestro día a día . Esto implica tener la energía y tener la capacidad de tomar decisiones sobre nuestra salud de forma informada. Aquí juega un papel importante la cuestión de la autoeficacia, que significa que creemos que podemos hacer frente a los retos que se nos presentan y que tenemos una motivación intrínseca. Evidentemente, también incluye disponer de recursos para la gestión de la enfermedad, la infelicidad y el estrés. La quinta categoría de elementos esenciales que mencionaron las personas participantes en el estudio es la de saber que contribuyes a la comunidad . Aquí se incorpora el sentido de pertenencia y el espíritu de solidaridad entre los miembros de la comunidad, la percepción que te sientes seguro en ésta, la interacción social intensa con un grupo social más amplio que la familia y los amigos y tener un compromiso con la sociedad.

¿Qué pueden aportar para ayudar a los trabajadores

Las empresas que deseen mejorar el bienestar y la salud de las personas que la integran pueden actuar en muchos aspectos. Cabe señalar diferentes tipologías de acciones que algunas han llevado a cabo ya en este sentido. A nivel laboral, por ejemplo, reconocer la contribución del trabajador a la empresa o hacer que los roles y funciones se adapten a los puntos fuertes y aspiraciones de la persona, teniendo en cuenta su opinión. También las que están encaminadas a ofrecer autonomía y participación en la toma de decisiones o facilitar el aprendizaje continuo para mejorar la efectividad y el potencial de cada uno de los trabajadores. A nivel social, destacan acciones que promueven una cultura de la colaboración , frente a las estrategias individualistas competitivas. Sin embargo, esto implica una transformación de los valores de la empresa. Otras acciones son el fomento de la interacción y el apoyo mutuo , poniendo sobre la mesa los recursos que tiene cada uno, o el refuerzo del liderazgo saludable y el trabajo en equipo. Además, es importante allanar la estructura jerárquica de las organizaciones, haciéndola más horizontal. Desde el punto de vista económico, destaca la consecución de un salario digno , pero también es importante impartir formaciones y ofrecer asesoramiento sobre cuestiones relacionadas con la economía doméstica. Por último, cabe señalar medidas como la asistencia al trabajador si pasa por un momento de necesidad en forma de préstamos sin intereses. A nivel de salud, incluiríamos acciones como el establecimiento de entornos seguros, saludables e inclusivos . En este sentido, es necesario que la empresa parta de una concepción global de la salud, que tenga en cuenta las condiciones físicas y mentales. Asimismo, debe ir más allá de la prevención de riesgos laborales y evitar factores de riesgo, tanto dentro de la empresa como a nivel personal, y fomentar los determinantes de salud positivos. Asimismo, es necesario buscar el equilibrio laboral y personal , favoreciendo la desconexión del trabajo. Por lo que respecta a la implicación en la comunidad, algunas empresas llevan a cabo acciones solidarias y de voluntariado. Un equilibrio entre todos estos elementos es el que, en definitiva, hace que nuestra salud mejore. Organizaciones que cuidan Por último, es necesario señalar que lo que se está buscando en las empresas que cuidan es una gestión integrada e integral de la salud dentro de su día a día, que tenga en cuenta la prevención de daños relacionados con las condiciones de trabajo, la promoción de una salud óptima y el apoyo a los trabajadores con problemas de salud, acompañándolos durante la enfermedad y también durante el período de adaptación a su regreso. Visto todo esto, ahora sólo nos queda preguntarnos si nuestra organización nos cuida y ver qué podría hacer para mejorar en relación con el bienestar de las personas. Puede acceder a toda la sesión aquí . Maria Dolors Solé Médico del trabajo y copresidenta de la Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo

HAD-AI: el Grupo Mutuam acerca la atención al paciente mayor complejo en el domicilio

HAD-AI

Los Equipos de Hospitalización a domicilio de Grup Mutuam (HAD-AI) son recursos de Atención Intermedia especializados en la atención geriátrica que trabajan a nivel comunitario (domicilio o residencia). Atienden a personas mayores con fragilidad, multimorbilidad y situación de enfermedad evolucionada (PCC) que presentan un problema agudo de salud, por descompensación de la enfermedad crónica con criterios de hospitalización. El objetivo de estos equipos es evitar el ingreso hospitalario o facilitar su alta y permitir así la atención en el domicilio del paciente. Un ejemplo de caso podría ser el de una persona mayor de 90 años con pluripatologías que sufre una descompensación de su enfermedad pulmonar crónica por una infección respiratoria. Para poder tratarla se necesitaría medicación endovenosa y, de no existir el HAD-AI, no podría quedarse en su domicilio/residencia. Por tanto, se derivaría a Urgencias del hospital de agudos, desde donde probablemente se trasladaría a un hospital de atención intermedia. Gracias a estos equipos, las personas que necesitan hospitalización pueden estar en la residencia o en su casa, pero con la tranquilidad de que un equipo experto se desplazará una o dos veces al día para aplicarle el tratamiento y/o los cuidados que necesite. La integración con el resto de recursos del territorio sanitarios y sociales permite trabajar de forma coordinada para ofrecer la máxima calidad asistencial y poder atender al paciente en el recurso más adecuado en cada momento. HAD-AI Hay que tener en cuenta que, en el contexto de las personas mayores, confluyen factores que añaden complejidad , como la fragilidad o la multimorbilidad, la presencia de síndromes geriátricos o el deterioro funcional. Cuando un paciente ingresa en HAD-AI se le hace una valoración geriátrica integral para ver qué necesidades tiene y poder darle la mejor atención. La hospitalización domiciliaria (HADO) existe desde hace años, ligada a hospitales de agudos y dirigida generalmente a pacientes más jóvenes que necesitan recuperarse de una cirugía o que han tenido un problema agudo de salud (infección respiratoria, descompensación cardíaca…). Es imprescindible la coordinación e integración de los equipos de hospitalización del territorio (HADO y HAD-AI).

Como en casa, en ninguna parte

El objetivo de este recurso es atender mejor al paciente , porque se ha demostrado que si se atiende a una persona mayor en su entorno habitual es más probable que se recupere antes que si se ingresa en el hospital, ya que se evitan otros problemas como el delirium o el descenso funcional. Los nuevos equipos están formados por profesionales de la medicina, la enfermería y el trabajo social , expertos en geriatría y con experiencia en urgencias hospitalarias. El modelo de atención se basa en la atención centrada en la persona , la evaluación geriátrica integral, el trabajo interdisciplinario y el plan individualizado de atención. La atención que se ofrece es prácticamente la misma que en un hospital: pueden realizar analíticas, ecografías, poner oxígeno o medicación endovenosa, entre otros. HAD-AI La primera experiencia del Grupo Mutuam con este tipo de recurso se puso en marcha en julio en el Vallès Oriental y en el Vallès Occidental , en colaboración con el Hospital General de Granollers y el Hospital Universitario Parc Taulí respectivamente. En este territorio ofrecemos atención tanto en las residencias como en domicilios. En Barcelona , empezamos el programa en el Área Integral de Salud Derecha, a principios de marzo, en colaboración con el Consorcio Sanitario Integral Hospital Dos de Maig y el CAP Larrard. La población diana, en este caso, la conforman las personas que viven en las veintidós residencias del territorio que corresponde a este centro de atención primaria. En octubre empezaremos un proyecto con el Parque Sanitario Pere Virgili, con el objetivo de ir extendiendo por otras zonas de la ciudad.

Primeros resultados

Desde el inicio del programa hasta el mes de mayo, se han atendido a 355 personas . En el Vallès, la procedencia del 50 por ciento de los ingresos fue de urgencias, el 30 por ciento de la hospitalización de agudos, un 10 por ciento del hospital de día y otro 10 por ciento de la Atención Primaria. En Barcelona, el 77 por ciento de los ingresos provenían de la Atención Continuada Especializada Residencial, el 20 por ciento fueron derivados del Hospital Dos de Maig y un 3 por ciento, del Hospital de Atención Intermedia Mutuam Güell. Por lo que respecta al perfil de personas atendidas, la edad media es de 84,4 años y el 60 por ciento son mujeres . Tienen un índice de Charlson de 13, un Barthel de 45 y un índice de fragilidad alto. La mayoría de diagnósticos de ingreso son neumonías e ictus, seguidos de las insuficiencias cardíacas. La duración media de las intervenciones es de unos 8-10 días. Luego las personas atendidas vuelven con su equipo de Atención Primaria. HAD-AI Los equipos HAD-AI del Grupo Mutuam son recursos alternativos a la hospitalización convencional integrados en la red de recursos de cada territorio. En estos momentos se están evaluando los primeros resultados que demuestran una disminución en los reingresos y alto nivel de satisfacción de pacientes y familiares. Neus Saiz Anton Directora Atención Intermedia Hospital Sociosanitario Mutuam Güell

La mesa redonda de la 15ª Jornada Sociosanitaria recogió cuatro miradas a la pandemia desde diferentes recursos de la atención intermedia

Taula rodona Jornada Sociosanitària

La mesa redonda que se celebró en el marco de la 15ª Jornada Sociosanitaria de la Fundación Mutuam Conviure quiso captar desde una visión transversal, a partir de la intervención de diferentes profesionales, el papel de la atención intermedia durante la crisis de la Covid-19. Núria Terribas , jurista y experta en Bioética que, desde hace muchos años, forma parte del Comité de Ética Asistencial del Grupo Mutuam como experta externa, fue la encargada de moderar el encuentro virtual entre las cuatro ponentes, que transmitieron la experiencia de quienes han estado al pie del cañón ante la pandemia, lidi.

La primera intervención de la mesa redonda fue de la doctora Mireia Puig , médica y directora del Servicio de Urgencias del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo y miembro del Comité de expertos que ha nombrado a la Generalitat de Cataluña para la Transformación del Sistema Público de Salud. Puig empezó recordando a partir de algunas portadas de diarios españoles cómo en pocos días se pasó del escepticismo ante los primeros casos en la previsión de colapso de las UCI. "En 15 días nos vimos desbordados" , reconocía desde su propia experiencia en Urgencias, donde tuvieron que hacer frente, según expuso, a tres importantes retos.

En primer lugar, aseguraba la ponente, debía abordarse todo lo que tenía que ver con la gestión de la unidad, y que implicó tener que habilitar nuevos circuitos de atención específicos para los enfermos de Covid-19 y nuevos espacios de visita y observación. "El vestíbulo se convirtió para poder acoger 40 boxes, por lo que pasamos de 44 a 84", relató. El Servicio de Urgencias, añadió, se transformó profundamente para poder seguir atendiendo adecuadamente a los pacientes no cóvido , sin olvidar la atención centrada en el paciente. El segundo reto que decidió Puig tenía que ver con la mirada hacia el exterior, en la red colaborativa de atención urgente en el AIS Derecha con la que trabajan siempre y que ahora los necesitaba. “Éramos conscientes de que si nosotros estábamos sufriendo ellos estarían sufriendo muchísimo; les ofrecimos la ayuda que podíamos suministrar, que tampoco era mucha, porque estábamos desbordados, pero entendíamos que sólo podíamos responder a esta crisis de forma conjunta ”. El tercer reto que apuntó recogía los objetivos asistenciales, como conseguir protocolos diagnósticos "señados, eficientes y seguros", el control epidemiológico, activar todo lo que tenía que ver con el cuidado y protección de los profesionales, mantener la información y acompañamiento a los familiares habituales, conseguir que se mantuvieran las decisiones multidisciplinares y compartidas con aquellos pacientes y los familiares "de excelencia".

"La primera ola fue muy intensa y con poca opción para asearnos", reconoció Puig, que subrayó el importantísimo impacto de la pandemia en un servicio acostumbrado a trabajar en una red colaborativa de todo el territorio. En este sentido, también puso en valor el sistema de integración con unos "proveedores de atención intermedia altamente expertos en la atención a la patología aguda y altamente flexibles".

Ester López , enfermera y Coordinadora de Enfermería del Hospital Sociosanitario Mutuam Güell , además de Vocal del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona, protagonizó la segunda intervención de la mesa, centrada en el futuro de las enfermeras ante la pandemia. La ponente empezó explicando su experiencia durante la primera ola en el Hospital Sociosanitario, en la que sufrieron 61 bajas de profesionales, tan sólo en marzo. "Fue un mes muy complicado, en el que se tuvo que reorganizar todo el centro ", admitió la coordinadora de Enfermería, que reconoció que en un primer momento no pudieron dar respuesta a las necesidades de los hospitales de referencia y sólo pudieron atender a los pacientes con Covid propios. Sin embargo, en abril ya pudieron ingresar enfermos de Covid derivados de otros resursos, sobre todo del Hospital de Sant Pau. "Entre la primera y la segunda ola ha habido un proceso de aprendizaje y, en octubre, pese al gran número de casos, tenemos la satisfacción de haber podido controlar el mejor brote", afirmaba López. La ponente compartió con los asistentes cuáles habían sido los aspectos negativos y los positivos que identificaron en esa primera ola. Entre los primeros, estaba el miedo al contagio -propio y hacia los demás-; la sensación de caos derivada del hecho de tener que transformar las rutinas; la falta de personal a causa de las bajas; la insuficiencia de material ; la falta de tiempo para poder reflexionar; la incertidumbre o el sufrimiento por las personas que se fueron sin haberse podido despedir de sus seres queridos. En cuanto a aspectos positivos, López señaló el importante papel del trabajo en equipo entre todos los profesionales del centro, haciendo que el trabajo fuera más ágil; el liderazgo de las enfermeras en las unidades de planta y en las que debían montarse para atender a los pacientes con Covid-19; la adaptación rápida a los nuevos modelos de trabajo o la capacidad de no perder el humor mientras se trabajaba en esa situación.

López también aprovechó la oportunidad para apuntar los retos que debería afrontar la Enfermería en el futuro inmediato, señalando que "durante la pandemia, las enfermeras han tenido un reconocimiento social e institucional importante, pero esto también comporta una responsabilidad social ". En este sentido, afirmó que el primero de los retos sería mantenerse a la altura de la situación mientras durara. Sin embargo, también subrayó el desarrollo de la prescripción de enfermería , la adecuación de los ratios, la adaptación a los nuevos roles de enfermería que aparecerán, la influencia en la formulación de las políticas de salud, el desarrollo del liderazgo enfermero, la adaptación a la transformación digital o el fomento de la investigación y la innovación. López también señaló objetivos a corto plazo, como la necesidad de reparar las secuelas de la Covid y de prepararse para la campaña de vacunación, y objetivos más estratégicos, como jugar un papel en la transformación del sistema sociosanitario , planteando nuevos modelos de prestación de cuidados. Por último, la ponente quiso destacar la importancia de reflexionar sobre la práctica diaria para ver qué cosas se hacen bien y cuáles pueden mejorarse.

La tercera ponente de la mesa redonda fue Mireia Bosch , médica y directora de los recursos y centros del Grupo Mutuam en Girona, entre ellos, el Hospital Sociosanitario , que abordó las perspectivas de futuro de la atención intermedia. La doctora Bosch empezó su intervención situando a los asistentes a partir de una infografía en la que se describían cuatro oleadas de impacto de la Covid , no sólo a nivel sanitario, sino también económico y social: la primera era la de la mortalidad y morbilidad inmediata de la Covid; la segunda, la del impacto de la restricción de recursos en la atención urgente de procesos no Covid; la tercera, la del impacto en la interrupción de los cuidados y del seguimiento de los enfermos crónicos , y la cuarta ola, sin pico y sostenida en el tiempo, la del impacto sobre la enfermedad mental, el trauma psíquico, el burnout y el daño económico . A partir de ahí, quiso mirar atrás para valorar lo que se había hecho durante la crisis sanitaria. Entre lo positivo, destacó la implicación, solidaridad y flexibilidad de los profesionales, pero también la gran capacidad de adaptación de las organizaciones, que se coordinaron y, en algunos casos, incluso reinventar. Sin embargo, Bosch también señaló la importancia de la autocrítica y, en este sentido, afirmó que el sector sociosanitario debería haber tenido más liderazgo en algunos circuitos asistenciales ; que debería haberse dispuesto de protocolos y procesos más centrados en las personas y que se debería haber potenciado el empoderamiento de los profesionales.

En cuanto a los retos de futuro, la ponente hizo suyas las propuestas de mejora presentadas por el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, como las de repensar la cartera de servicios, crear nuevas redes de colaboración, revisar los modelos de seguimiento y evaluación de la atención a la complejidad, formar a profesionales especializados o mejorar el modelo de financiación. Para Bosch , "el cuidado de los pacientes y las familias debe ir hacia una visión holística e integral ". Esto, añadió, debe hacerse con muchísima transparencia. Señaló la necesidad de los profesionales de aprender a comunicar mejor y también la de empoderar a los pacientes. En cuanto al cuidado de los profesionales, afirmó que debía ofrecerles crecimiento y reconocimiento, así como empoderarlos en el uso de las tecnologías y potenciar el trabajo en equipo y multidisciplinar. También apuntó que era necesario reformular la formación especializada , promover condiciones de trabajo saludables y un plan de atención para paliar el impacto emocional y físico que han sufrido con la crisis de la Covid-19. "Debemos aplicar criterios de creatividad e imaginación cuando pensamos el futuro de nuestro trabajo", concluyó la ponente tras enumerar todos los retos que debe afrontar el sector.

Emma Costas , enfermera y directora de los PADES de Mutuam , así como Coordinadora del Grupo de Cuidados Paliativos del Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Barcelona y miembro de la Comisión de Expertos por la Transformación del Sistema Público de S alut , fue la responsable de la última PADES Covid ”. Costas la contextualizó con algunos datos de la pandemia en Barcelona, como la de las 4.992 defunciones que había provocado a 17 de noviembre, el 64% de las cuales se habían producido en el ámbito hospitalario y de la atención intermedia. La ponente explicó que, ante esta situación, se preguntó qué habían hecho las Curas Paliativas durante la pandemia , y una de las respuestas que encontró es que se habían hecho ya 873 publicaciones médicas sobre la cuestión.

El Grupo Mutuam, en colaboración con el Consorcio Sanitario de Barcelona, presentó el 27 de marzo el documento 'PADES de respuesta rápida a domicilio por atención a la muerte de casos de infección por coronavirus SARS-CoV-2'. Costas explicó que el PADES Covid era un dispositivo que había nacido con el objetivo de " apoyar a los profesionales sanitarios de cualquier recurso público y proveer de atención a sus pacientes en situación de fin de vida en el domicilio". Esto lo hacían, aclaró, mediante dos vías. Cuando el paciente que presentaba síntomas compatibles con Covid era prevalente de PADES quien le atendía era su equipo de referencia. Sin embargo, cuando no lo era, desde cualquier recurso sanitario, se activaba el PADES Covid. Costas explicó que el dispositivo había estado activo del 1 de abril al 30 de mayo , funcionando 12 horas al día, 7 días a la semana , y que durante la franja nocturna se coordinaban con el equipo PADES AC noche. "A partir de la activación, se hacía una primera visita en menos de 24 horas; hacíamos una valoración integral de todas las necesidades del paciente y su familia, ofrecíamos apoyo en la toma de decisiones y ajuste del tratamiento", detalló Costas, que añadió que a las familias que querían acompañar al paciente en su fin de vida en el domicilio se les daba el material de protección.

La directora de los PADES de Mutuam reconoció que apenas en el momento de la jornada se estaba iniciando un proyecto de estudio retrospectivo para tener datos cualitativos de la labor del dispositivo, por lo que sólo podía compartir cuantitavivas, como que entre el 1 de abril y el 30 de mayo, el total de los equipos atendieron a 670 pacientes, de los cuales 170 pacientes con 87 pacientes. Costas afirmó que más de la mitad de la muestra eran personas que no estaban previamente identificadas como perfiles de cronicidad. También detalló que se promedió una media de 3 intervenciones por paciente y que el 17,2 por ciento de las personas atendidas murieron durante la visita . Tras mostrar tres casos como ejemplo de la labor desarrollada por este dispositivo, Costas finalizó su intervención leyendo la carta de agradecimiento de una familia atendida por los PADES y dando las gracias ella también a los equipos que dirige.

La mesa finalizó con las respuestas de las ponentes a las preguntas planteadas por los propios asistentes a través de la moderadora. En relación a los nuevos roles de las enfermeras y su empoderamiento en ámbitos específicos, Ester López señaló que, aunque se hubieran creado especialidades en Geriátrica, si no se mejoraban las condiciones laborales de las enfermeras en este ámbito, sobre todo en las residencias, sería complicado que muchas optaran. Mireia Puig, por su parte, respondió a una cuestión sobre el agotamiento de los profesionales. Reconociendo que el impacto de la pandemia había sido muy grande, que tuvieron mucho miedo y "tiraron de resiliencia y responsabilidad", recomendó que se buscara apoyo y se entendiera como "un dolor de muchos". Aparte de esto, la directora del Hospital Sociosanitario Mutuam Girona compartió la filosofía que aplica en su servicio: "Intento que los profesionales entiendan el valor del trabajo que realizan y que se evite la despersonalización que provoca un trabajo a gran escala".

"Un momento de conexión puede transformar el día de una persona": la experiencia de Pallapupas en Grupo Mutuam

La Residencia Molí-Via Favència , gestionada por Grup Mutuam, ha impulsado una colaboración con Pallapupas para acercar el clown hospitalario al ámbito residencial. Una iniciativa que pone el foco en el cuidado emocional de las personas mayores , especialmente en un contexto en el que la soledad no deseada, el deterioro cognitivo o las situaciones de dependencia pueden dificultar la comunicación y la conexión con el entorno.

Durante seis semanas, el equipo de Pallapupas ha realizado intervenciones adaptadas a los residentes, utilizando el humor, la música y el vínculo emocional como herramientas de acompañamiento. Hablamos con Núria Dueñas, directora de la residencia .

¿Cómo surgió la colaboración con Pallapupas?

La colaboración surgió de la voluntad que tiene tanto la residencia como el Grupo Mutuam de continuar impulsando iniciativas que pongan en valor el bienestar emocional de todas las personas: no sólo de los residentes, sino también de los profesionales y las familias.

Cuando nos presentaron el proyecto, nos dimos cuenta de que era una propuesta muy alineada con la atención centrada en la persona —una forma de trabajar muy respetuosa, humana y emocional— y que encajaba mucho con nuestra forma de entender el cuidado.

¿En qué consistió la intervención en la residencia?

Hicieron 12 sesiones repartidas en 6 semanas. Venían cuatro horas y media cada vez.

Un día realizaban una actividad enfocada al grupo y el otro, en cambio, se dedicaban a ir planta por planta y detectar necesidades concretas de personas con mayor dependencia o más desconectadas de su entorno, buscando generar un vínculo con ellas.

Sus intervenciones estaban totalmente enfocadas a crear un acompañamiento emocional a través del humor, la música y la conexión personal. Y lo interesante es que no sólo conseguían hacer reír. También los calmaban. Con algunos residentes se generaba una complicidad que, en el día a día, quizás cuesta más conseguir.

Las intervenciones se han hecho adaptadas a cada persona, respetando sus ritmos, su historia de vida y su forma de relacionarse con el entorno. ¿Cómo trabajó esta adaptación?

Venían muy temprano para trabajar con el equipo diferentes aspectos: las historias de vida, necesidades especiales o situaciones personales complicadas que podía estar viviendo algún residente, como la pérdida de un hijo.

También hablábamos de los gustos de cada persona, de su forma de comunicarse, de cómo acercarse a ellos y de pequeñas particularidades que podían ayudar a establecer esta conexión. Después de las intervenciones, ellos también nos hacían un regreso sobre cómo había ido.

¿Y qué regreso le daban?

Dependía mucho de cada residente. Tenemos, por ejemplo, un residente que no habla pero llama mucho. No porque esté mal, sino porque ésta es su forma de expresarse. Pues consiguieron que durante un rato estuviera tranquilo, en silencio, centrado en ellos.

¿Ha notado algún impacto más allá del momento de la intervención?

Sí, sobre todo en las personas con menos dependencia, porque son las que te pueden expresar más claramente. Nos decían cosas como: “¿Cuándo vuelven?”, “Ay, lo estoy esperando con ganas” o “Qué bien me lo he pasado”. Y es que no es una actividad más. Es una persona que está contigo, que te hace reír, que se adapta a ti y crea una relación.

Volviendo a la importancia de las historias de vida, ¿podrías poner algún ejemplo de una intervención adaptada?

Por ejemplo, tenemos muchos residentes que, por su origen o contexto vital que han vivido, están muy vinculados a elementos como la Feria de Abril: las castañuelas, el folclore, la música… Es una generación muy marcada también por los movimientos migratorios.

Entonces Pallapupas utilizó mucho este hilo conductor, porque los recuerdos relacionados con la infancia son a menudo los que más se mantienen.

¿Y funcionaba?

Sí, cantaban con ellos, tocaban palmas… generaban esa conexión a través de elementos muy familiares y muy arraigados emocionalmente.

Y los profesionales, ¿qué se lleva de esta experiencia?

La verdad es que nosotros estamos muy enfocados a que estén limpios, que vayan bien vestidos, que coman, que estén bien nutridos, que a nivel de salud no tengan ningún problema grave… Y, a veces, te olvidas de los pequeños momentos y del valor que tienen las emociones. De cómo se sienten, no sólo cuando tú les atiendes en una tarea concreta, sino en general.

Una sonrisa mía puede hacer que esa persona me devuelva una sonrisa. Evidentemente no le arreglaré el día, pero sí puedo ofrecerle un momento de calma, de conexión, de complicidad… Y creo que esto es lo que nos hemos llevado: poner en valor todo lo que va más allá de la tarea.

Puedes ir a toque de reloj o parar y pensar: ¿quién tengo enfrente? Tengo a Antonio. Sé que Antonio necesita que, cuando lo despierte, le acaricie el brazo. Estos pequeños detalles hacen que la persona se levante de otra forma. Sólo con esto ya puedes conseguir que su día sea mejor. Y, por tanto, que el tuyo también.

El proyecto es una prueba piloto. ¿Qué valoración hace y qué continuidad puede tener?

Hemos realizado una evaluación antes y después de las intervenciones y los resultados han sido muy positivos. Ahora Grup Mutuam está valorando cómo avanzar hacia una segunda fase, incluso con una posible línea de trabajo más enfocada a los profesionales para que la dimensión emocional del cuidado forme parte cada vez más de la forma de trabajar de los equipos y que no dependa tanto de una intervención externa.

Pallapupas ayuda a recordar que no estamos haciendo sólo una labor mecánica, sino que estamos cuidando. Y cuidar implica muchas cosas. Implica reconocer a la persona, aunque no te responda. Una caricia, una mirada, una conexión visual… son momentos en los que hay que saber ver y aprovechar.

¿Hay algo más que quieras añadir?

Creo que es importante explicar que Pallapupas es muy conocido por su trabajo con niños, pero no se sabe tanto que desde hace más de 30 años trabajan también con gente mayor. Y es muy positivo que haya iniciativas como ésta que visibilicen la importancia del cuidado emocional de las personas mayores.

Las personas mayores también tienen emociones y muchas veces están pasando por un momento de vida muy complejo: un momento difícil de aceptar, gestionar y vivir con plenitud. Desde fuera puede parecer que una persona simplemente no quiere participar en una actividad o está enfadada, pero a menudo detrás hay una realidad mucho más profunda.

También es cierto que el ritmo de vida actual hace difícil que muchas familias puedan visitar cada día a sus abuelos, abuelas, madres o padres que viven en una residencia. Y esto puede generar sentimientos de soledad.

Por eso, que Pallapupas venga y aporte este valor añadido es muy importante. Ojalá pudieran venir todos los días a todas las residencias.

Pero sobre todo creo que es muy relevante que Grup Mutuam, a pesar de ser una entidad sin ánimo de lucro, invierta tiempo, recursos y esfuerzos en el cuidado emocional de las personas, especialmente en una residencia pública.

Esto demuestra que existe conciencia y que se pone el foco en una dimensión del cuidado que a menudo queda en segundo plano, pero que es esencial.

Conectar para cuidar: así trabaja el Grupo Mutuam la prevención de la soledad no deseada

La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos sociales vinculados al envejecimiento . A menudo se asocia a las personas mayores que viven solas, pero la realidad es mucho más compleja. También puede afectar a personas que conviven con otros residentes, que reciben visitas o que participan en actividades.

Esta reflexión es el punto de partida del proyecto que Grup Mutuam impulsa desde el Área Residencial y de Atención Domiciliaria para prevenir la soledad no deseada en sus centros. Una iniciativa que combina detección, sensibilización de los profesionales, actividades comunitarias e intervenciones individualizadas con un objetivo compartido: reforzar el bienestar emocional de las personas mayores.

«La soledad no deseada es una experiencia muy personal, muy subjetiva. No tiene que ver con el número de relaciones que pueda tener la persona, ni con el número de familiares o visitas. Es una percepción muy personal». Así lo explica Marisa García Niño , adjunta a dirección del Área Residencial y de Atención Domiciliaria de Grupo Mutuam. Y añade una idea que resume la esencia del proyecto: «No es lo mismo estar solo que sentirse solo».

Una realidad que también existe dentro de las residencias

El envejecimiento comporta cambios que pueden incrementar el riesgo de sentirse solo : la pérdida de personas queridas, la disminución de la movilidad, los problemas de salud o la reducción de los contactos sociales. Pero esto no significa que todas las personas mayores lo vivan igual.

Hay personas que tienen pocos vínculos y no experimentan esa sensación, mientras que otras, rodeadas de familiares o conviviendo con más personas, siguen sintiendo un vacío emocional porque las relaciones que mantienen son insuficientes o no responden a sus necesidades .

Esta constatación llevó al equipo de Grupo Mutuam a plantearse una pregunta: ¿qué ocurre con la soledad no deseada dentro de los centros residenciales?

«En los centros desarrollamos muchas actividades enfocadas a socializar, pero también dijimos que teníamos que testar y mirar cómo estábamos», recuerda García. De ahí nació una primera evaluación del fenómeno basada en un cuestionario propio, que sirvió de punto de partida para diseñar un programa específico para prevenir y abordar la soledad no deseada . Este año, el proyecto ha dado un paso más con la incorporación de la escala UCLA , una herramienta validada internacionalmente para medir la soledad percibida, y la extensión del estudio en los centros de día y en los apartamentos con servicios.

Detectar para poder acompañar

Aunque el análisis sigue todavía, los primeros resultados confirman una idea importante: la percepción de soledad no depende tanto del lugar donde vive la persona —ya que no se han detectado diferencias significativas entre los diferentes recursos asistenciales— como de sus vivencias, emociones y percepciones personales.

Por eso, cuando se detectan situaciones de mayor vulnerabilidad, la respuesta no es única ni estandarizada. Cada persona necesita un acompañamiento diferente .

En algunos casos, puede consistir en establecer un vínculo estable con una persona voluntaria; en otros, recuperar actividades que había dejado de realizar, facilitar la relación con la comunidad o, simplemente, ofrecer un espacio de escucha y de presencia.

Un cambio de mirada sobre los cuidados

El proyecto no se limita a organizar actividades. Uno de sus ejes principales es ayudar a los profesionales a ampliar la mirada sobre qué significa cuidar .

La formación que se ha impulsado pone el acento en la escucha activa, el acompañamiento emocional y la importancia de los vínculos . Especialmente entre los profesionales de atención directa, que son quienes conviven a diario con las personas atendidas.

«La forma en que yo me relaciono con la persona determina la calidad de la atención que le ofrezco. Es muy importante cómo me vinculo con ella», afirma.

Esta perspectiva entiende que el cuidado no consiste únicamente en dar respuesta a las necesidades físicas, sino también en ofrecer una presencia significativa, hacer sentir a la persona escuchada y reconocida y crear espacios de confianza.

Según García, esta sensibilización también ha tenido un impacto positivo en los equipos , que viven las relaciones con las personas atendidas de una forma más satisfactoria y significativa. «En esta relación tú das, pero también recibes», concluye.

Abrir los centros a la comunidad

Otro de los pilares del programa es evitar que el ingreso en una residencia o asistencia a un centro de día comporten una ruptura con la vida social.

Por eso se impulsan actividades intergeneracionales con escuelas —que, según García, tienen una acogida muy positiva tanto entre los jóvenes como entre las personas mayores—, talleres digitales y creativos, salidas culturales, encuentros con entidades o iniciativas para que las personas sigan realizando actividades cotidianas como ir de compras o pasear.

El objetivo es mantener los vínculos con el entorno y favorecer que cada uno pueda seguir desarrollando aquellas actividades que daban sentido a su día a día antes de llegar al centro.

Esta filosofía también ha supuesto un cambio en la forma de programar las actividades. Las personas residentes participan cada vez más en su planificación , decidiendo qué quieren hacer y cómo quieren vivir su tiempo.

Asimismo, el proyecto también reivindica el respeto a las decisiones individuales. No todo el mundo necesita participar en todas las actividades ni vivir la socialización de la misma forma. Respetar esta autonomía es, también, una forma de ofrecer una atención de calidad.

Mirar hacia el futuro

Uno de los principales retos es seguir avanzando en la detección y el acompañamiento de las personas con deterioro cognitivo , donde los cuestionarios no son útiles y es necesario recurrir a la observación, al conocimiento de su historia de vida y al trabajo conjunto con las familias.

Por eso, el Grupo sigue incorporando nuevas formas de intervención capaces de llegar también a personas que tienen más dificultades para expresar cómo se sienten. Iniciativas como las visitas de Pallapupas han demostrado el potencial del humor y la conexión emocional para generar bienestar y reforzar los vínculos, línea que también se complementa con la terapia asistida con animales o las actividades sensoriales.

Después de todo, más allá de los programas concretos, la iniciativa parte de una convicción más profunda: sentirse conectado es una necesidad humana que nos acompaña durante toda la vida . Y esta conexión comienza a menudo por gestos sencillos: escuchar de verdad, reconocer a la persona que tenemos delante y hacerle saber que es valorada.

En una sociedad cada vez más individualizada, prevenir la soledad no deseada es responsabilidad compartida. Y esto pasa por construir comunidades más cercanas, reforzar los vínculos y recordar que cuidar también significa crear relaciones que aporten sentido, confianza y pertenencia . Como resume Marisa García, el propósito es «Ayudar a las personas a sentirse conectadas, reconocidas y acompañadas, reforzando su bienestar y su calidad de vida».

Más allá del medicamento: una mirada transversal al Servicio de Farmacia

Servei de Farmàcia de Grup Mutuam

Cuando pensamos en un servicio de farmacia, es fácil imaginar un espacio en el que simplemente se preparan y se dispensan medicamentos. Pero, detrás de esta imagen, existe una tarea mucho más amplia y estratégica. En Grupo Mutuam, el Servicio de Farmacia trabaja de forma transversal con todos los equipos asistenciales para garantizar que cada tratamiento sea lo más seguro, eficaz y adecuado posible para cada persona atendida.

Es un trabajo a menudo invisible, pero imprescindible. «Es un profesional que trabaja mucho desde dentro, en el backstage », resume Patricia Domínguez, jefe del Servicio de Farmacia de Grup Mutuam . Una definición que refleja muy bien el papel de un equipo que, aunque no está siempre en primera línea, contribuye cada día a mejorar la calidad asistencial.

La pieza invisible que conecta toda la atención

El Servicio de Farmacia apoya todos los recursos asistenciales del Grupo: hospitales de atención intermedia, residencias, centros de día y equipos de atención domiciliaria. Esta visión global le permite adaptar los tratamientos a las necesidades de cada paciente y, al mismo tiempo, impulsar criterios comunes que garanticen una atención homogénea y segura.

Su actividad combina una importante labor logística con una función clínica cada vez más relevante. Por un lado, asegura que cada centro disponga de los medicamentos necesarios y éstos lleguen en las condiciones adecuadas. Por otra parte, participa activamente en la revisión de los tratamientos, la elaboración de protocolos, la prevención de errores de medicación y el asesoramiento a los profesionales sanitarios.

Este trabajo se desarrolla siempre de forma coordinada con médicos, enfermeras, fisioterapeutas y demás profesionales asistenciales. "Creo que el servicio de farmacia aporta una visión muy transversal", explica. «El farmacéutico recoge información de muchos profesionales distintos. Esto le da una visión muy global del funcionamiento del centro y de las necesidades de los pacientes ».

Precisamente ésta es una de las principales fortalezas del servicio. Cada decisión farmacoterapéutica se toma teniendo en cuenta el conjunto de la persona: su situación clínica, la edad, el grado de dependencia, el resto de medicación que toma y el recurso asistencial en el que se encuentra. El objetivo no es sólo prescribir correctamente un fármaco, sino asegurar que el tratamiento sea el más adecuado para sus necesidades.

La seguridad del paciente, un trabajo cotidiano

Una parte importante del trabajo del Servicio de Farmacia consiste en prevenir errores de medicación antes de que se produzcan. Por eso participa en diferentes comisiones asistenciales y trabaja conjuntamente con el resto de profesionales en la elaboración de protocolos, circuitos y herramientas que refuerzan la seguridad del paciente.

Uno de los instrumentos clave es la Guía Farmacoterapéutica de Grupo Mutuam , que establece qué medicamentos se utilizan en los distintos centros y en qué situaciones son más indicados. Este documento se revisa periódicamente para incorporar nuevos tratamientos, actualizar la evidencia científica y adaptarse a las necesidades asistenciales de cada recurso.

El servicio también lidera iniciativas específicas para reducir los riesgos asociados a los medicamentos de alto riesgo , aquellos que pueden provocar graves consecuencias si no se utilizan correctamente. Para facilitar su identificación, se han implantado diferentes medidas de seguridad, como sistemas de señalización visual o protocolos específicos que ayudan a los profesionales en su manejo.

Esta cultura de seguridad va mucho más allá de la farmacia. Implica revisar constantemente los procesos, detectar posibles puntos de mejora y trabajar de forma coordinada para que cualquier profesional disponga de la información y herramientas necesarias para administrar los tratamientos con las máximas garantías.

En este sentido, el Servicio de Farmacia entiende la seguridad como un proceso compartido, en el que la tecnología, protocolos y trabajo en equipo se complementan para reducir los riesgos y mejorar la atención.

Cuando la tecnología permite dedicar más tiempo a cuidar

La innovación es otro de los pilares del Servicio de Farmacia. Pero, en este caso, la tecnología no tiene como objetivo sustituir a los profesionales, sino ayudarles a reducir las tareas repetitivas y reforzar su aportación clínica .

Un ejemplo es el sistema del doble cajón , implantado en las unidades de enfermería del Grupo. A partir del cálculo del stock que necesita cada unidad, el Servicio de Farmacia se encarga de la reposición automática de los medicamentos mientras los equipos de enfermería siguen trabajando con normalidad. Este modelo optimiza la gestión de los stocks, reduce el riesgo de caducidades y, sobre todo, libera a los profesionales asistenciales de tareas logísticas para que puedan dedicar más tiempo a la atención de las personas.

A esta iniciativa se suma la incorporación de un robot de dispensación automatizada , una herramienta que optimiza la preparación de la medicación y garantiza una trazabilidad mucho más precisa. Cada envase queda identificado desde el momento en que entra en el Servicio de Farmacia hasta que llega al paciente, lo que incrementa la seguridad y facilita el seguimiento de todo el proceso .

Para Patricia, el verdadero valor de estas herramientas va mucho más allá de la eficiencia. "La tecnología nos ayuda a automatizar todas aquellas tareas que no aportan valor añadido, para que los profesionales podamos dedicar nuestro conocimiento y nuestro tiempo a aquellas actividades que realmente requieren criterio clínico".

Esta automatización permite también reforzar una de las funciones que más ha evolucionado en los últimos años: el acompañamiento clínico a los equipos asistenciales y la revisión individualizada de los tratamientos.

Los medicamentos justos y necesarios

La población que atiende a Grupo Mutuam presenta a menudo una elevada complejidad clínica. Muchas personas conviven con diversas enfermedades crónicas y toman numerosos medicamentos a la vez, situación que incrementa el riesgo de interacciones, efectos adversos o tratamientos que dejan de ser adecuados con el paso del tiempo.

Por eso, una de las líneas de trabajo prioritarias es revisar periódicamente la medicación para asegurar que sigue siendo la más indicada en cada momento. Este proceso permite detectar posibles duplicaciones, ajustar dosis, revisar interacciones, evitar la denominada cascada terapéutica –prescribir nuevos medicamentos para tratar efectos adversos provocados por otros fármacos– y garantizar que cada paciente reciba sólo la medicación que realmente necesita. «No se trata de que tomen menos medicamentos porque sí, sino los justos y necesarios», resume Patricia.

Esta filosofía también se refleja en la participación activa del Servicio de Farmacia en los grupos PROA (Programas de Optimización del Uso de los Antibióticos) , que trabajan para garantizar un uso responsable de estos fármacos para frenar la aparición de resistencias bacterianas, uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial, y garantizar tratamientos más seguros.

Una profesión en constante evolución

La farmacia hospitalaria ha experimentado una profunda transformación en los últimos años. Si tradicionalmente su papel se asociaba sobre todo a la gestión de los medicamentos, hoy participa de forma activa en las decisiones clínicas, en la definición de protocolos asistenciales, en la investigación y en la implantación de nuevos proyectos de innovación.

«Los farmacéuticos acostumbramos a tener una forma de trabajar muy analítica y muy orientada a la mejora continua. Revisamos procesos, analizamos datos y buscamos oportunidades de mejora constantemente», detalla.

Porque, aunque su trabajo a menudo pasa desapercibido para las personas atendidas, el Servicio de Farmacia está presente en prácticamente todas las etapas del proceso asistencial. Desde la selección de los medicamentos hasta su administración, pasando por la revisión de los tratamientos, la prevención de riesgos o el asesoramiento a los profesionales, su aportación contribuye a que la atención sea más segura, más eficiente y más personalizada .

En definitiva, es un trabajo discreto que se desarrolla, como decía Patricia Domínguez, «entre bastidores», pero que es esencial para garantizar una atención de calidad y contribuir al bienestar de las personas que confían en Grupo Mutuam.

El PADES Mutuam recibe a estudiantes internacionales de la UVic-UCC

PADES alumnes UVic-UCC 2026

El Programa de Atención Domiciliaria y Equipo de Apoyo (PADES) de Grupo Mutuam ha vuelto a recibir este año a participantes de la segunda edición del programa de becas fellowship impulsado por la Universidad de Vic – Universidad Central de Catalunya (UVic-UCC) . El grupo de alumnos internacionales pertenece al Máster en Atención Paliativa de la Universidad.

Este programa ofrece a los estudiantes la oportunidad de complementar su formación académica con experiencia práctica en recursos especializados de atención paliativa. Procedentes de diferentes países, los participantes profundizan en el abordaje integral de las personas con enfermedad avanzada y sus familias, conociendo de cerca distintos modelos asistenciales.

Una aproximación al modelo de atención integral de Grup Mutuam

PADES alumnos UVic-UCC 2026 Durante la jornada, los alumnos pudieron conocer la actividad del PADES y su papel en la atención a las personas con necesidades paliativas en el domicilio. La visita también incluyó la presentación del Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) de Mutuam , impulsado por la Fundación ”la Caixa”, y del Hospital de Atención Intermedia Mutuam Güell , dos dispositivos que complementan la atención integral a pacientes con enfermedad avanzada.

A través de este recorrido, los estudiantes descubrieron el funcionamiento de los equipos interdisciplinares, los circuitos asistenciales y la coordinación entre servicios, elementos clave para garantizar una atención centrada en las necesidades de cada persona.

Compartiendo experiencias y conocimiento

El encuentro se convirtió en un espacio de intercambio entre profesionales y estudiantes, favoreciendo la reflexión sobre los retos actuales de los cuidados paliativos y las diferentes maneras de abordarlos en contextos sanitarios diversos.

La colaboración entre el PADES de Grup Mutuam y la UVic-UCC refuerza el compromiso compartido con la formación especializada y la difusión de buenas prácticas en el ámbito de la atención paliativa. Asimismo, contribuye a proyectar modelos asistenciales innovadores y centrados en la persona más allá de nuestro entorno inmediato, fomentando el intercambio de conocimiento a nivel internacional.

Fisioterapia en Grup Mutuam: promoviendo la autonomía de las personas.

Fisioteràpia grup mutuam

El movimiento es mucho más que una capacidad física: significa autonomía, calidad de vida y bienestar . En las personas mayores o en las que han pasado por un proceso médico importante, la fisioterapia se convierte en una herramienta clave tanto para recuperar la funcionalidad perdida como para preservarla el máximo tiempo posible.

Por eso, los fisioterapeutas son una figura clave en Grupo Mutuam, ya sea en los recursos de atención intermedia o en los centros residenciales. Para profundizar en esta doble vertiente, hablamos con Cristina Oliveras, fisioterapeuta en el Hospital de Atención Intermedia Mutuam Girona , y con Xavi Gaza, fisioterapeuta de la Residencia Rubí , que nos explican cómo la fisioterapia contribuye a impulsar la autonomía de las personas en cada ámbito.

La fisioterapia en la Atención intermedia

La atención intermedia actúa como puente entre el hospital de agudos u otros niveles asistenciales y el entorno habitual de la persona. El objetivo es ayudar a las personas a recuperar la funcionalidad perdida después de un evento como una caída, un accidente, o problema de salud, para que puedan volver a casa con la mayor autonomía y seguridad posibles.

En este proceso, la fisioterapia, junto con la terapia ocupacional, desempeña un papel fundamental, ayudando a recuperar la movilidad, la fuerza y las capacidades previas al ingreso. Ahora bien, el abordaje es siempre individualizado, por lo que los objetivos de recuperación varían en cada paciente, en función de sus necesidades y del potencial de mejora, explica Cristina Oliveras.

En el HAY Mutuam Girona el perfil de pacientes es muy diverso. Por un lado, se encuentra la Unidad de Rehabilitación Neurológica Intensiva , en la que se atienden a personas que han sufrido un ictus o con patologías neurológicas agudas , como lesiones medulares. Habitualmente, se encuentran entre los sesenta y los setenta años, aunque también hay pacientes más jóvenes o mayores.

Por otra parte, en el hospital se atienden mayoritariamente a pacientes geriátricos, de más de setenta años, que han sido intervenidos por fracturas -las de cadera o fémur son las más frecuentes- o que han sufrido una pérdida de capacidades debido a una hospitalización o una complicación de una enfermedad crónica, como una insuficiencia cardíaca.

"Algunos pacientes necesitan empezar desde cero, desde adquirir la fuerza para moverse en la cama hasta levantarse, ponerse de pie y caminar. En otros, el trabajo se inicia en una fase más avanzada", explica Oliveras. Los objetivos se definen en el plan de trabajo, después de realizar la valoración inicial, y se van revisando en las r euniones interdisciplinarias semanales con el resto del equipo.

El trabajo fisioterapéutico combina sesiones en planta y sala de rehabilitación, según las capacidades y necesidades de la persona, e incluye técnicas como movilizaciones, ejercicios activos y pasivos, así como trabajo de fuerza, equilibrio y coordinación.

En este contexto, los usuarios saben que se trata de un proceso temporal, con un límite de tiempo concreto, clave para su calidad de vida futura. Por eso, la mayoría afronta la rehabilitación con motivación e interés, manteniendo la constancia en las sesiones. Para el equipo, esto representa también una fuente de satisfacción, ya que habitualmente ven cambios en las personas entre las sesiones, y sobre todo en el momento del alta.

La fisioterapia en las residencias para personas mayores

En los centros residenciales, las personas viven, es su casa. Por eso, la fisioterapia tiene un enfoque a largo plazo, y generalmente más conservador, dirigido principalmente a mantener la movilidad y la marcha funcional el máximo tiempo posible, y mejorarlas siempre que se pueda.

Otros objetivos, como explica Xavier Gaza, son prevenir caídas, rehabilitar lesiones puntuales –como las derivadas de caídas o fracturas– y tratar el dolor asociado a problemas crónicos como la artrosis.

Además, los fisioterapeutas también orientan al resto del equipo asistencial sobre cómo realizar las transferencias y movilizaciones de los usuarios correctamente , y así evitar lesiones, tanto del personal como de las personas atendidas.

En las residencias, una parte importante de los usuarios presenta problemas neurológicos asociados a la edad avanzada, como el Alzheimer, el Parkinson o las secuelas de accidentes vasculares. Ante esta realidad, la fisioterapia tiene como objetivo principal ayudar a la persona a adaptarse a la nueva situación, sea recuperando o reeducando funciones para mantener el máximo nivel de autonomía posible. Cuando la recuperación no es viable, el trabajo se centra en proporcionar las mejores condiciones de confort , con el objetivo de garantizar una buena calidad de vida en el centro.

En este sentido, el equipo de fisioterapia asesora sobre las ayudas técnicas más adecuadas para cada caso, sea por potenciar la autonomía o mejorar el confort. Un ejemplo muy habitual es la indicación de soportes y estrategias para prevenir lesiones por presión , muy frecuentes en entornos residenciales, donde muchas personas, por su capacidad de movilidad reducida, pasan mucho tiempo sentadas o encamadas.

¿Cómo se trabaja a nivel individual y grupal?

Cuando una persona entra a vivir en la residencia, se realiza una reunión previa con ella y con los familiares (PIAI), en la que se empieza a recoger su Historia de vida y se detectan sus necesidades y preferencias. "Aquí se valora si tiene interés en mejorar algún aspecto físico concreto y se pueden establecer unos objetivos personales de fisioterapia.", comenta Gaza.

El trabajo de los fisioterapeutas combina tratamientos individuales con actividades grupales . Los individuales se centran en movilizaciones, masajes y ejercicios terapéuticos para aliviar el dolor, como el de rodilla o lumbar, potenciar la movilidad o recuperarse de una lesión concreta. "En el gimnasio tenemos herramientas como el TENS, la parafina, el ultrasonido o pedales para hacer bicicleta. También podemos hacer ejercicios de refuerzo muscular con pesos, sencillamente, trabajar la marcha", explica Gaza.

En cuanto a las actividades grupales, se realizan estiramientos, movilización activa y ejercicios con materiales como picas o pelotas, para trabajar la fuerza y la coordinación, al tiempo que se fomenta la participación.

La complejidad de estas sesiones radica en la gran diversidad de perfiles que existen en las residencias , tanto en el estado físico como en el cognitivo. "Hay que adaptarse a la persona que tenemos delante. Quizás alguien necesita consignas más sencillas, mientras que con otros podemos aumentar la dificultad para aprovechar mejor su potencial".

La participación en las actividades es siempre voluntaria : "Hay personas con interés por mantenerse activas y mejorar físicamente, mientras que otras lo tienen un segundo plano. Nosotros podemos explicar los beneficios de la actividad física, pero al final siempre prevalece su autodeterminación". En estos casos, se procura fomentar el movimiento en las actividades cotidianas , como las transferencias al lavabo o los desplazamientos por el centro, si la persona lo desea.

El objetivo es, en definitiva, promover que las personas hagan todo lo que todavía pueden hacer por sí mismas en esta etapa vital, ya que dejar de hacerlo es casi siempre sinónimo de un deterioro físico y cognitivo acelerado. Además, acciones como andar, vestirse o comer de forma autónoma tienen un gran impacto en la autoestima y el bienestar emocional de la persona.

Formación e investigación en el ámbito de la fisioterapia

La investigación y la transferencia del conocimiento son pilares fundamentales para avanzar en la calidad asistencial y en la innovación en la fisioterapia, adaptándonos a las necesidades cambiantes de los usuarios.

En este sentido, los centros de Grupo Mutuam acogen a estudiantes de diversas universidades , ofreciéndoles una formación integral que combina conocimientos teóricos con experiencia práctica real.

Paralelamente, también se impulsan acciones formativas y charlas dirigidas tanto a profesionales como a familiares , con el objetivo de mejorar la forma de interactuar y cuidar a las personas residentes, tanto en el entorno laboral como en situaciones puntuales en el domicilio.

Por otro lado, Grup Mutuam impulsa la investigación mediante iniciativas como los premios de la Fundación Mutuam Conviure y la creación de grupos de trabajo orientados a fomentar el conocimiento en el ámbito de la dependencia, todavía poco visibilizado. En este contexto, desde la fisioterapia ya se han empezado a presentar varios trabajos que contribuyen a avanzar y dar valor a ese campo.

Así, aunque el abordaje y orientación de la fisioterapia varían entre centros de atención intermedia y residencias asistidas, la finalidad última es la misma: promover la máxima autonomía y calidad de vida posibles en las personas atendidas.

Nuestro Servicio de Farmacia publica una infografía sobre Clostridium difficile

Clostridium difficile Servei Farmàcia Grup Mutuam

El Servicio de Farmacia de Grupo Mutuam ha elaborado una infografía práctica y actualizada sobre la infección por Clostridium difficile , con el objetivo de poner a disposición de los profesionales del sector un recurso claro, riguroso y útil para la práctica asistencial.

El material, basado en guías clínicas y en la evidencia científica más reciente, presenta de forma visual los aspectos clave de esta infección: qué es, cómo se transmite, qué factores de riesgo deben tenerse en cuenta y qué medidas son fundamentales para su prevención. Además, incorpora orientaciones prácticas sobre el diagnóstico y el tratamiento, adaptadas a los distintos tipos de episodio.

Esta iniciativa pone de manifiesto la labor especializada del Servicio de Farmacia, que trabaja de forma transversal con los equipos asistenciales para mejorar la seguridad de las personas atendidas y reforzar la calidad de la atención sanitaria.