Los retos del futuro de la atención a las personas mayores

Javier Yanguas, a la Jornada d'Atenció a la Dependència

Javier Yanguas , director científico del Programa de Personas Mayores de Fundación «la Caixa» , impartió una de las dos conferencias de la Jornada de Atención a la Dependencia organizada por la Fundación Mutuam Conviure . Gerontólogo y doctor en Psicología, el ponente habló de algunos de los retos que tiene el abordaje del envejecimiento y se centró de forma especial en lo relativo a los cuidados.

En las últimas décadas hemos vivido un enorme aumento de la esperanza de vida, que va acompañado de una transformación del ciclo vital de las personas . El envejecimiento se está haciendo más complejo y ya no podemos entenderlo como una única etapa, sino que se trata de un proceso integrado por diferentes etapas , aunque los manuales de psicología evolutiva todavía no lo recojan. Las personas que entran en el envejecimiento, en torno a los 65 años, están en una etapa de desarrollo personal y de crecimiento y, por eso, es necesario que cambiemos nuestra imagen de la vejez .

Así pues, debemos partir del hecho de que existen vejez distintas con etapas diferentes dentro del proceso de envejecimiento. Para muchas personas la vejez puede suponer 20 o 25 años de vida y, en este período, pueden pasar muchas cosas. Por eso, en la atención a las personas mayores necesitamos introducir cuestiones relacionadas con el proyecto vital , con el sentido, con la consecución de la vida plena.

Transformaciones sociales

Ahora vivimos más tiempo y con mejores condiciones de salud, pero con mayor dependencia . Tenemos más enfermedades crónicas, que nos ponen dificultades y más necesidades complejas de cuidados. Al mismo tiempo, socialmente, cada vez nos encontramos con más formas de convivencia diferentes , con más hogares unipersonales, más aislamiento, más soledad, más relaciones intergeneracionales y menos intrageneracionales (porque cada vez habrá menos personas en una misma generación) y con unos vínculos de cuidados y acompañamiento cada vez más débiles. Si no cambiamos la tendencia, vamos hacia una sociedad cada vez más individualista , en la que la comunidad se hace más frágil y en la que la soledad se nos dibuja como un gran reto.

No podemos obviar que estamos presenciando una transformación de las redes familiares sin precedentes. En el escenario de futuro cercano, habrá más parejas con ambos miembros frágiles y con necesidad de apoyo para los cuidados, parejas con menos hijos y más lejos de dónde viven, una reducción del número de matrimonios, un incremento del número de hijos fuera del matrimonio… Es decir, estamos viviendo una revolución en los modos de vida y de convivencia .

Mirada transversal y personalizada

Todo esto nos señala que necesitamos nuevos modelos de vejez , nuevas aproximaciones. Por un lado, nos encontramos con que carece de transversalidad. Hemos puesto mucha atención en lo físico y en lo cognitivo, que es necesario. En cambio, hemos puesto muy poca atención en las cuestiones relacionales , en el sentido y en la posibilidad o no de vivir una vida plena en la vejez. Por otra parte, los modelos de atención a las personas mayores que tenemos son muy generalistas y nos hace falta una mirada más personalizada .

Asimismo, me gustaría que tuviéramos modelos de entender la vejez menos meritocráticos . Es decir, creo que, por ejemplo, el modelo de envejecimiento activo se basa mucho en trasladar al individuo la responsabilidad sobre su vejez ya mí lo que me gustaría es tender hacia modelos más comunitarios . A veces seguimos entendiendo la dependencia y la necesidad de cuidados como un fracaso personal y creo que necesitamos entender que la vejez es diversa y que la dependencia no es un fenómeno que siempre esté en nuestras manos evitar. Necesitamos una mirada más compasiva de lo que es la vejez.

Continuidad del proyecto vital

Creo que debemos pasar de unos modelos de entender lo que es una buena vejez muy basados en el hacer a unos modelos basados en el ser , en el proyecto de vida de cada uno de nosotros. En este sentido, la misión de los cuidados debería ser acompañar a las personas en las transiciones proporcionándoles apoyos para que sigan llevando a cabo el proyecto de vida que ellos y ellas desean.

Este modelo más basado en el ser plantea muchos cambios. Uno de ellos tiene que ver con esta idea de la vejez como momento en el que recogemos los frutos de lo que hemos sembrado a lo largo de la vida y que yo considero demasiado hedónica. Creo que estos modelos son domesticadores y paralizadores y propongo pensar en la vejez de una manera diferente, más comprometida con los demás y con los cuidados, y en que las personas mayores seamos agentes activos de nuestra propia historia . En poco tiempo, el 25 por ciento de la población será mayor de 65 años y estos modelos en los que no vemos la participación y el papel activo de las personas mayores en la sociedad y en los cuidados creo que no serán adecuados.

Cultura de los cuidados

Por lo que respecta a los cuidados, me gustaría que fueran un eje vertebrador en la construcción del futuro colectivo de esta sociedad. No sólo para las personas mayores, pero también para ellos. Necesitamos modelos que impulsen la cultura de los cuidados, porque en ésta existen valores – empatía, renuncia, compromiso, perseverancia, etc.- que son los valores de una sociedad sana.

Actualmente, nuestra mirada se centra en lo productivo, que es necesario, pero debe complementarse con modelos que pongan sobre la mesa los valores inherentes a los cuidados . En este sentido, creo que también es necesario ampliar la forma de entenderlas. Hasta ahora, hemos tenido una visión meramente instrumental: cambiar el pañal, bañar, ayudar a ponerse de pie… Sin embargo, los cuidados son también esta relación armónica que establecemos con las personas , es cuidar de los seres vivos y la naturaleza, es la mano amiga que te ayuda en situaciones de vulnerabilidad, son los sistemas públicos de atención, residencias, estado del bienestar, etc.

Servicios cercanos, flexibles y enredados

El sistema de cuidados debe incorporar nuevos servicios y debe avanzar hacia un nuevo enfoque de atención . Debemos cuidar en casa o como en casa, pero siempre en un entorno cercano. Los cuidados deben ofrecerse a partir de servicios de proximidad conectados entre ellos. Creo que en Catalunya esto se está trabajando bien con proyectos como el de las supermanzanas. Por lo que respecta a los alojamientos residenciales, temporales o permanentes, necesitamos integrar en los cuidados la participación y el compromiso de las personas destinatarias y sus representantes. Necesitamos modelos de comprensión de la intervención desde la complementariedad y que incorporen el sentido que tiene ésta en la vida del sujeto.

Asimismo, creo que necesitamos modelos de atención que entiendan la relación asistencial desde los derechos y la simetría moral . Es decir, mirándonos a los ojos desde la misma altura. Las organizaciones deben ser más flexibles y estar al servicio de las personas en situación de vulnerabilidad y necesitamos una administración que nos acompañe. Además, nos hacen falta profesionales más capacitados, a nivel técnico pero también en habilidades éticas y relacionales.

Ensanchar el proyecto vital

La misión de los cuidados debería ser acompañar a las personas a lo largo de sus transiciones, desde su entorno cercano y con una perspectiva multidimensional. Como meta, debemos maximizar el proyecto de vida de las personas y que éste pueda ser realidad a pesar de las dificultades y la dependencia. En esta línea, necesitamos intervenir para mejorar la autonomía, pero también la autodeterminación , y también necesitamos una perspectiva más anticipatoria y preventiva, así como proyectos y recursos que ensanchen las posibilidades de vivir, no sólo de sobrevivir.

Para dar respuesta a una vejez más diversa, necesitamos más servicios y más diversos, más cualificados y menos segregados , que sean complementarios y más versátiles y personalizados. En muchos casos necesitamos mayor intensidad en la atención. Al mismo tiempo, necesitamos un enfoque más comunitario y, a este respecto, me preocupa el hecho de que, en el debate de los cuidados, falte una mirada intergeneracional, de responsabilidad sobre el futuro. El sistema de cuidados que tenemos no puede dar respuesta sólo a las necesidades actuales, sino que debe ser sostenible a lo largo del tiempo .

Debate intergeneracional

Me temo que estamos entrando en una época disonante entre generaciones . Estamos viendo a articulistas en la prensa que, cada vez con menos complejos, ponen en duda la importancia de la solidaridad intergeneracional y que señalan que la gente joven vive peor que la mayor. Pienso que este debate no se está abordando correctamente en el Estado español y que no hay una aceptación generalizada que es necesario un cambio de modelo.

La mirada de la atención a las personas mayores basada en el cumplimiento de sus deseos, que se ha repetido como una consigna en los últimos tiempos, creo que es necesario equilibrarla. Todo el mundo vive como puede y no como quiere, porque llevamos encima unas mochilas cargadas de responsabilidades, entre ellas, la del cuidado de los demás. La mirada del deseo está muy bien como referente, pero debemos lanzar un discurso más realista , en el sentido de buscar equilibrios entre las partes. Cuando abordamos el debate de la atención a las necesidades debemos hablar de lo que esta sociedad puede permitirse y pienso que esto no se ha hecho.

Recuperar éticas propias

Como decíamos, en los últimos tiempos, el debate de los cuidados se está centrando mucho en lo instrumental, en que las personas realicen actividades, y hemos olvidado otras cuestiones esenciales, como el sentido con el proyecto de vida, que tiene que ver con la identidad personal . Asimismo, me parece que hemos adoptado unas éticas anglosajonas que ponen mucho énfasis en la autodeterminación y quizá deberíamos recuperar unas éticas más mediterráneas , con una visión de los cuidados como proximidad, apoyo, acompañamiento…

Como cierre, subrayaría que pienso que estamos en un momento muy importante y que el debate de la atención a las personas mayores debe desbordar la gerontología e integrar a las personas cuidadoras y el futuro de nuestra sociedad. Debemos dejar de centrarnos tanto en el continente y fijarnos en los apoyos, en las relaciones, en la formación y en lo menos perceptible . Debemos tener claro que diferentes vejeces necesitan servicios diferentes y debemos responder a esta heterogeneidad y hacerlo desde un punto de vista realista. En definitiva, debemos conseguir mover el sistema de cuidados hacia un lugar mejor de donde está ahora.

Hacia un modelo de residencias para personas mayores más humanos y sostenibles

Marc Trepat, BTA

Marc Trepat , arquitecto y director general de BTA Arquitectura , participó en la 5ª Jornada de Atención a la Dependencia organizada por la Fundación Mutuam Conviure . En su ponencia presentó un modelo de residencias de ancianos que facilita la aplicación de la Atención Centro en la Persona. Como sabemos, el diseño y distribución funcional de un espacio condicionan los usos del mismo. Así, la arquitectura de los centros para personas mayores también afecta a la vida que se desarrolla y la atención que se puede ofrecer a las personas usuarias. A continuación, quiero presentar un modelo que hemos conceptualizado después de viajar o conocer lo que están haciendo en países del centro y norte de Europa, y también en Estados Unidos, donde hay centros que aplican de forma más efectiva la Atención Centro en la Persona . Hemos analizado cuáles son los factores que hace que podamos considerar estas residencias de mayores mayores que las que tenemos actualmente aquí y ver cómo podemos mejorarlas, salvando las diferencias económicas y culturales.

Atractivo versus funcionalidad

Ante todo, es importante que tengamos claro que hay centros para personas mayores que tienen una arquitectura excelente y que, incluso, han sido distinguidos con premios del sector, pero donde no es posible aplicar la Atención Centro en la Persona. Conocemos algunos ejemplos cercanos que ilustran esto. En Ciutadella, en Menorca, existe una residencia geriátrica muy referenciada en los circuitos de la arquitectura que funciona como una unidad de convivencia de 100 personas . La estructura es una especie de gran gusano formado por habitaciones seguidas unas de otras , con un patio central . Los espacios en torno a este gusano son los destinados a la convivencia. En cuanto a la imagen arquitectónica, es muy fabril, con pavimentos muy brillantes y predominio del hormigón , que no ayudan en nada a la orientación. Los espacios son, por lo general, muy fríos. En las habitaciones, las camas son de tipo hospitalario y, aunque podrían tener unas vistas interesantes al jardín, se ha optado por el uso de un policarbonato que impide que se vea nada. Otro ejemplo de centro con una arquitectura excelente pero poco adaptada a las necesidades de las personas mayores es el de la residencia asistida de Alcacer do Sal , en Portugal. Se trata de un edificio muy atractivo a nivel estético y con gran complejidad constructiva que se va adaptando a la topografía. En la planta superior, hay dos núcleos de comunicación y un largo pasillo con habitaciones con terraza. Esta distribución hace que los residentes que están en los extremos tengan que hacer un largo recorrido para llegar a los espacios comunes .

Residencias de referencia

En un sentido opuesto, como ejemplos de centros para personas mayores en los que es fácil aplicar una Atención Centro en la Persona , hemos analizado uno en Graz, en Austria, y otro en Estocolmo, en Suecia. Por un lado, la Residential Care Home Andritz , es un edificio con planta baja y otra planta integrado por siete unidades de convivencia . Tanto la estructura como la fachada están hechos con madera, que ofrece mucha calidez . En ambas plantas hay unidades de convivencia de 15 personas con dormitorios individuales y dobles y una cocina y un espacio de estar para cada una que da a un patio. Cabe decir que, en la mayoría de residencias del centro y norte de Europa, no tienen una cocina industrial, sino que cocinan en la propia unidad . En los acabados interiores, predomina la madera natural, que es un material que tiene un caro mantenimiento. Las luces y el mobiliario son de tipo doméstico y hay grandes ventanales y espacios abiertos . El contraste entre pavimentos y paredes y la señalización de las puertas con respecto a los pasillos facilitan el reconocimiento a las personas con dificultades visuales. Las habitaciones se pueden personalizar y disponen de mobiliario que recuerda al de un hogar. La cama está adosada a la pared y hay ventanas grandes que permiten disfrutar de las vistas estando sentado.

Imagen doméstica y acogedora

Por otra parte, la Residencia Villa Agadir es un edificio con forma de H y tiene tres plantas. Consta de unidades de convivencia de 9 personas , cuando éstas tienen déficit cognitivo, y de 14, cuando están cognitivamente bien. Las partes externas son las unidades de convivencia y la parte central, los espacios comunes . Los comedor y la cocina están en un único espacio y éstas están comunicadas para que el personal pueda moverse entre ellas. El espacio de estar es muy doméstico . Las habitaciones son grandes, de unos 25 a 30 m2 más el baño y siempre tienen una pequeña cocina, que para la mayoría de personas no está en funcionamiento. Las camas también están adosadas a la pared. Se le da una gran importancia al espacio exterior , fundamental para los nórdicos. Residencia Villa Agadir Vistos estos ejemplos, quiero recuerda al doctor en arquitectura Habib Chaudhury , director de la facultad de gerontología de la Universidad Simon Fraser de Vancouver. Fue él quien me abrió los ojos sobre cómo podíamos modificar la forma en que, desde la arquitectura, pensamos los centros para personas mayores con dependencia . Como profesional especializado en entornos para personas con demencia, señala que lo primero que debemos hacer es pensar en sus características para generar el entorno más favorable para que pueda desarrollar su vida .

La vertiente social

Por eso, en BTA Arquitectura, hemos decidido trabajar teniendo en cuenta tres vectores: el artístico, el técnico y el social . Esta última parte, en la que a menudo los arquitectos no se han fijado, tiene que ver con tener presente que lo que hacemos es para las personas. Por ello, debe permitir que socialicen , que se empoderen , que se relacionen intergeneracionalmente y, en definitiva, que vivan mejor . Así pues, definimos la arquitectura como la disciplina creativa que se encarga del diseño del entorno de las personas con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida. Por eso, lo primero que hacemos es pensar qué nos pasa cuando nos hacemos mayores y tenemos deterioro cognitivo . Cuando envejecemos, disminuye nuestra capacidad motriz, tenemos más dificultades para comunicarnos con otras personas, tenemos una pérdida de capacidad de percepción sensitiva y más dificultades para entender qué ocurre en nuestro entorno. Considerando esto, para mejorar las residencias para personas mayores y tener en cuenta la ACP, hay algunas premisas a aplicar . Primero, debemos evitar centros con imagen institucional y crear sensación de hogar. Segundo, debemos ayudar, mediante el diseño, a la orientación espacial, sin necesidad de un montón de rótulos. Tercero, debemos crear espacios que eviten los estímulos negativos y diseñar para el soporte funcional. Cuarto, deben incluirse elementos que favorezcan la reminiscencia. Quinto, es fundamental crear pequeños espacios de vida y actividad, que sean espacios positivos y seguros. Por último, es necesario posibilitar la personalización de los dormitorios para que las personas mayores puedan mantener su historia de vida.

Cuanto menor, mejor

En la arquitectura de un centro para personas mayores el elemento más importante son las unidades de convivencia , porque es quien nos ayuda a alcanzar estos conceptos. En BTA consideramos que las pequeñas funcionan mejor que las grandes por los siguientes motivos: ayudan a la orientación espacial, permiten encontrar lo que buscas con más facilidad, mejoran la interacción social y disminuyen la agitación, la depresión y el estrés. Todo esto puede derivar en una necesidad menor de farmacología y en una mejora las prácticas de atención y cuidado . Además se introducen sistemas basados en la historia de vida de cada persona. Unidades de convivencia en residencias por agente mayor Consideramos que una unidad de convivencia es pequeña si tiene hasta 20 personas . Ahora bien, nos encontramos con que en algunos países del centro y el norte de Europa suelen tener menos. En Suecia, entre 9 y 14 plazas, en Dinamarca, entre 10 y 20, en Alemania, entre 15 y 25 y, en Noruega, entre 8 y 12. Cuanto menor sea la unidad de convivencia, más calidad de vida encontraremos. Sin duda, la capacidad económica determina significativamente la dimensión de las unidades de convivencia. Ahora bien, la dimensión de la unidad de convivencia nada tiene que ver con la dimensión final de la residencia.

La hora de la realidad

Poner en práctica todos estos conceptos no es fácil en nuestro entorno, pero nosotros hemos procurado introducirlos en los últimos proyectos realizados. En un proyecto con el que ganamos un concurso público , porque cumplíamos rigurosamente el programa funcional, habíamos planteado crear unidades de 35 personas en una misma planta. Esto son unidades inmensas. Nosotros buscamos la mejor orientación posible y establecimos unos núcleos de comunicación vertical, un largo pasillo y habitaciones a ambos lados. Por falta de recursos, este proyecto no llegó a llevarse a cabo, pero, si se hubiera llegado a hacer, quizás ahora nos daría vergüenza. Por eso, ahora, cuando los operadores de residencias nos dicen que las unidades de 35 personas les funcionan, lo que les proponemos es que prueben dos unidades de unas 17 , colocando en el centro el espacio de convivencia fragmentado en dos espacios de comedor-sala , con un núcleo de comunicación en medio . Hacemos un acceso independiente para cada una de estas unidades de convivencia y creamos una sala técnica desde la que gestionar toda la planta con el mismo equipo.

Dar respuesta a nuevos retos

En Lleida , diseñamos una residencia de 150 plazas en la que, habiéndose construido en abril de 2020, tuvimos que tener en cuenta la situación de pandemia por Covid . Así, por seguridad, creamos accesos directos desde el exterior a algunos espacios concretos, como los vestuarios de personal, el centro de día y el despacho de trabajo social, para evitar la entrada del virus. Además, creamos un hall , un porche para poder realizar actividades, despachos, sala de visitas, centro de día, espacio polivalente, fisioterapia, aseos, espacios de atención a la persona residente, cocina y lavandería. En la planta tipo, generamos dos unidades de convivencia de 16 personas con un 50% de habitaciones individuales y el otro 50% con habitaciones dobles. En la planta quinta, hicimos una unidad única de 22 personas con habitaciones individuales. Todas las unidades de convivencia se orientaron de modo que tienen vistas a la Seu Vella y al río .

Dividir en unidades

Otro trabajo reciente es una residencia que hicimos en Sant Adrià del Besòs , en la que las unidades de convivencia son bastante estancas, ya que hay una entrada directa desde el núcleo central . En este caso, la estructura del edificio ya estaba hecha, así que no pudimos ajustar demasiado los tamaños. Sin embargo, pudimos hacer cinco unidades de 18 personas y una de 9 . Aparte de la gran terraza de la que disponía en la planta baja, pudimos crear otra de la planta segunda para dotarla de un espacio exterior cubierto. Además, la cubierta del edificio también es totalmente transitable . El objetivo fue intentar dotar al edificio del máximo de espacios exteriores que ayudaran al bienestar de quien vive allí.

Proyectos futuros

Otro ejemplo en el que intentamos aplicar los conceptos que he expuesto es el de una residencia para personas mayores que todavía no hemos empezado a construir en Manresa . Situada en un terreno muy difícil debido al desnivel, hemos creado un espacio verde entre el edificio y un muro en el que queremos hacer un jardín vertical . El objetivo es que las personas residentes encuentren la tranquilidad que necesitan para poder continuar con su historia de vida. Proyecto Residencia Manresa La planta tipo consta de dos unidades de convivencia con una entrada independiente y una entrada en el punto de control, desde el que se puede acceder a las dos unidades. En la cuarta planta, hemos puesto el espacio de convivencia común , con una cubierta ajardinada. En el pasillo entra luz natural que ayuda a entender dónde se encuentra el espacio de convivencia. El último ejemplo es el de una residencia de personas mayores en fase de proyecto que haremos en Palma de Mallorca . En este caso, hay un total de 160 residentes y 5 unidades de convivencia , de entre 11 y 22 personas, por planta. En una de las unidades de planta baja, que inicialmente es de 22, hay un espacio de convivencia con un tabique móvil que permite tener dos salas independientes para 11 personas cada una. Esto facilita una reducción de estímulos negativos respecto a las unidades de 15. Además, hemos generado patios en torno a las unidades de convivencia y hemos conseguido que desde el punto de control se visualicen las puertas de todas las habitaciones , lo que facilita la tarea del personal. Marc Trepat Carbonell Director general BTA Arquitectura

La salud mental en la vejez atrae a más de 300 profesionales en la Jornada Sociosanitaria

Víctor Pérez

Hasta 330 personas se conectaron a la Jornada Sociosanitaria que organizó la Fundación Mutuam Conviure en formato webinar el pasado 22 de noviembre y que, en esta 17ª edición, tuvo como protagonista la salud mental en la vejez . Dos ponentes principales y una mesa redonda con tres expertos llenaron de contenido un encuentro ya referente en el sector sociosanitario catalán. Como viene siendo habitual, el presidente de la Fundación Mutuam Conviure, el doctor Miquel Vilardell , fue el encargado de dar el pistoletazo de salida del acto. Como introducción al tema escogido este año, subrayó la importancia de la salud mental para mantener la salud global y señaló cómo la pandemia ha hecho que las emociones salieran a la luz.

La salud mental desde la psicogeriatría

Marta Chandre, directora sanitaria del Grupo Mutuam
Marta Chandre

La nueva directora sanitaria del Grupo Mutuam, Marta Chandre , dio la bienvenida a ponentes y asistentes y, a continuación, presentó al primer conferenciante. Víctor Pérez , médico y jefe del Servicio de Psiquiatría del Parque de Salud Mar , aportó su mirada desde la psicogeriatría y las neurociencias sobre la expresión de la enfermedad mental en las personas mayores. Reconoció que aunque la depresión es muy frecuente en este segmento de la población, le sorprendía que no lo fuera aún más dada la gran cantidad de acontecimientos negativos que viven. Asimismo, cerró con un mensaje optimista, recordando que estudios recientes evidencian una disminución de la prevalencia de la demencia . Tras la primera ponencia de la Jornada Sociosanitaria, Antoni Salvà , como miembro del jurado, anunció los proyectos ganadores de la 21ª edición del Premio de Investigación de Atención Sociosanitaria de la Fundación Mutuam Conviure. A continuación, comenzó la mesa redonda, centrada en ‘El abordaje de los trastornos mentales en el ámbito de la Atención Intermedia’ y moderada por Montse Camprubí , directora de la Residencia Mutuam Manresa y del Hogar Residencia de Salud Mental La Sardana .

Necesidades asistenciales singulares

Este espacio contó con las intervenciones de Anna Olivé , médica psicogeriatra del Hospital Virgen de la Mercè Hermanas Hospitalarias ; Montse Perelló , coordinadora médica y responsable de la Unidad de Trastornos de Conducta en el Centro Asistencial Mutuam Collserola ; y Manel Sánchez , jefe de Servicio de Psicogeriatría del Hospital Sagrat Cor de Martorell . Los tres coincidieron, en el turno de respuestas a asistentes, en que hacen falta centros con las logísticas y equipos profesionales adecuados para atender las necesidades de personas mayores de 65 años con problemas de salud mental.

El segundo ponente de la jornada fue Joan Vegué , psiquiatra y director del Plan Director de Salud Mental y Adicciones del Departamento de Salud . En su intervención hizo un repaso a las estrategias de futuro para el abordaje de los trastornos mentales en las personas de edad avanzada e institucionalizadas. El ponente aseguró que desde el Plan Director se pretende avanzar hacia un cambio de paradigma y hacia un modelo asistencial más comunitario, participativo y preventivo.

Joan Vegué, Plan director Salud Mental
Joan Vegué

Atención intermedia en construcción

El director del Grupo Mutuam, Francesc Brosa , protagonizó la parte final de la Jornada Sociosanitaria, en la que subrayó que, en el tiempo que lleva a cabo ésta, el sector ha evolucionado de manera significativa y que la pandemia ha acelerado los cambios . “Ahora –afirmó en relación a la atención intermedia– debemos salir adelante de manera decidida esta transformación y deben darse los instrumentos para que el cambio se pueda hacer plenamente”. Puede acceder aquí a la grabación inetgre de la jornada webinar.

Pavimentos seguros para residencias

Paviments segurs

Leila Mashhouri , doctora arquitecta e investigadora en el grupo LiTA de la Universidad Politécnica de Cataluña en la ETS de Arquitectura del Vallès, protagonizó una sesión clínica para profesionales del Grupo Mutuam. En la charla, compartió los resultados de su tesis doctoral, titulada Applying safe flooring in housing environments related to the independent elderly (‘Aplicación de pavimentos seguros en entornos de vivienda relacionados con la gente mayor independiente’). Ante la emergencia de problemas sociales como los que ahora nos plantea el envejecimiento acelerado de la población , los arquitectos constatan la necesidad de orientar su actividad hacia la ideación de soluciones a retos concretos para grupos vulnerables como la gente grande. Hay que asumir, pues, que hoy por hoy tenemos una arquitectura muy pensada para una serie de problemas comunes pero ahora están surgiendo nuevos específicos de cada grupo. En el marco de esta necesidad de una arquitectura más específica para personas mayores , he elaborado mi tesis en torno a los pavimentos arquitectónicos para hacerlos más seguros de cara al riesgo de caída . Las caídas de las personas mayores y las lesiones relacionadas con éstas en las viviendas se han convertido en un problema de salud pública. Más de un tercio de los adultos mayores de 65 años caen al menos una vez al año y en un 95 por ciento de los casos de caídas se producen en los interiores de las viviendas . Las caídas tienen un gran impacto en la vida personal y familiar de las personas mayores, pero también un elevado coste económico para el sistema sociosanitario.

Estrategias frente a las caídas

El objetivo de mi investigación es poder proporcionar unos ambientes residenciales más seguros para la gente mayor a partir tanto de la eliminación de factores de riesgo como la reducción de las consecuencias de la caída. En este sentido, se ha evaluado el uso de una familia de pavimentos que se llaman Compliant Flooring (CF) que presentan propiedades de absorber la energía del impacto por caída. Cabe subrayar que en esta primera investigación sólo se han abordado los factores de caída extrínsecos, aunque también existen intrínsecos. Asimismo, mi propuesta se inserta en un conjunto de estrategias que engloba a las que inciden en los factores de prevención de caída, las que inciden en la detección precoz de la cagua y las que inciden en la protección contra las caídas. Respecto a la prevención de caídas , las estrategias vigentes se basan en la eliminación de los factores de riesgo ambiental (rampas, pavimentos mojados, etc.) o en la mejora de la capacidad física de la persona mediante el uso de algunos medicamentos o haciendo ejercicios. En cuanto a la detección de caídas , se plantea el uso de dispositivos portátiles, como collares o pulseras, sensores ambientales, que se pueden colocar bien en las sillas de ruedas o en las alfombras, o cámaras para instalar en diferentes lugares de la vivienda para monitorizar a las personas mayores. En relación con la prevención de las caídas, existen también dispositivos portátiles, como las protecciones de caderas, y los pavimentos seguros.

Resbaladizo y deslumbramiento

El estudio de campo en esta investigación se ha llevado a cabo con la colaboración del Grupo Mutuam , en los Apartamentos con servicios, el Centro de Día y el Centro Asistencial Mutuam Collserola, con personas usuarias tanto independientes como dependientes. Evaluamos la resbaladiza potencial de los actuales pavimentos de las áreas principales mediante un dispositivo estándar de test de resistencia al deslizamiento. Sólo un 10% de las superficies superaron esta prueba con éxito.

Pavimentos seguros
Pavimentos seguros

Posteriormente, se investigaron los factores ambientales de riesgo de caída y extraímos algunas constataciones. Por un lado, el uso de diferentes materiales o colores en los paramentos y pavimentos de las distintas áreas del centro puede colaborar en resolver los problemas de falta de detección o deslumbramiento. Por otro lado, en rampas, escaleras y ascensores, se deben evitar los espacios previos sin señalizar y se puede utilizar un color diferente para resaltar los bordes y los cambios de altura. Encontramos que todas las superficies de revestimiento son habitualmente de color negro o similar, lo que las hace difíciles de escrutar por parte de las personas mayores. Las superficies pulidas tampoco son, en general, una buena opción, dado que reflejan la luz, tanto natural como artificial, lo que perjudica la visión debido al deslumbramiento. Las superficies irregulares deben eliminarse o recubrirse adecuadamente. Sin embargo, el uso de colores que contrastan entre ellos es muy interesante, ya que permite detectar más fácilmente, por ejemplo, los elementos de ayuda disponibles para llevar a cabo las actividades cotidianas. Por lo que respecta al calzado, hemos constatado que, si es incómodo o inadecuado o inestable, es causa habitual de caídas en personas mayores.

Pruebas de pavimento

Un paso siguiente en la investigación fue entrevistar a personas residentes y profesionales del mismo centro para conocer sus preferencias en relación a los nuevos pavimentos estudiados. Se instalaron diferentes tipos de pavimento en una zona interior y se les pidió que los probaran y después informaran sobre la comodidad y equilibrio que sentían bajo los pies. Los resultados pusieron de manifiesto que las personas mayores preferían los pavimentos rígidos , porque les aportan seguridad. En cambio, evitan los pavimentos pulidos, porque les resultan resbaladizos y, a veces, reflejan la luz, siendo molestos a la vista. El personal, en cambio, se decanta más por las superficies lisas y antimanchas . Por su parte, se comprobó que las superficies extremas, bien blandas o demasiado duras, pueden provocar problemas de espalda y de fatiga en las piernas. Como resumen general, cabe señalar que, a la hora de escoger un pavimento para una residencia de personas mayores, debemos optar por los revestimientos de patrones sutiles y diseños de madera sin nudos y evitar patrones recargados y colores oscuros. Es necesario tener en cuenta el uso de diferentes diseños y colores para crear combinaciones aptas para personas con demencia. Asimismo, es importante que haya contraste entre el suelo y las paredes y debe controlarse el grado de reflejo de la luz. De acuerdo con un estudio interno, los espacios en los que se producen actualmente la mayoría de caídas son el comedor, el dormitorio y el baño. En relación con los momentos del día, se evidenció que una hora antes y una hora después de las comidas aumenta el riesgo de caída debido a la somnolencia o las variaciones de azúcar.

Trasladar soluciones existentes

Los pavimentos “seguros” ya se utilizan habitualmente en zonas de juego infantiles, gimnasios o fábricas pero no existen precedentes en su colocación en zonas interiores destinadas a personas mayores. Los pavimentos “seguros” (Compliant Flooring, CF) son una alternativa para los arquitectos que diseñan residencias como oportunidad de aportar una solución que reduzca las lesiones de las personas usuarias y que proteja a la vez la salud de los profesionales que trabajan en ella. Esto es así porque sus características les hacen capaces de reducir el impacto de una caída y al mismo tiempo lo suficientemente rígidos como para no afectar al equilibrio durante la marcha. Pavimentos seguros En la investigación llevada a cabo sobre los productos ya disponibles en diferentes países, encontré tan sólo cuatro que se identificaran como potencialmente adecuados de forma específica para áreas interiores para personas mayores. Sin profundizar en las pruebas previas que llevé a cabo para evaluar estos pavimentos, cabe señalar que colaboraron instituciones reconocidas y se emplearon herramientas estandarizadas. La prueba biomecánica se realizó con la colaboración del Departamento de Podología de la Universidad de Barcelona y puso de manifiesto beneficios del sistema CF como la versatilidad , la absorción del impacto , el aislamiento acústico y térmico o la propiedad anti-fatiga . Además, se constató que ofrece un buen equilibrio . Por lo que respecta a la instalación del sistema en la obra, es rápida y fácil y no requiere de habilidades especiales. Para concluir, es necesario subrayar la necesidad de colaboración entre los profesionales de la geriatría, los de la arquitectura y el personal de los centros con el fin de ofrecer un entorno más seguro para las personas mayores. Es necesaria una revisión de los entornos residenciales actuales y disponer de una visión general de la futura generación de pavimentos para garantizar la seguridad de las personas mayores. Leila Mashhouri Dra. Arquitecta e investigadora de la UPC

La consejera de Salud visita PADES de Grupo Mutuam

Salvaorelles PADES

La consejera de Salud, Alba Vergés, se reunió el pasado viernes, con motivo de la celebración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, el 12 de octubre, con los equipos PADES del Grupo Mutuam para conocer de primera mano su labor . Durante la visita, subrayó la importancia de cuidar a las personas que padecen una enfermedad en fase avanzada o final de vida y de conseguir que tengan la máxima calidad de vida y confort posible, teniendo en cuenta sus valores y preferencias. Tras visitar las instalaciones de los PADES Sant Martí Nord, Manso y Derecha del Eixample, Vergés se reunió con Emma Costas, directora técnica de los PADES del Grupo Mutuam y Dolors López de Rozas, coordinadora médica de éstos. A continuación, mantuvo un encuentro con el equipo del PADES Derecha ensanche para conocer las dinámicas de funcionamiento interno y las funciones de cada uno de los profesionales en la atención de un paciente. Finalmente, la consellera acompañó a algunos de sus miembros a realizar la visita de seguimiento de uno de sus pacientes.