Coliving senior: nuevas formas de vivienda para personas mayores

Coliving senior: alternativas de viviendas para personas mayores

Al llegar a la jubilación, muchas personas mayores autónomas desean vivir esta etapa de la vida con independencia, pero también con el apoyo de una comunidad. La vida en las ciudades, junto a los cambios en las estructuras sociales y familiares, han hecho crecer el número de hogares unipersonales. Y todo esto ha generado una nueva necesidad: encontrar espacios y soluciones para vivir y envejecer en compañía y con calidad de vida.

Como respuesta a esta realidad, surgen nuevos modelos de vivienda en comunidad , como el coliving senior , donde las personas viven en un entorno compartido pero con espacios personales, o los apartamentos con servicios para personas mayores, que ofrecen mayor independencia y la seguridad de disponer de servicios sanitarios y asistenciales. En este artículo descubrirás cómo funcionan, qué ventajas tienen y en qué se diferencian.

¿Qué es el coliving senior?

El coliving senior es una modalidad de vida comunitaria pensada para personas mayores (habitualmente mayores de 65 años) que quieren compartir un espacio residencial con otras personas de la misma franja de edad. A diferencia de las residencias tradicionales, este modelo está diseñado para personas mayores autónomas.

Los residentes disponen de su espacio privado -generalmente pequeños apartamentos- y comparten otros espacios comunes como la cocina, salas polivalentes, jardines, gimnasio o zonas de ocio.

El concepto de coliving para personas mayores se alinea con una filosofía de vida activa y social, en la que la convivencia se convierte en un valor añadido. Y es que la soledad no deseada, tal y como señalan numerosos estudios, es uno de los factores más determinantes en el deterioro físico y cognitivo precoz, así como en la aparición de situaciones de dependencia.

Ventajas del coliving para personas mayores

El coliving para personas mayores representa una alternativa atractiva para quienes buscan algo más que un alojamiento. Entre los beneficios más destacados encontramos:

  • Autonomía con apoyo: cada persona mantiene su independencia, pero en un entorno en el que siempre hay alguien cerca.
  • Reducción de la soledad: vivir en comunidad disminuye el aislamiento social, factor clave para el bienestar emocional.
  • Entorno diseñado a medida: los espacios están adaptados para garantizar una total accesibilidad y cuentan con servicios compartidos según las necesidades del grupo.

Cooperativas de viviendas

Una cooperativa de viviendas para personas mayores es una fórmula de vivienda colaborativa en la que un grupo de personas de edad avanzada se organizan y asocian para promover, construir y gestionar conjuntamente el lugar donde vivirán.

Es decir, se trata de una comunidad autogestionada, en la que los residentes son a la vez socios y propietarios colectivos del espacio y del proyecto. Los coliving para seniors utilizan habitualmente este modelo para construir y poner en marcha las infraestructuras.

Esto presenta algunas ventajas, como que las propias personas usuarias definen el diseño del espacio, las normas de convivencia y el tipo de servicios que desean incorporar.

Sin embargo, no es un modelo al que todo el mundo pueda acceder con facilidad. Requiere una inversión considerable de tiempo, esfuerzo y capital, lo que limita su acceso a determinados perfiles. No es la alternativa más recomendable para personas mayores de 70 años, sino que es un proyecto que es necesario empezar a plantear con antelación.

Ventajas e inconvenientes de las cooperativas de viviendas

Ventajas

  • Servicios comunes: limpieza, cocina, atención sociosanitaria u organización de actividades.
  • Participación activa: los socios toman decisiones sobre la gestión del proyecto.
  • Sostenibilidad: muchas cooperativas apuestan por construcciones eficientes y respetuosas con el medio ambiente.
  • Interdependencia positiva: se fomenta la ayuda mutua y la colaboración.

Inconvenientes

  • Acceso difícil.
  • Necesidad de capital inicial (inversión).
  • Proyecto a largo plazo: no es apto para personas mayores que quieran entrar a vivir de forma inmediata ni a corto o medio plazo.

Apartamentos con servicios para personas mayores

Otra alternativa de vivienda comunitaria para personas mayores son los apartamentos con servicios , como los Apartamentos Collserola de Grupo Mutuam , que se inauguraron hace más de 20 años como un modelo pionero.

Se trata de apartamentos en régimen de alquiler, lo que facilita y agiliza su acceso, y que cuentan con espacios compartidos como el club social, la piscina, el gimnasio, las terrazas y el comedor-restaurante.

Una diferencia importante respecto a otros colivings es que estos apartamentos son completos e independientes : cada uno dispone de cocina y salón-comedor propios. En cambio, en otros modelos —los llamados co-housing— la cocina es comunitaria, y por tanto, el nivel de independencia y libertad es diferente.

Además, están situados junto al Centro Asistencial Mutuam Collserola , lo que permite un acceso ágil a los servicios asistenciales y aporta tranquilidad y seguridad a las personas residentes.

Características de los Apartamentos Collserola de Grup Mutuam

  • Apartamentos completos, independientes y adaptados.
  • Espacios comunitarios: club social, biblioteca, gimnasio, piscina, patio ajardinado y terrazas.
  • Servicios de hostelería: restaurante, peluquería, lavandería, limpieza, conserjería, vigilancia y seguridad las 24 horas.
  • Vida intercomunitaria y actividades sociales que fomentan la convivencia.
  • Servicios asistenciales: médico, enfermería, dietas adaptadas, podología, acceso a servicios de ayuda a domicilio y farmacia dentro del mismo complejo.
  • Diseño moderno y diáfano , que combina funcionalidad y confort.
  • Ubicación privilegiada: rodeados de naturaleza y perfectamente comunicados con el centro de Barcelona, tanto en transporte público como en privado.

Este enfoque permite a las personas mayores mantener su independencia y autonomía , evitar la soledad y disfrutar de la tranquilidad que ofrece disponer de servicios asistenciales cuando los necesiten . En definitiva, es un entorno plenamente adaptado a sus necesidades.

Ventajas de los apartamentos con servicios

Los apartamentos con servicios de Grup Mutuam ofrecen un equilibrio ideal entre independencia, confort y tranquilidad .

  • Más independencia: a diferencia de los colivings , se trata de apartamentos completos, equipados con cocina y todos los electrodomésticos necesarios, lo que permite mantener una vida autónoma. Por el contrario, los colivings suelen disponer de espacios más reducidos y sin instalaciones propias como la cocina o la lavadora.
  • Comodidad y servicios: en el mismo recinto encontrarás servicios de hostelería para utilizar cuando quieras: restaurante con menú diario, lavandería, limpieza del apartamento… Todos estos servicios son opcionales y se pagan a parte del alquiler.
  • Tranquilidad y seguridad: los apartamentos se encuentran dentro de un complejo asistencial con profesionales especializados en geriatría y un área de hospitalización. Esto aporta serenidad y permite detectar con rapidez cualquier situación de vulnerabilidad.
  • Acompañamiento y soporte diario: ¿te gustaría participar en salidas o escapadas en grupo? ¿Te preocupa algún aspecto de tu salud? Un equipo profesional está disponible para atender cualquier necesidad o inquietud, con el respaldo de un gran grupo especializado en la atención a las personas mayores .
  • Facilidad de transición si cambia la situación personal: en el mismo complejo también existe una residencia para personas mayores , lo que permite acceder fácilmente a ella si en el futuro se necesita más apoyo.
  • Una opción ideal para parejas: especialmente indicada para situaciones en las que una de las dos personas es más dependiente, requiere seguimiento médico constante o puede necesitar una residencia a medio o largo plazo. De esta forma, ambas pueden seguir viviendo cerca y compartiendo el día a día.
Coliving senior: apartamentos con servicios para personas mayores
  • Entorno privilegiado: los apartamentos están rodeados de naturaleza pero perfectamente conectados con Barcelona, combinando la serenidad del entorno con la comodidad de la ciudad.

¿Quién puede acceder a cada tipo de vivienda?

Apartamentos

Por lo general, cualquier persona mayor de 65 años que quiera vivir y envejecer dentro de una comunidad de personas de su misma franja de edad, manteniendo su independencia, puede alquilar un apartamento con servicios para vivir en él. Si no hubiera disponibilidad, puede apuntarse a la lista de espera .

Colivings cooperativos

En el caso de los colivings cooperativos, los requisitos y el perfil de acceso son distintos. Generalmente, las personas se incorporan a estos proyectos varios años antes de ir a vivir , ya que el diseño y los trámites de construcción del espacio pueden requerir tiempo.

Por este motivo, están dirigidos a personas más jóvenes (alrededor de los 50 años), interesadas en participar activamente en el diseño y la gestión del proyecto , y que dispongan de recursos económicos para invertir .

Perfil de usuarios

A pesar de las diferencias, los perfiles habituales de usuarios de ambos modelos suelen compartir algunas características y situaciones:

  • Personas que viven solas y desean compartir la vida en comunidad con otras de su edad.
  • Personas que buscan tranquilidad y seguridad .
  • Personas jubiladas activas que quieren seguir participando y aportando a la comunidad .

En el caso de los apartamentos de Grup Mutuam , además, por los servicios que ofrecen, encontramos:

  • Personas mayores autónomas que no quieren ingresar en una residencia tradicional , pero que valoran la tranquilidad de tener acceso a servicios asistenciales cuando los necesiten.
  • Personas que planifican su futuro a largo plazo , pensando en el momento en que puedan necesitar ingresar en una residencia, puesto que en el mismo complejo hay una .

Con una población que cada vez tiene más esperanza de vida y nuevas formas de entender el envejecimiento , estos modelos responden a una necesidad real y creciente. Además, se alinean con tendencias globales como el envejecimiento activo, la promoción de la autonomía y sostenibilidad.

Contacta para saber más

Si estás leyendo este artículo, probablemente estás empezando a considerar la posibilidad de vivir en este tipo de comunidades , o tal vez ya has dado los primeros pasos en tu búsqueda.

En este caso, te recomendamos contactar con nuestro Servicio de Orientación Social , donde te informarán sobre el funcionamiento de los Apartamentos Collserola , resolverán todas tus dudas y si lo deseas, te ayudarán a concertar una visita para conocer las viviendas y la vida en comunidad y tranquilidad que pueden ofrecerte.

Servicio de Orientación Social



Mutuam Activa: un servicio para el envejecimiento activo y saludable

Envelliment actiu i saludable

El envejecimiento es un proceso natural e inevitable, pero lo que hacemos y cómo lo vivimos marca la diferencia en nuestra salud, bienestar y calidad de vida. Cuidarse no significa sólo cuidar el cuerpo, sino también cultivar las relaciones sociales, estimular las capacidades cognitivas y mantenernos en movimiento .

Esto es, en esencia, el envejecimiento activo y saludable, un enfoque cada vez más relevante en nuestra sociedad y que Mutuam Activa promueve de la mejor forma posible: a través de actividades que nos motiven y nos aporten placer.

La importancia del envejecimiento activo y saludable

Vivimos en una sociedad con una esperanza de vida muy alta: vivimos cada vez más años, pero también hay más situaciones de dependencia a partir de los sesenta y cinco años.

Por eso es tan importante el envejecimiento activo y saludable , un concepto impulsado por la Organización Mundial de la Salud que promueve que las personas mayores mantengan la autonomía, el bienestar y la participación social el máximo tiempo posible . Porque no se trata sólo de vivir más años, sino de vivirlos con calidad de vida.

Los puntos clave de este enfoque basado en la evidencia científica son:

  • Salud física: mantenerse físicamente activo (caminar, realizar ejercicio suave, etc.) ayuda a preservar la movilidad, la fuerza y el equilibrio, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y de caídas.
  • Estimular la mente: mantener la memoria, la atención o el razonamiento es esencial para prevenir el deterioro cognitivo, mantener la independencia y reforzar la autoestima.
  • Relaciones sociales y comunidad: tal y como explica el Drla soledad no deseada y el aislamiento no sólo afectan al bienestar emocional, sino que también pueden acelerar el deterioro y la pérdida de autonomía. Participar en actividades grupales y tejer vínculos refuerza el sentimiento de pertenencia y contribuye a una vida más plena.
  • Bienestar emocional: cultivar una actitud positiva, tener proyectos y actividades que generen satisfacción y contar con una red de soporte ayuda a afrontar mejor los cambios propios de esta etapa vital.
  • Entorno seguro y adaptado: evitar barreras arquitectónicas y vivir en un entorno accesible, facilita mantener la independencia durante más tiempo.

En resumen, el envejecimiento activo y saludable es clave porque convierte a los años que ganamos en años de vida con sentido, plenitud y vitalidad.

¿Qué es Mutuam Activa y cómo contribuye a mantenerse activo y saludable?

Mutuam Activa es mucho más que un servicio de viajes y ocio cultural para personas mayores . Es un servicio pensado para promover el envejecimiento activo y saludable a través del disfrute, socialización, descubrimiento y movimiento.

Su programación trimestral incluye propuestas adaptadas y variadas , pensadas para conectar con las inquietudes de cada persona, ofreciendo diferentes intensidades y escenarios para motivar y ayudar a las personas mayores autónomas a seguir aprendiendo, explorando y manteniendo vivo su proyecto vital .

Las salidas culturales matinales son paseos para redescubrir la ciudad y mantener la mirada curiosa sobre el entorno. La experiencia se hace algo más intensa con las excursiones de un día , pensadas para aquellos que quieren disfrutar de una jornada completa fuera de casa con seguridad. Son salidas en las que el descubrimiento del territorio catalán –pueblos, naturaleza, historia, gastronomía– se vive con la calma de tenerlo todo previsto.

Las escapadas de tres a cinco días , tanto nacionales como internacionales, no sólo permiten conocer nuevos horizontes, sino que permiten crear vínculos más profundos; en éstos donde nacen más amistades y el sentimiento de pertenencia a un grupo.

Esta vertiente más exploradora se complementa con espacios de cuidado y conocimiento, como los talleres de memoria y las charlas divulgativas . Son propuestas pensadas para mantener la mente despierta y ofrecer herramientas útiles sobre temas de interés actual, garantizando que, sea cual sea la actividad escogida, la persona mayor siempre encuentre un motivo para seguir creciendo.

Envejecimiento activo y saludable

Beneficios de participar en las actividades de Mutuam Activa

Todas estas actividades implican el descubrimiento, estimulando la curiosidad y las capacidades cognitivas como la atención, el pensamiento crítico, el lenguaje y la percepción del espacio.

Por otra parte, son una fuente de socialización y de vínculos , ya que se realizan en grupo y fomentan las relaciones sociales, la conversación y el compartir. Esto contribuye a reducir el aislamiento, disminuir sentimientos de tristeza y soledad, y reforzar el sentimiento de pertenencia . ¡En Mutuam Activa somos como una gran familia!

Además, estas actividades impactan positivamente en la salud mental , ayudando a tener una actitud más positiva y contribuyendo a mejorar trastornos como la depresión o la ansiedad.

Por último, también ayudan a mantener la salud física , tanto de forma directa, caminando y moviéndose, como de forma indirecta, ya que las relaciones sociales y el bienestar emocional contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades crónicas ya mejorar la calidad de vida.

En definitiva, con Mutuam Activa, cada actividad es una oportunidad para conectar con otras personas y el mundo que nos rodea, dando sentido a la vida.

Únete a Mutuam Activa

¿Quieres formar parte de nuestra comunidad? Consulta la programación trimestral y anímate apuntándote a alguna actividad que te interese o te inspire.

Rompiendo estereotipos sobre las residencias para personas mayores

Residències per gent gran: trenquem estereotips

Las residencias para personas mayores y la atención que se ofrece han cambiado muchísimo en las últimas décadas. Sin embargo, todavía arrastran tópicos y estereotipos que no reflejan la realidad.

A menudo, esta percepción se construye a partir de casos aislados de malas prácticas que aparecen en los medios o experiencias negativas que circulan de boca en boca. Sin embargo, dentro de esto también hay una lectura positiva: como sociedad, cada vez somos más exigentes y velamos para que la gente mayor reciba unos cuidados dignos y de calidad.

Sin embargo, el sector de los cuidados ha sido a menudo injustamente juzgado y estigmatizado. Por eso, es fundamental romper estereotipos y poner en valor la gran labor que llevan a cabo muchas entidades y profesionales para avanzar hacia una atención cada vez más humana y centrada en la persona.

Para contribuir a esta mirada, compartimos el testimonio de Agustina, hija de una antigua usuaria del Centro Mutuam Collserola , que vivió en la residencia en el último año y medio de su vida. Una experiencia real con la que muchas personas pueden sentirse identificadas.

Un momento difícil: la decisión de entrada a una residencia

La decisión no llegó de repente, sino que fue el resultado de un proceso largo. Mi madre tenía mucho carácter y siempre había sido una mujer muy independiente a lo largo de toda la vida. Cuando se quedó viuda, hizo una vida muy activa: viajaba, iba a comprar, e incluso cogía el autobús todos los días para tomar un café cerca del mercado donde había trabajado.

Pero la situación se dio la vuelta cuando empezó a tener limitaciones físicas. Perder su autonomía le generaba una honda frustración, que expresaba con mucha rabia hacia el entorno. Al principio no reconocía que necesitara ayuda; más adelante aceptó el apoyo de una cuidadora pero la convivencia era muy difícil y los conflictos eran constantes. En los últimos dos años llegaron a pasar hasta nueve profesionales diferentes por casa.

Nada funcionaba. Yo sabía que la residencia era la única opción, pero no sabía cómo dar el paso, porque ella se oponía. Mientras, conocía a profesionales de Mutuam Collserola, fui a visitar el centro ya hablar con el equipo.

"Cuando vi el entorno, enseguida supe que allí estaría bien. El sitio me transmitía confianza, pero otra cosa era cómo lo viviría ella y cómo dar el paso."

Por último, la decisión llegó de forma inesperada. Sufrió una infección generalizada mientras estaba ingresada en el hospital, donde me comunicaron que se encontraba en su fin de vida y no podría volver a casa. Tenía que ingresar en un centro de atención intermedia para recibir los cuidados necesarios.

Como conocía a Mutuam Collserola, pregunté si podían llevarla a la Unidad de Atención Intermedia del centro, y así lo hicimos. Por nuestra sorpresa, ahí se recuperó, y de la unidad de atención intermedia pasó a la residencia, donde se quedó a vivir.

Los estereotipos sobre las residencias

¿Qué idea tenía de las residencias antes de conocer a Mutuam Collserola?

Yo no tenía una concepción negativa de las residencias, pero mi madre sí. Por un lado, tenía la idea de que, como hija única, yo tenía que hacerme cargo, como se había hecho siempre, y que llevarla a una residencia era como “sacármela de encima”. Creo que es un conflicto muy habitual en personas de mi generación, que a menudo cargamos con sentimientos de culpa y con la dificultad de tomar decisiones que nuestros padres no entienden.

Además, también existía una experiencia familiar que le había quedado muy marcada. Cuando yo era joven, en los años setenta, íbamos a visitar a una tía a una residencia, de la que conservábamos un recuerdo bastante desagradable. Mi madre aún tenía esa imagen de las residencias, con malos olores y condiciones poco dignas.

Yo era consciente de que la realidad actual era muy distinta. Sin embargo, también sabía que ir a vivir a una residencia implica entrar en un entorno con unas normas y rutinas, donde no siempre puedes hacer lo que quieres. Por eso, conociendo el conflicto de mi madre con la autonomía, temía cómo lo encajaría.

El trato y el entorno: claves para la confianza y tranquilidad

¿Qué factores le aportaron tranquilidad y ayudaron a la adaptación?  

Uno de los factores que más tranquilidad nos aportó fue el entorno . Mi madre me decía: "está todo muy limpio, los muebles son muy bonitos y la cocinera es muy buena". A pesar de su estado, era consciente de dónde se encontraba y valoraba mucho estar en un lugar agradable y cuidado, con unas condiciones dignas .

También fue clave el la atención de los profesionales . Recuerdo un momento de los primeros días que me emocionó mucho: la vi de pie, cogida en la barra del pasillo, haciendo algunos pasitos con el fisioterapeuta. No podía creerlo, porque llevaba mucho tiempo sin caminar. Aquello me hizo entender que no sólo la cuidaban, sino que también intentaban preservar su autonomía . No se trataba de tenerla en la cama, sino de estimularla para que pudiera recuperar todo lo posible, y ella lo valoró mucho.

También valoraba que la trataran como ella quería: sin infantilizarla, con respeto y dignidad . Si algo no le gustaba, lo expresaba y se tenía en cuenta. Velaban por su bienestar, pero respetando su opinión y forma de ser.

Por ejemplo, la invitaban habitualmente a participar en actividades de grupo, pero ella lo rechazaba por no tener ganas. La decisión era respetada, pero le seguían proponiendo alternativas. Esto ella lo apreciaba: sentirse incluida, pero con libertad por decidir.

Creo que por todo esto, desde que entró en la residencia enseguida dejó de preguntar cuánto tiempo debería estar –lo hacía al principio, cuando estaba en la Unidad de Atención Intermedia–. Mi madre era muy inteligente, y pienso que no lo preguntaba por qué no quería saber la respuesta, y porque se encontraba bien. A su modo, se adaptó.

Finalmente, destacaría la accesibilidad del equipo : siempre que necesité hablar con profesionales médicos, enfermería o incluso la dirección, pude hacerlo, y me sentí escuchada y acompañada.

El único aspecto mejorable para mí es la rotación de profesionales. Soy consciente de que es un tema general del sector, pero ojalá la situación mejore, porque a las personas mayores les afectan mucho los cambios y creo que tiene un impacto en su bienestar.

Conocer el centro y su modelo de atención para tomar una decisión

¿Qué le dirías a una familia que está explorando la opción de una residencia?

Tengo amigas de mi edad que se están encontrando ahora en una situación similar a la que yo viví. Lo que siempre les digo es que al final es por el bien de la persona. Porque como familiares cuidadores no podemos llegar a todo, e incluso contando con cuidadoras en casa a menudo la situación llega a un punto en que se complica.

Aunque rechacen en un primer momento la idea de ir a vivir a una residencia, una vez dentro seguramente valorarán que los cuiden y tener calidad de vida. También les digo que yo hablo desde mi experiencia, por eso les recomiendo que se informen bien antes y vayan a conocer los centros para ver cómo es el espacio y la atención. Creo que esto ayuda mucho a tomar una decisión con seguridad.

La tranquilidad de estar en buenas manos

¿Y de qué te sientes más agradecida?

Me da mucha paz pensar que en su última etapa mi madre vivió y murió tranquila. Diría que estaba conformada, e incluso alegre cuando me veía. La veía gozar mucho más que antes. Esto es lo que me llevo y de lo que más agradecida me siento.

Tipos de cuidadores a domicilio: beneficios, funciones y cómo elegir el perfil adecuado

Tipus de cuidadores a domicii

Los cuidadores y cuidadoras a domicilio se han convertido en una opción cada vez más habitual para el cuidado de las personas mayores o en situación de dependencia. Contar con un cuidador o cuidadora permite que estas personas puedan seguir viviendo en su casa, sin renunciar a una atención profesional, facilitando que los familiares puedan conciliar el cuidado con su vida personal y laboral.

Sin embargo, la elección no es sencilla. No todas las personas necesitan el mismo tipo de apoyo, ni todas las empresas ofrecen los mismos cuidados. En este artículo te explicamos los diferentes perfiles de cuidadores y tipos de servicios a domicilio, sus funciones y beneficios, para ayudarte a tomar una decisión informada y acertada que aporte seguridad y tranquilidad a toda la familia.

¿Por qué elegir un cuidador a domicilio?

Escoger un servicio de cuidados a domicilio permite que la persona mayor o en situación de dependencia pueda seguir viviendo en su entorno habitual durante más tiempo, con un apoyo adaptado a sus necesidades ya la realidad familiar.

Beneficios de recibir cuidados en casa: comodidad, autonomía y bienestar emocional

El domicilio es un espacio conocido, vinculado a recuerdos, rutinas y vínculos emocionales , y es donde muchas personas perciben un mayor control sobre su vida y su autonomía . Este hecho es también extensible a las personas en situación de dependencia derivada de enfermedades crónicas.

Este modelo de atención permite a adaptar los cuidados a los hábitos, ritmos, preferencias personales y estado de salud de cada persona, integrándose fácilmente en su día a día. Un servicio de calidad debe promover, al mismo tiempo, la participación activa en las actividades cotidianas y el mantenimiento de la autonomía .

Por otro lado, este tipo de servicio evita que una persona del entorno familiar tenga que asumir todos los cuidados de forma continuada, una situación que a menudo conlleva una sobrecarga del cuidador por el desgaste físico y emocional, así como la renuncia al tiempo personal o laboral.

La posibilidad de ajustar el número de horas de atención -desde soportes puntuales hasta servicios más intensivos- permite que el servicio actúe como complemento al cuidado familiar , adaptándose a la realidad de cada persona y de su entorno, y contribuyendo a un mejor equilibrio. Sin embargo, hay que valorar previamente que la empresa permita esta flexibilidad.

Por último, los servicios profesionales de cuidado a domicilio ofrecen flexibilidad y garantías : si la persona atendida no se adapta al cuidador o el servicio no responde a las expectativas, es posible realizar cambios de profesional para asegurar una atención adecuada y de confianza. En caso de que la empresa no permita esa flexibilidad, siempre se puede optar por otra que sí ofrezca estas garantías.

Cuando es recomendable un servicio a domicilio

Un servicio de cuidadores a domicilio es especialmente adecuado para personas mayores que presentan dificultades para realizar algunas actividades básicas de la vida diaria , como la higiene personal o la preparación de comidas, pero que desean continuar en su casa.

Las situaciones de dependencia leve o moderada son las más habituales, aunque también puede contratarse en casos de elevada dependencia. En estos casos es imprescindible que los cuidadores o cuidadoras tengan una formación especializada para atender adecuadamente a las necesidades de la persona. Por otro lado, es necesario asegurar que el hogar cuente con las adaptaciones necesarias y herramientas especializadas, como grúas o camas articuladas.

También es una alternativa muy adecuada en situaciones de convalecencia , como durante la recuperación de una fractura de cadera o después de una intervención quirúrgica, con la posibilidad de incorporar servicios de atención especializada, como la fisioterapia a domicilio.

Tipo de cuidadores para personas mayores

Los cuidadores a domicilio pueden clasificarse principalmente en informales y formales , en función de si existe o no una relación profesional y una formación específica.

Cuidadores informales

El cuidador informal suele ser un familiar directo o una persona del entorno cercano —pareja, hijos u otros parientes— que asume el cuidado de la persona mayor o dependiente. Este tipo de soporte se basa en el vínculo afectivo y suele ser la primera respuesta ante la pérdida de autonomía.

Pese al gran valor de esta tarea, el cuidado informal puede comportar una importante sobrecarga física y emocional si no se cuenta con el soporte adecuado. Además, en muchas ocasiones son necesarios conocimientos y habilidades específicos para poder dar una respuesta adecuada a las necesidades de la persona cuidada. Por este motivo, es fundamental reconocer los límites de los familiares o cuidadores del entorno cercano y valorar el acompañamiento de servicios especializados cuando la situación lo requiera.

Por otro lado, también existe un mercado de cuidadores informales , formado por personas, (habitualmente mujeres) sin formación específica que ofrecen servicios de cuidado de forma irregular. Aunque pueden parecer una solución rápida o económica, es necesario tener en cuenta los riesgos: falta de garantías, ausencia de cobertura legal en caso de cualquier incidente, posibles situaciones de inseguridad y una calidad asistencial que no siempre responde a las necesidades reales de la persona dependiente.

Cuidadores formales

Los cuidadores formales son profesionales contratados , con experiencia y formación específica en el ámbito de la atención a las personas. Ofrecen una atención profesional, puntual o continuada y adaptada a las necesidades concretas de cada persona.

Tipo de cuidadores formales según función y dedicación

Dentro de los cuidadores formales, existen distintos perfiles según el tiempo de dedicación y el tipo de tareas que realizan.

Cuidadoras/internas 24 h

Las cuidadoras internas conviven con la persona atendida para garantizar una atención continuada las 24 horas del día . Este perfil está especialmente indicado para personas con un alto grado de dependencia o que necesitan supervisión constante, tanto de día como de noche.

Cuidadoras por horas o jornada parcial

Las cuidadoras por horas ofrecen soporte en franjas horarias concretas. Es una opción flexible, adecuada para cubrir momentos clave del día, como la higiene personal, las comidas o el acompañamiento en visitas médicas.

Cuidadoras por horas o jornada parcial

Las cuidadoras por horas ofrecen soporte en franjas horarias concretas. Es una opción flexible, adecuada para cubrir momentos clave del día, como la higiene personal, las comidas o el acompañamiento en visitas médicas.

Cuidadoras con formación específica del ámbito sanitario

Este perfil incluye profesionales con formación en geriatría o auxiliar de enfermería, entre otros . Están capacitadas para atender a personas con necesidades más complejas como personas con enfermedades crónicas y degenerativas, movilidad reducida o deterioro cognitivo. Aunque es una categorización basada en competencia, y no en los horarios de atención, este perfil trabajo habitualmente por horas, no como interinas.

Profesionales médicos o sociosanitarios a domicilio

En determinados casos, puede ser necesario contar con enfermeras, fisioterapeutas u otros técnicos sanitarios que se desplacen al domicilio para realizar cuidados específicos, tratamientos o seguimiento clínico, siempre de acuerdo con las indicaciones de los profesionales sanitarios de referencia.

Servicios y tareas que pueden ofrecer los cuidadores a domicilio

Los servicios de atención domiciliaria pueden incluir una amplia variedad de tareas de soporte a las actividades básicas de la vida diaria, adaptadas a cada situación. Entre las más habituales encontramos:

  • Cuidados personales y compañía (ayuda para vestirse, hacer cama, etc.)
  • Higiene personal
  • Control y supervisión de la medicación
  • Soporte para pasear o hacer ejercicio
  • Acompañamiento a visitas médicas
  • Acompañamiento a realizar compras
  • Cuidado del hogar
  • Control y preparación de comidas
  • Velatorios y guardias nocturnas
  • Servicio especializado de fisioterapia, neuropsicología y logopedia.
  • Servicio de podología

Todos estos cuidados y servicios son los que ofrecemos en Mutuam en casa , el servicio de atención domiciliaria de Grupo Mutuam, con el objetivo de garantizar una atención integral , que tenga en cuenta tanto la salud física como el bienestar emocional de la persona.

Cómo elegir el tipo de cuidador adecuado según las necesidades

No todas las personas ni todas las familias necesitan el mismo tipo de soporte. Por este motivo, a la hora de escoger a un cuidador o cuidadora a domicilio, es fundamental analizar la situación concreta de la persona , su estado de salud y el contexto familiar.

En casos de dependencia leve , en los que la persona es autónoma en muchas actividades, pero necesita apoyo puntual —por ejemplo, para ir de compras o para la higiene personal—, puede ser suficiente una cuidadora por horas . Este tipo de servicio permite complementar el cuidado familiar y adaptar las horas de atención a momentos clave del día.

Cuando la persona presenta una dependencia moderada , como dificultades de movilidad o deterioro cognitivo, suele ser necesario un apoyo más continuado, por ejemplo unas horas diarias coincidiendo con la higiene de la mañana, la preparación de las comidas o el control de la medicación.

En situaciones de dependencia severa , cuando hay necesidad de supervisión constante o la persona vive sola, la opción más adecuada suele ser una cuidadora interna 24 horas , que garantice una atención continuada y mayor seguridad, tanto para la persona atendida como para la familia.

También hay que tener en cuenta la situación de la familia . Cuando los familiares no pueden asumir los cuidados de forma continuada por motivos laborales o personales, el apoyo profesional es clave para garantizar una atención de calidad y evitar la sobrecarga. En otros casos, el servicio a domicilio actúa como complemento al cuidado familiar, dando respuesta a situaciones puntuales, como convalecencia o proceso de rehabilitación.

Por último, en presencia de necesidades clínicas específicas , como cuidados de enfermería o rehabilitación funcional, puede ser necesario incorporar profesionales del ámbito sanitario, como enfermeras o fisioterapeutas.

Cómo saber si estamos ante una empresa de confianza

En cualquier caso, es recomendable realizar una valoración esmerada de la empresa que se contrata, informándose sobre su experiencia, las garantías de calidad, la formación de los profesionales y todos los detalles del contrato.

Un tema especialmente importante es revisar quién gestiona la contratación de los profesionales: si recae en la familia o gestiona la empresa, ya que este aspecto tiene un gran impacto en las condiciones del servicio y nuestras responsabilidades. Por ejemplo, si debemos encargarnos de las nóminas, sustituciones en caso de baja o vacaciones, y si tenemos la responsabilidad legal frente a posibles incidencias. En este otro artículo profundizamos en todo lo que hay que tener en cuenta .

Por otra parte, es muy recomendable optar por una empresa acreditada por la Generalidad de Cataluña, como es el caso de Mutuam en Casa . Además de ser una garantía de calidad y confianza, le daría la posibilidad de percibir la ayuda económica vinculada al Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) , en caso de que se conceda tramitando la Ley de Dependencia .

Si estás buscando una empresa de cuidadores o necesitas ayuda para encontrar soluciones que se adapten a su situación, llámanos al Servicio de Orientación Social, un servicio gratuito donde te ayudaremos a encontrar la mejor opción.

Fragilidad en personas mayores: qué es, tipos y causas

Fragilitat en persones grans

La fragilidad es un concepto clave para entender por qué algunas personas tienen mayor riesgo de sufrir caídas, enfermedades o pérdida de independencia en el curso del envejecimiento. Descubre por qué es tan importante detectarla y abordarla a tiempo.

¿Qué entendemos por "fragilidad" en personas mayores?

La fragilidad en las personas mayores es un estado de vulnerabilidad caracterizado por una disminución de reservas fisiológicas del organismo. Esta situación hace que la persona sea más propensa a sufrir eventos estresantes, como caídas, infecciones o enfermedades, y que tenga una menor capacidad de respuesta y recuperación. Como consecuencia, estos factores pueden tener un impacto mucho mayor en su salud que en otras personas.

Por ejemplo, una persona con fragilidad puede ser más vulnerable a las gripes en invierno a causa de enfermedades crónicas de base o la debilidad de su organismo. Esto puede comportar complicaciones como infecciones o la necesidad de hospitalización.

A menudo se equipara el concepto de fragilidad a otros como la dependencia, la discapacidad, la enfermedad crónica o la comorbilidad. No es equivalente a ninguno de estos conceptos de forma aislada, sino que representa una combinación de todos ellos.

Diferencia entre envejecer con salud y fragilidad

Hoy en día, la esperanza de vida supera los ochenta años, pero, en promedio, las personas pasan los últimos diez años con algún grado de discapacidad. Por este motivo, la atención a las personas mayores pone cada vez más el foco en el mantenimiento de la autonomía.

Para conseguirlo es necesario promover un envejecimiento activo y saludable . Éste se basa en estrategias de prevención como el ejercicio físico regular, la estimulación de las capacidades cognitivas y el mantenimiento de las relaciones sociales. Gracias a estas acciones, es posible preservar una buena capacidad funcional, adaptándose a los cambios propios de la edad.

Por el contrario, la fragilidad implica una pérdida progresiva de esta capacidad funcional. Aparece cuando una persona ve quebrado su equilibrio a causa de un acontecimiento, como una enfermedad, y, una vez superado, tiene dificultades para recuperar el nivel de salud y autonomía previo. Cuando este tipo de situaciones se repiten a lo largo del tiempo, las pérdidas se acumulan y pueden conducir a una situación de dependencia.

Por eso es importante detectar una situación de fragilidad precoz a tiempo, ya que puede ser reversible.

Consecuencias de la fragilidad: riesgo de caídas, hospitalizaciones y pérdida de autonomía

La fragilidad se asocia a un aumento significativo del riesgo de caídas y fracturas, así como de ingresos hospitalarios más frecuentes y estancias prolongadas en el hospital. Estas situaciones pueden acelerar la pérdida de autonomía e incrementar la probabilidad de tener que ir a vivir a una residencia.

Además, la fragilidad aumenta el riesgo de dependencia para las actividades de la vida diaria, como comer o ducharse y se asocia a una mayor mortalidad. Más allá de las consecuencias físicas, también tiene un impacto emocional y social importante , ya que puede favorecer el aislamiento, la ansiedad y la depresión, así como una mayor sobrecarga para las familias y cuidadores.

Persona mayor frágil

Tipo de fragilidad

La fragilidad es un fenómeno complejo y multidimensional que puede manifestarse de distintas formas, a menudo coexistiendo y reforzándose entre sí.

Fragilidad física: relacionada con la disminución de la fuerza, la resistencia, la velocidad de la marcha y el equilibrio, debidas a la afectación de diversos sistemas del organismo, como el músculo-esquelético, el neurológico, el cardiovascular, el respiratorio o el sistema inmunitario.

Fragilidad cognitiva: asociada a deterioro de capacidades como la memoria, la atención, el lenguaje o la percepción. Este perfil comporta un mayor riesgo de progresión hacia una discapacidad.

Fragilidad psicológica: la depresión, la ansiedad, el estrés crónico o una baja resiliencia emocional pueden contribuir al desarrollo o agravamiento de la fragilidad.

Fragilidad social: vinculada a la carencia de apoyo social, la soledad no deseada, las dificultades económicas o las barreras de acceso a los recursos sanitarios y comunitarios. Este tipo de fragilidad puede limitar la capacidad de la persona para mantener hábitos saludables, seguir tratamientos o pedir ayuda a tiempo, aumentando el riesgo de deterioro funcional y dependencia.

En conjunto, estos tipos de fragilidad no actúan de forma aislada. Por eso, el abordaje de la fragilidad debe ser integral y multidimensional, adaptado a las necesidades específicas de cada persona.

Causas y factores de riesgo asociados a la fragilidad

La fragilidad es el resultado de la interacción de múltiples factores a lo largo del tiempo.

Envejecimiento y cambios fisiológicos naturales

Con la edad se producen cambios en distintos sistemas del organismo: pérdida de masa muscular y densidad ósea, disminución de la capacidad cardiovascular y respiratoria, alteraciones en la vista y el oído, una menor eficacia del sistema inmunitario, etc. Estos cambios reducen la capacidad de adaptación frente a agresiones externas.

Pérdida de masa muscular y sarcopenia como factor clave

La sarcopenia , definida como la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, es uno de los principales determinantes de la fragilidad y la dependencia. Contribuye a la disminución de la movilidad, el equilibrio y por tanto al riesgo de caídas y fracturas. También se asocia con el aumento de riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares o metabólicos.

Enfermedades crónicas, comorbilidades, polimedicación y enfermedades de base

Las enfermedades crónicas (como la diabetes , la insuficiencia cardíaca, la EPOC o la artrosis) tienen un papel central en el desarrollo de la fragilidad. La coexistencia de diversas patologías -comorbilidad- incrementa la complejidad clínica y reduce las reservas funcionales.

La polimedicación, frecuente en este contexto, puede favorecer efectos adversos, interacciones farmacológicas, mareos, confusión y caídas. Todo esto puede acelerar el paso de una situación de robustez a fragilidad.

Cómo se detecta la fragilidad: herramientas y criterios diagnósticos

La detección de la fragilidad es esencial en la práctica clínica y comunitaria, siendo los profesionales sanitarios quienes realizan las evaluaciones necesarias. Para ello, utilizan diferentes escaleras y herramientas validadas. No Entre las más utilizadas se encuentran:

  • El fenotipo de fragilidad , que evalúa criterios como la pérdida de peso involuntaria, la debilidad muscular, la lentitud en la marcha, el cansancio y el bajo nivel de actividad física.
  • Otra aproximación es el índice de fragilidad , basado en la acumulación de déficits (enfermedades, síntomas, discapacidades).
  • La escala de Barthel es una herramienta que mide el nivel de autonomía en las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD).

En el ámbito asistencial, también se utilizan pruebas sencillas como la velocidad de la marcha, el test “levantarse y andar” o escalas funcionales y cognitivas. El objetivo no es sólo diagnosticar, sino identificar a personas en riesgo para intervenir de forma precoz e intentar una menor pérdida de capacidades.

Riesgos vinculados a la fragilidad

La fragilidad comporta múltiples riesgos:

  • Aumento del riesgo de caídas, fracturas, hospitalizaciones y mortalidad.
  • Pérdida de autonomía e incremento de dependencia funcional.
  • Impacto negativo sobre la calidad de vida, salud mental, aislamiento social y sobrecarga familiar.

Prevención e intervenciones: cómo evitar o revertir la fragilidad

La fragilidad puede prevenirse y, en muchos casos, revertirse con intervenciones adecuadas. Las más validadas son:

  • El movimiento y el ejercicio físico : especialmente el entrenamiento de fuerza, equilibrio y resistencia, adaptado a cada persona.
  • Alimentación adecuada y soporte nutricional : aporte suficiente de proteínas, carbohidratos, fibra, grasas y micronutrientes.
  • Control de las enfermedades crónicas : seguimiento integral, revisión de la medicación y abordaje de la polimedicación.
  • Apoyo psicosocial : fomento de las relaciones sociales, apoyo emocional y acceso a recursos comunitarios.

Un bordaje multidimensional y centrado en la persona es clave para promover un envejecimiento más saludable y reducir el impacto de la fragilidad.

¿Qué hacer si tenemos a un familiar en situación de fragilidad?

Tener a un familiar o una persona a cargo en situación de fragilidad puede generar muchas dudas y una gran incertidumbre.

El Servicio de Orientación Social de Grupo Mutuam ofrece asesoramiento personalizado para resolver estas inquietudes y valorar qué recursos se adaptan mejor a cada situación, teniendo en cuenta tanto a la persona usuaria como a su entorno.

Entre las opciones disponibles se encuentran el apoyo a domicilio, los centros de día, los centros residenciales u otras alternativas de atención. Además, pueden orientarte sobre las ayudas existentes relacionadas con la Ley de la Dependencia y los pasos necesarios para tramitarlas.

Sobrecarga del cuidador: cómo detectarla, prevenirla y superarla

Sobrecarga del cuidador: qué es y cómo gestionarla

Cuidar a otra persona es un acto de amor, compromiso y generosidad. Sin embargo, cuando esta responsabilidad se alarga en el tiempo, sin descanso ni los soportes adecuados, puede aparecer la llamada sobrecarga del cuidador , también conocida como síndrome del cuidador o burnout del cuidador .

Reconocer sus señales y aprender a gestionarla es fundamental para proteger la salud de quien cuida y, al mismo tiempo, garantizar una mejor atención a la persona dependiente. En este artículo descubrirás qué es, cuáles son sus fases, síntomas y consecuencias, así como las claves para prevenir y superar el desgaste y sobrecarga.

¿Qué es la sobrecarga del cuidador y por qué se produce?

La sobrecarga del cuidador es el estado físico, emocional y mental de agotamiento que experimenta una persona que dedica gran parte de su tiempo a cuidar a un familiar o un ser querido en situación de dependencia. Cuando la dedicación supera los recursos personales, sociales o económicos de quien cuida, se genera un desequilibrio que acaba afectando a su bienestar.

Entre las causas más habituales se encuentran la falta de descanso, la ausencia de apoyo, la sensación de obligación moral y la convivencia diaria con el sufrimiento o la enfermedad del ser querido.

Fases de la sobrecarga del cuidador

Aunque cada persona lo vive de forma diferente según su historia, creencias y valores, el desgaste del cuidador suele pasar por las siguientes fases:

Asunción de responsabilidad

El cuidador asume el rol con motivación y entrega, convencido de que podrá con todo. En esta etapa a menudo minimiza el impacto que va a tener en su propia vida.

Síntomas iniciales

Aparecen el cansancio, las primeras molestias físicas y la reducción de las actividades sociales. El estrés del cuidador comienza a notarse, aunque a menudo se ignora.

Desgaste o burnout

Cuando este estrés físico, mental y emocional se alarga en el tiempo, se instala un síndrome del cuidador quemado . Se trata de un agotamiento crónico que genera irritabilidad, tristeza o incluso sentimientos de culpa por no poder dar más de sí.

Duelo del cuidador después de la pérdida

El cuidador puede sentir un profundo vacío y un duelo complejo después de la muerte de la persona a la que cuidaba, especialmente después de un período de gran desgaste físico y emocional.

También el ingreso en una residencia para personas mayores puede vivirse como un duelo , generando sentimientos de culpa, tristeza y vacío. En ambos casos implica afrontar la pérdida y adaptarse a una nueva realidad.

Síntomas de la sobrecarga

La sobrecarga del cuidador se manifiesta a distintos niveles. Reconocer sus señales a tiempo es esencial para evitar que el problema avance.

Señales físicas

  • Cansancio extremo
  • Insomnio o alteraciones del sueño
  • Contracturas, dolores musculares y migrañas
  • Cambios de peso
  • Bajo nivel de defensas

Señales emocionales

  • Irritabilidad y cambios de humor
  • Tristeza o depresión
  • Sentimientos de culpa
  • Baja autoestima
  • Apatía o falta de motivación

Señales conductuales/sociales

  • Aislamiento y pérdida de contacto con amigos
  • Abandono de aficiones o intereses personales
  • Pérdida de control en situaciones cotidianas
  • Carece de memoria, concentración y deterioro cognitivo

Causas y factores de riesgo

No todos los cuidadores desarrollan este síndrome, pero existen elementos que aumentan la probabilidad de sufrirlo:

  • Cuidado continuado: el principal factor de sobrecarga es cuidar durante largos períodos de tiempo —de meses o años— sin descanso suficiente ni ayuda externa, además de la convivencia con la persona dependiente.
  • Carece de apoyo: la ausencia de familiares, amigos o profesionales que compartan la responsabilidad incrementa el desgaste del cuidador.
  • Falta de recursos económicos: las dificultades financieras pueden limitar el acceso a soportes externos.
  • Relación con la persona cuidada: cuando existe un vínculo afectivo fuerte o conflictos previos, la implicación emocional puede intensificar la presión.
  • Problemas previos de salud mental: antecedentes de ansiedad, depresión o estrés facilitan la aparición del síndrome del cuidador cansado.
  • Complejidad de la enfermedad o situación de la persona cuidada: patologías degenerativas y demencias, como por ejemplo el Alzheimer, exigen una mayor dedicación y esfuerzo. Además, el cuidador puede sufrir desprecio o conductos violentos que aumentan el estrés y el desgaste.
  • Género y edad: existe una predominancia de mujeres en el rol de cuidadoras, lo que acentúa las desigualdades sociales. Además, cuando la persona cuidadora tiene una edad avanzada –hacia los 50 o 60 años– el esfuerzo físico y emocional resulta aún más desgastante.

Consecuencias si no se actúa

A menudo, el cuidador sobrecargado tiene la sensación de estar atrapado, con la percepción de no disponer de alternativas más allá de seguir asumiendo las responsabilidades y resignarse.
Sin embargo, ignorar la sobrecarga y el estrés crónico puede tener importantes consecuencias físicas y mentales, lo que repercute también en la atención y el bienestar de la persona cuidada.

La hipertensión, la diabetes, el síndrome metabólico, el debilitamiento del sistema inmunitario, la falta de energía o los problemas músculo-esqueléticos son frecuentes, así como la depresión, la ansiedad y el envejecimiento acelerado del organismo.

Cómo prevenir y gestionar la sobrecarga

Cuidar a otra persona requiere también cuidar de uno mismo. Algunas estrategias clave son:

  • Pedir ayuda. Es importante aprender a no cargar sola con todas las responsabilidades; es necesario buscar apoyo en familiares, amigos y servicios de cuidadores profesionales o voluntarias.
  • Obtener información completa y fiable sobre la enfermedad y su evolución: reducir la incertidumbre es reducir el estrés.
  • Planificar las actividades y citas médicas con antelación para poder organizarnos de forma efectiva.
  • Cuidar la salud física y emocional. Dedicar tiempo a descansar, realizar ejercicio regularmente, seguir una alimentación equilibrada, salir de casa y socializar son pilares para reducir la fatiga del cuidador. Tampoco debe olvidarse la propia salud y las revisiones médicas.
  • Mantener relaciones sociales y actividades. Es importante conservar los espacios de ocio que nos distraen y nos conectan con nosotros mismos.
  • Solicitar ayudas sociales y recursos disponibles. Es necesario conocer y aprovechar todos los recursos para aliviar la carga, desde centros de día hasta entidades de voluntariado o servicios de ayuda a domicilio.
  • Buscar formación y soporte en instituciones especializadas. La Escola de Cuidadors ofrece talleres gratuitos que pueden ser de gran ayuda para cuidadores no profesionales y voluntarios.

Si no sabes por dónde empezar, puedes llamar a nuestro Servicio de Orientación Social , del que te explicamos más al final del artículo.

Residencias para personas mayores

Cuándo y cómo pedir ayuda profesional

Reconocer cuándo es necesario solicitar ayuda profesional es fundamental para prevenir un burnout severo y proteger la salud tanto del cuidador como de la persona dependiente.

Señales de alarma

Es momento de pedir ayuda si el cuidador presenta:

  • Síntomas de depresión como tristeza, apatía, carencia total de motivación y energía, o aislamiento social.
  • Crisis de ansiedad.
  • Deterioro de la salud física.

Recursos disponibles

Hay muchos tipos de recursos:

  • Trabajador social: puede ayudarte a evaluar la situación y recomendar distintas ayudas o recursos para el cuidado del familiar.
  • Ayuda psicológica: es importante cuidar también de tu salud. Acudir a terapia puede suponer un gran alivio. Comunica a tu médico tu situación física y mental por contar con el tratamiento adecuado y prevenir problemas más severos.
  • Servicio de Atención Domiciliaria.

Por lo general, las ayudas y recursos públicos requieren un proceso largo; por eso es conveniente iniciarlo lo antes posible.
Si la situación de dependencia ha aparecido de repente o el cuidador se encuentra en estado de sobrecarga, una ayuda muy recomendable es contar con el apoyo de un servicio de cuidadoras profesionales , ya sea de forma continuada o puntual, para permitir el descanso de la persona cuidadora.

Mutuam a caso en , nuestro servicio de atención domiciliaria de calidad, ofrece una atención cercana y de máxima calidad. Es una empresa acreditada por la Generalidad de Cataluña , lo que garantiza confianza y permite acceder a la ayuda económica vinculada al Servicio de Atención Domiciliaria (SAD).

Servicio de Orientación Social de Grupo Mutuam

Estos procesos pueden resultar abrumadores, especialmente en situaciones de sobrecarga física y emocional. Por eso, Mutuam ofrece un servicio gratuito especializado que proporciona asesoramiento y apoyo en cualquier tema relacionado con el cuidado de personas mayores o dependientes.
Un equipo profesional te atenderá, ya sea por teléfono o presencialmente, ayudándote a encontrar la mejor solución tanto para la persona dependiente como para la familia.

A diferencia de otras empresas que se centran únicamente en un servicio concreto, en el Grupo Mutuam podemos ofrecer orientación en:

Esto nos permite ofrecer un asesoramiento integral, completo e independiente , valorando todas las opciones y creando un plan a corto, medio y largo plazo.

En conclusión, el desgaste del cuidador no es una señal de debilidad sino una consecuencia natural de una responsabilidad exigente. Reconocer los síntomas y actuar a tiempo es fundamental para preservar la salud, mantener la calidad de los cuidados y, sobre todo, garantizar el bienestar de ambas partes.

Recuerda: para cuidar bien de los demás, primero hay que aprender a cuidarse a uno mismo.

Contacta con el Servicio de Orientación Social del Grupo Mutuam

¿Cuáles son los requisitos para entrar en una residencia?

requisitos entrar residencia

Escoger una residencia de personas mayores es una decisión importante que implica valorar aspectos personales, familiares, económicos y asistenciales. Uno de los puntos clave para empezar este proceso es conocer cuáles son los requisitos para entrar en una residencia, ya sea pública, concertada o privada. En este artículo te explicamos cómo acceder, qué tipos de residencias existen, cómo solicitar plaza y qué hacer si no se cumplen los requisitos de las públicas.

Requisitos generales para acceder a una residencia de ancianos

Aunque cada comunidad autónoma puede establecer sus propias condiciones, existen requisitos generales comunes para ingresar en una residencia de personas mayores:

  • Edad mínima: suele ser de 65 o más años, aunque en algunos casos se permite el acceso a personas más jóvenes con un grado de dependencia reconocido.
  • Grado de dependencia: es necesario contar con una valoración de la dependencia que justifique la necesidad de atención residencial. Ésta se solicita a través de los servicios sociales.
  • Empadronamiento: es necesario estar empadronado en la comunidad autónoma o municipio donde se pide la plaza.
  • Ausencia de enfermedades infectocontagiosas activas.
  • Consentimiento informado: la persona interesada (o su representante legal) debe manifestar su voluntad de ingresar en una residencia.

Requisitos de acceso según tipo de residencia

Las condiciones específicas varían según se trate de una residencia pública, concertada o privada. A continuación detallamos los principales requisitos de cada modalidad.

Requisitos para entrar en una residencia pública

Las residencias públicas están gestionadas directamente por la administración y ofrecen precios subvencionados, por lo que la demanda suele ser alta. Los principales requisitos son:

  • Tener la nacionalidad española o residencia legal en España.
  • Estar empadronado en la comunidad autónoma correspondiente.
  • Disponer de un grado de dependencia reconocido (grado II o III).
  • No disponer de medios o soportes suficientes en el entorno familiar o social para recibir una atención adecuada en el domicilio.
  • Cumplir con los requisitos económicos establecidos: los ingresos y patrimonio del solicitante determinarán el copago que deberá asumir.

Requisitos para entrar en una residencia concertada

Las residencias concertadas son centros privados que disponen de dos tipos de plazas: plazas privadas y plazas públicas, financiadas parcial o totalmente por la administración.

Así que, más que hablar de cómo se accede a una residencia concertada, es necesario hablar de cómo acceder a cada tipo de plaza.

  • Plaza pública: al igual que en la residencia pública, a través de los servicios sociales del territorio (después de la valoración de dependencia y de la correspondiente lista de espera).
  • Plaza privada: ver abajo los requisitos de una residencia privada.

Este tipo de residencias presenta una gran ventaja: cuando la situación es urgente o resulta difícil esperar a una plaza pública —ya sea porque la situación de dependencia ha surgido de forma repentina o ha empeorado—, existe la posibilidad de acceder a una plaza privada mientras se tramita o se espera la adjudicación de una plaza pública, que permitirá beneficiarse de una reducción en los costes.

Requisitos para entrar en una residencia privada

Las residencias privadas no dependen de la administración pública y permiten mayor flexibilidad en el ingreso. Los requisitos pueden variar dependiendo del centro, pero por lo general incluyen:

  • Presentar informes médicos que valoren el estado de salud de la persona y acrediten que puede ser adecuadamente atendida en el centro.
  • Realizar una valoración de las necesidades por parte del propio centro.
  • Asumir el coste del servicio de forma íntegra.

Aunque es recomendable, no es necesario contar con un grado de dependencia reconocido oficialmente , y las listas de espera, si existen, son siempre mucho más cortas. Esta opción es ideal para quien busca una solución inmediata y personalizada, aunque los costes son mayores.

Ventajas de una residencia de mayores privada

  • Acceso más inmediato: La principal ventaja es la posibilidad de ingresar de forma rápida, sin necesidad de esperar largos períodos ni depender de trámites administrativos. En situaciones urgentes o de repentina necesidad, esta inmediatez puede ser clave para garantizar el bienestar de la persona mayor y aliviar a la familia.
  • Libertad de elección: Al no depender de una asignación pública, las familias pueden elegir el centro que mejor se adapte a sus preferencias, tanto por su ubicación como por instalaciones o modelo de cuidados. Esto es muy importante, ya que cuanto más cerca estemos del centro, más fácil será visitar a nuestro familiar, algo esencial para su salud emocional.
  • Las residencias privadas suelen ofrecer una atención personalizada , con espacios e instalaciones diseñados para garantizar el bienestar y comodidad, así como una amplia variedad de servicios y actividades que estimulan la vida activa de las personas. Además, a menudo disponen de mayor flexibilidad horaria de visitas .
  • Aunque el coste es más elevado, muchas familias consideran que todas estas ventajas compensan la inversión .
  • También es importante destacar que muchas de estas residencias ofrecen estancias temporales , una opción muy útil para dar un respiro a los cuidadores durante períodos de vacaciones o cuando no pueden ofrecer todo el apoyo necesario.

Si quieres saber más sobre cómo elegir una residencia para personas mayores , aquí encontrarás algunos consejos.

¿Cómo solicitar plaza en una residencia de mayores?

Como hemos visto, el proceso para solicitar plaza varía en función del tipo de residencia. Conocer las diferencias te ayudará a tomar la mejor decisión en función de tus necesidades y circunstancias.

Pasos para solicitar ingreso en residencias públicas o concertadas

  • Solicitar la valoración de la dependencia en los servicios sociales del municipio.
  • Presentar la documentación requerida: DNI, tarjeta sanitaria, informe médico, declaración de ingresos y patrimonio, entre otros.
  • Esperar la resolución del grado de dependencia .
  • Una vez reconocido el grado, iniciar la solicitud de plaza residencial en la red pública o concertada.
  • Ingresar en la lista de espera del sistema de atención a la dependencia.

Este proceso puede durar varios meses, por lo que se recomienda iniciarlo con antelación si se prevé la necesidad. Si necesitas más información sobre cómo tramitar la dependencia , puedes leer esta guía.

Contacto directo y admisión en residencias privadas

Para acceder a una residencia privada, el proceso suele ser más ágil y flexible .

  • El primer paso es contactar directamente con el centro de interés para solicitar información sobre la disponibilidad de plazas, servicios ofrecidos, tarifas y cualquier otro aspecto relevante.
  • En Grup Mutuam realizamos una entrevista telefónica inicial para conocer la situación de la persona dependiente y su entorno cuidador, lo que nos permite ofrecer un asesoramiento personalizado desde el primer momento.
  • Visitar el centro , conocer las instalaciones y el equipo profesional, y resolver cualquier duda que pueda surgir.
  • Una vez tomada la decisión, será necesario presentar la documentación médica y personal requerida , que puede incluir informes de salud, historial médico o datos administrativos.
  • Por último, se procede a firmar el contrato de ingreso y formalizar la admisión , estableciendo así las condiciones del servicio y la fecha de entrada en la residencia.

Alternativas si no se cumplen los requisitos

Si no se cumplen los criterios para ingresar en una residencia, sea con plaza pública o privada, existen otras opciones que pueden garantizar una atención adecuada para la persona que lo necesita, a la vez que apoyan al entorno cuidador .

  • Centros de día: ofrecen atención diurna especializada , permitiendo que la persona mayor siga viviendo en su casa, mientras recibe acompañamiento y cuidados profesionales, actividades estimulativas y socialización durante el día. Estos centros son un servicio de apoyo a las familias que cuidan a personas mayores pero no pueden realizar los apoyos y la supervisión que necesitan todo el tiempo.
  • Atención domiciliaria: un servicio personalizado que proporciona ayuda en el propio domicilio, ideal para personas con cierto grado de autonomía o con apoyo familiar, pero que requieren ayuda en las tareas diarias.

¿Cómo te ayuda a Mutuam en este proceso?

En Grupo Mutuam sabemos que tomar la decisión de ingresar en una residencia no es fácil . Cada persona y cada familia vive este momento de forma única, con sus dudas, emociones y necesidades . Por eso, nuestro compromiso es estar a tu lado , ofreciendo un acompañamiento profesional, cercano y adaptado a cada situación , en cada fase del proceso:

Acompañamiento en la solicitud y valoración de necesidades

Contamos con un Servicio de Orientación Social , gratuito y especializado , que te asesora durante todo el proceso desde la primera llamada telefónica.

Nuestro equipo te orientará en todo lo que sea necesario, desde la valoración de la dependencia y la elección del recurso más adecuado , hasta la gestión de trámites y ayudas públicas . Este equipo humano entiende las dificultades que pueden surgir y trabaja para que cada familia tome la mejor decisión, con seguridad y tranquilidad .

Servicios y atención personalizada

Grupo Mutuam cuenta con 11 residencias en las provincias de Barcelona y Tarragona , sumando las privadas y las públicas que gestionamos , además de 18 Centros de Día y un servicio de atención domiciliaria privado certificado por la Generalitat.

Gracias a esta red asistencial , podemos orientarte para escoger el recurso que mejor se adecue a sus necesidades , incluso fuera de nuestra propia red si es necesario. Todo esto teniendo en cuenta el estado de salud , el grado de autonomía y, sobre todo, las preferencias de cada persona .

En resumen, conocer los requisitos para entrar en una residencia de personas mayores es el primer paso para planificar el futuro con tranquilidad , y en Grup Mutuam tienes el apoyo que necesitas para ayudarte a tomar la mejor decisión .

Cómo y dónde pedir una ayuda para cuidar a un familiar

Persona gran fràgil

Cuidar a un familiar mayor o en situación de dependencia puede ser una tarea desafiante, tanto por el impacto emocional como económico y organizativo. Afortunadamente, existen diversas ayudas y prestaciones pensadas para apoyar a las familias y aliviar el peso de esa responsabilidad. A continuación te explicamos las principales opciones disponibles, los requisitos para acceder a ellos y los pasos a seguir para solicitarlas.

¿Qué ayudas puedo solicitar para cuidar a un familiar?

La Ley de la Dependencia de 2006 establece una serie de ayudas y prestaciones diseñadas para apoyar a las familias y mejorar la calidad de vida de las personas dependientes. Estas ayudas se ajustan a diferentes necesidades y situaciones y, por lo general, no son compatibles entre sí, salvo algunos casos concretos, como la teleasistencia.

Servicios

  • Ayuda a domicilio : servicio de apoyo en las tareas diarias, que puede incluir tanto trabajos domésticos (como cocinar o limpieza básica) como asistencia en el cuidado personal. El número de horas asignadas dependerá del grado de dependencia.
  • Teleasistencia : permite que la persona dependiente reciba asistencia a distancia en caso de emergencia, inseguridad, aislamiento o soledad. Puede complementarse con la ayuda a domicilio.
  • Centros de día o de noche : ofrecen un espacio para la socialización y la estimulación física y cognitiva, con el objetivo de mantener la autonomía de la persona dependiente y aliviar la carga de las familias.
  • Servicios residenciales : incluyen centros especializados donde la persona puede vivir de forma permanente o temporal, ya sea por convalecencia o para el descanso de los cuidadores.

Ayudas económicas

  • Prestación económica para cuidadores no profesionales : ayudas para el cuidado de un familiar, con una cuantía variable en función del grado de dependencia, la capacidad económica del beneficiario y del cuidador, y la comunidad autónoma donde se solicita.
  • Prestación económica vinculada al servicio privado (PEV) : pensada para financiar servicios privados (residencias, atención domiciliaria, etc.) cuando no existe disponibilidad de plazas públicas o concertadas. Para acceder a esta ayuda, el servicio debe ser contratado a través de una empresa acreditada oficialmente, como Mutuam en casa.

Además de las ayudas para el cuidado de un familiar contempladas en la Ley de Dependencia, si la persona cuidadora está trabajando y dada de alta en la Seguridad Social, también puede beneficiarse de medidas como la reducción de jornada por cuidado de familiares y posibles bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social, según lo establecido en la Ley de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar .

La Ley de Dependencia y los grados de dependencia

La Ley de Dependencia en España es el marco legal que regula el acceso a servicios y prestaciones para aquellas personas que, a causa de una pérdida de autonomía, necesitan apoyo en su vida diaria.

Esta ley clasifica la dependencia en tres grados, según el nivel de ayuda requerido para realizar las actividades básicas de la vida diaria:

  • Grado I (dependencia moderada) : la persona necesita ayuda al menos una vez al día para realizar algunas actividades básicas.
  • Grado II (dependencia severa) : requiere apoyo varias veces al día, pero sin necesidad de asistencia permanente.
  • Grado III (gran dependencia) : necesita ayuda constante para las actividades diarias.

El grado que se obtenga determinará el tipo de ayudas a las que se puede acceder, y puede revisarse en caso de mejora o empeoramiento de la situación. Para entrar en una residencia en Cataluña, por ejemplo, hay que tener reconocido un grado III de dependencia.

Aunque esta ley se asocia con frecuencia a las personas mayores, es aplicable a cualquier persona en situación de dependencia, ya sea por enfermedad, accidente o discapacitados congénitas.

Cómo entrar en una residencia
Para entrar en una residencia pública es necesario tener reconocido un grado III de dependencia.

Requisitos para solicitar ayudas para cuidar a una persona mayor

Para acceder a las ayudas establecidas por la Ley de Dependencia, es imprescindible que la persona mayor tenga reconocida la situación de dependencia. Este proceso determinará el grado de dependencia y los servicios y prestaciones a los que se puede optar.

Para obtener el reconocimiento, los requisitos son:

  • Encontrarse en situación de dependencia en alguno de los grados establecidos (moderada, severa o gran dependencia).
  • Ser residente en territorio español y haber residido durante cinco años, de los cuales dos deben ser inmediatamente anteriores a la fecha de presentación de la solicitud.

Si quieres acceder a la prestación económica para cuidar a un familiar, además de los requisitos anteriores, deberás cumplir otras condiciones, como:

  • Que el cuidador principal conviva con la persona dependiente o le preste atención diaria.
  • Que el cuidador familiar no supere el tercer grado de parentesco (excepto en entornos rurales).
  • Que el cuidador pueda acreditar su capacidad física, mental e intelectual para desarrollar adecuadamente las funciones de cuidado.
  • Cumplir las condiciones de habitabilidad del espacio para garantizar el bienestar de ambos.
  • Estar dado de alta en la Seguridad Social como cuidador no profesional.

¿Dónde solicitar ayudas para cuidar a un familiar?

La solicitud de dependencia , que es la que dará acceso a todas las ayudas y servicios, se gestiona a nivel autonómico. Para iniciarla, debes acudir a los Servicios Sociales de tu comunidad autónoma.

En el caso de Cataluña, la solicitud se puede presentar de forma telemática en el portal de la Generalidad de Cataluña o presencialmente en:

  • Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS) , solicitando cita a sus Servicios Territoriales.
  • Ayuntamiento: también se puede presentar la solicitud en el Ayuntamiento de tu localidad, donde el personal de servicios sociales puede asesorarte y ayudarte a tramitarla.
  • Oficinas de Atención a la Ciudadanía o de Asuntos Sociales y Familia .

Cómo pedir una ayuda para cuidar a una persona mayor, paso a paso

  1. Solicita una cita con un/a trabajador/a social : Aunque es un proceso que puedes realizar por tu cuenta, es recomendable acudir a un profesional del trabajo social para recibir asesoramiento sobre las ayudas disponibles y la documentación necesaria. Puedes contactar con los servicios sociales de tu ayuntamiento o Centro de Atención Primaria.
  2. Reúne la documentación requerida
  3. Presenta la solicitud de reconocimiento de dependencia
  4. Espera la valoración : un profesional de los Servicios de Valoración de la Dependencia visitará el domicilio para evaluar la situación de la persona solicitante.
  5. Recibe la resolución sobre el grado de dependencia : después de la valoración, se emitirá un informe con la determinación del grado de dependencia, que llegará en forma de carta al domicilio.
  6. Selecciona la ayuda más adecuada : una vez reconocido el grado de dependencia, deberás contactar con los servicios sociales de tu ayuntamiento para recibir información sobre las prestaciones y servicios disponibles en función del grado concedido.
  7. Sigue el proceso administrativo hasta la asignación de la ayuda : una vez aprobada la ayuda, se iniciará el procedimiento de asignación y puesta en marcha del servicio o prestación económica.

Ayudas económicas autonómicas para el cuidado de personas mayores

Aunque la Ley de la Dependencia establece un marco común a nivel estatal, cada comunidad autónoma tiene la capacidad de adaptar y complementar las ayudas según sus recursos y necesidades. Esto implica que pueden variar ligeramente los criterios de acceso, los importes de las ayudas económicas y programas específicos.

En Cataluña, por ejemplo, la ayuda económica para cuidar a un familiar se concede a personas con grado de dependencia I o II. Como puedes ver, existen diferentes prestaciones y ayudas para el cuidado de familiares. Si tienes dudas, puedes contactar con nuestro Servicio de Orientación Social, donde te ayudaremos a encontrar la mejor solución para su situación familiar.

Decisiones compartidas: la herramienta que empodera a los pacientes

Decisions al final de vida

Desde la promulgación de la Ley 21/2000 sobre los derechos de información en salud y la autonomía del paciente, se han realizado grandes avances para fomentar la implicación de las personas en la gestión de su propia salud. Con este objetivo, el Departamento de Salud creó el portal Decisions Compartides , una herramienta que facilita información rigurosa para que los pacientes puedan tomar decisiones informadas sobre tratamientos y procedimientos médicos.

Desde 2016, el portal ha ido incorporando nuevos recursos sobre diversas patologías y situaciones médicas, como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, la diabetes mellitus o la reconstrucción mamaria.

Una de las últimas incorporaciones es Decidir sobre la atención al final de la vida , un recurso dedicado a facilitar las decisiones sobre cómo querer ser atendidos en los últimos momentos, en el que ha participado el equipo PADES de Grupo Mutuam. Hablamos con la dirección, para conocer mejor esta herramienta y su impacto en la vida de las personas.

¿Cuál es el objetivo del portal Decisiones Compartidas?

Este proyecto tiene como objetivo promover la toma de decisiones conjuntas entre pacientes y profesionales sanitarios . Para ello, el portal ofrece información contrastada y de calidad sobre diversas condiciones y opciones terapéuticas.

Mediante guías, vídeos y herramientas interactivas, ayuda a los pacientes a entender mejor las alternativas disponibles ya expresar sus preferencias. Esto favorece una comunicación más fluida con los profesionales y garantiza que las decisiones clínicas estén alineadas con los valores de cada persona, lo que mejora la calidad asistencial y la satisfacción con el sistema de salud catalán.

¿Cómo funciona la herramienta?

Para acceder, basta con buscar “Decisiones Compartidas” en el buscador, o entrar directamente en el enlace. Se trata de una plataforma abierta a todo el mundo , que no recoge ningún tipo de información confidencial ni personal, y puede ser utilizada de forma individual o con el acompañamiento de un profesional sanitario.

Decidir sobre la atención al final de la vida: ¿a quién va dirigida esta herramienta?

Este recurso está pensado para personas mayores de 18 años y ofrece información clara sobre lo que significa el atención al final de la vida y las posibles situaciones que pueden surgir en casos de enfermedad avanzada.

Además de explicar las opciones asistenciales disponibles, proporciona elementos de reflexión para que cada uno pueda identificar y expresar sus preferencias. Gracias a su formato accesible, puede resultar útil tanto para pacientes y familiares como para profesionales de la salud.

¿Cómo ha participado el Grupo Mutuam en la creación de esta herramienta?

En su primera edición, algunos profesionales de Grup Mutuam ya colaboraron en el desarrollo del recurso. Recientemente, Emma Costas, PADES , y Meritxell Naudeillo, Coordinadora del Servicio de los EAPS de Mutuam , han contribuido a su actualización, redactando y revisando contenidos. Nuestro conocimiento y experiencia en el ámbito de los cuidados paliativos enriquece la herramienta con una visión práctica y ajustada a la realidad.

¿Cómo puede ayudar a las personas?

La herramienta es muy completa y permite acceder a distintos niveles de información según el interés de cada persona, mediante enlaces que permiten profundizar en cada tema.

Algunos de los contenidos que se pueden encontrar son:

  • ¿Qué son los Cuidados Paliativos ?
  • ¿Qué pacientes pueden beneficiarse?
  • ¿Dónde podemos estar atendidos con este modelo de atención?
  • ¿Cómo podemos dejar registradas nuestras decisiones anticipadas?
  • Información sobre la eutanasia.

Destacamos especialmente el apartado ¿Cuáles son tus preferencias? , que ayuda a reflexionar sobre cómo quisiéramos ser atendidos, qué nos preocupa y qué es importante para nosotros.

¿Qué impacto puede tener la herramienta en el trabajo de los equipos PADES y otros profesionales sanitarios?

Puede ser muy útil para los profesionales, puesto que facilita la conversación con los pacientes, ayudando a estructurar aspectos esenciales para la toma de decisiones. El cuestionario de preferencias, por ejemplo, ayuda a iniciar el diálogo sobre cuestiones que pueden no haberse planteado hasta el momento. Además, la plataforma es una fuente de información actualizada, que puede ayudar a los profesionales a resolver dudas y mejorar la atención que ofrecen.

Un paso más hacia el empoderamiento de la sociedad

Decisiones Compartidas es un recurso de gran valor que da voz a los pacientes y les ayuda a tomar decisiones informadas, situándolos en el centro de la atención sanitaria. Puede ser una palanca de cambio cultural al promover la soberanía de las personas en aspectos que impactan directamente en su vida, especialmente en cómo quieren ser tratadas y afrontar el fin de su vida.

En Grup Mutuam nos enorgullece contar con profesionales que han contribuido a su elaboración, porque no existe mejor ejemplo de Atención centrada en la persona y de respeto a la autonomía, valores y creencias, que garantizar el derecho a una muerte digna.




6 recomendaciones para cuidar a una persona con movilidad reducida

Persona amb mobilitat reduïda

Cuidar a una persona con movilidad reducida puede ser una tarea compleja y exigente, pero también gratificante. Hay que tener en cuenta que es una situación en la que muchos de nosotros nos encontraremos en algún momento de nuestra vida. Cuando esto ocurre, es normal sentir impotencia o que la responsabilidad nos sobrepase. No debemos olvidar que, a menudo, la persona encargada de los cuidados suele tener un fuerte vínculo afectivo con la persona cuidada y que, al estrés del cambio de rutina, se suma el componente emocional. Sin embargo, siguiendo una serie de recomendaciones, consejos y trucos, podemos llevar a cabo las tareas de cuidado de manera sencilla y eficaz mientras cuidamos, a su vez, nuestra salud física y mental.

A continuación, presentamos algunas recomendaciones para ayudar a familias y personas cuidadoras no profesionales a cuidar mejor pacientes con movilidad reducida.

No todas las personas con movilidad reducida son iguales

Ante todo, es importante entender que cada persona es diferente y que la manera de abordar sus necesidades variará según su estado de salud. Por ejemplo, las necesidades de una persona con demencia pueden ser distintas a las de una que ha sufrido un accidente cerebral. De la misma forma, no es lo mismo tratar con una persona joven que con una persona mayor, o con un caso temporal y reversible. Hay un gran número de causas que pueden llevar a una persona a verse en situación de dependencia . Conocer bien cuál es la problemática, cómo se manifiesta y qué necesidades de apoyo requiere será vital para poder atender a las necesidades.

Por otra parte, la personalidad de cada individuo también jugará un papel clave. Algunos tienen más reticencia en recibir ayuda. Otros necesitarán más acompañamiento emocional o querrán que las cosas se hagan de una forma determinada.

Comunicación clara y efectiva con la persona

Una de las cosas más importantes a la hora de cuidar a una persona con movilidad reducida es mantener una comunicación clara y efectiva con ella. Esto significa que, siempre que el estado de salud de la persona lo permita, lo mejor será hablar con ella y preguntarle directamente qué necesidades tiene y cómo prefiere que le ayuden. Cuando la persona se siente implicada en el proceso de cuidado, es más probable que coopere y se mantenga positiva. Hay que tener presente que estar en una situación invalidante puede llegar a ser muy frustrante. A menudo, lo mejor que se puede hacer para que la persona se sienta mejor es simplemente escucharla y tener empatía con ella.

Una buena comunicación también facilitará tareas complejas y delicadas de realizar como las movilizaciones. En este sentido, explicar a la persona los pasos y movimientos que se harán y hacerla partícipe del proceso será clave para evitar hacerle daño ni hacernos nosotros. Para ello, explicaremos cómo nos vamos a mover, qué fuerza aplicaremos, y qué puede hacer él o ella para ayudarnos a llevar a cabo el movimiento.

La técnica es clave para evitar lesiones

La movilidad es otro aspecto esencial del cuidado de una persona con movilidad reducida. Hay que ayudarla a desplazarse ya realizar movimientos y cambios de posición periódicos y asegurarse de que lo hace con seguridad y sin dolor. Las movilizaciones son físicamente exigentes. Por este motivo, tener una postura y una técnica correcta será clave para evitar lesiones tanto a la persona que cuida como a la que es cuidada.

En primer lugar, es muy importante tener en cuenta que nunca debemos mover a nuestro familiar sin la ayuda de un elemento de soporte técnico , sea una grúa o un andador. Después, debemos tener muy claro cuál es la maniobra que queremos realizar y realizarla con seguridad. Por eso, va muy bien preguntarse cómo será el movimiento que debemos hacer, si es alcanzable para la persona y con qué dificultades se puede encontrar.

Por último, deberemos colocar nuestro cuerpo en la posición correcta para llevar a cabo la movilización. Deberemos flexionar ligeramente las rodillas y mantener las piernas fuertes, pero no rígidas, buscando la estabilidad del cuerpo. La espalda deberá estar recta en todo momento. Es crucial no hacer fuerza con la espalda, sino ayudarnos de las piernas para levantar a la persona.

Cambios posturales periódicos

Hacer movilizaciones o cambios posturales periódicos, al menos cada 3-4 horas, o más a menudo dependiendo del caso, es esencial a la hora de evitar los riesgos para la salud que comporta estar demasiado rato en la misma postura. Uno de estos riesgos es la aparición de úlceras por presión, una lesión de la piel causada por la presión prolongada contra una superficie exterior, aunque ésta sea blanda. Mantener la piel limpia, seca y bien hidratada también ayudará a evitar ese tipo de lesiones. Y, si es necesario, también se pueden utilizar colchones y almohadas especiales.

El mantenimiento de la autonomía en una persona con movilidad reducida

Por lo general, las personas en situación de dependencia necesitan apoyo en los ámbitos de la higiene, la alimentación y la movilidad. Se debe buscar que la persona viva en las mejores condiciones posibles y esto, en muchos casos, también incluye realizar actividades de ocio.

Es importante proporcionar a la persona oportunidades para disfrutar de su tiempo libre y realizar actividades que le gusten. Realizar actividades cotidianas ayuda mucho a la persona a mantenerse positiva ya sentirse más independiente.

Precisamente, la promoción de la autonomía debería ser una prioridad a la hora de enfocar la atención al paciente. Es fundamental que, mientras puedan, se hagan las cosas ellos mismos, aunque sean acciones aparentemente muy sencillas, como ponerse el pantalón o lavarse parte del cuerpo. Si no llegan solos, llegarán con ayuda de la persona cuidadora. Es un trabajo en equipo.

Los soportes técnicos

Hay una gran variedad de soportes técnicos disponibles para ayudar a las personas con movilidad reducida en su día a día. Estos dispositivos, como las sillas de ruedas, los andadores o las grúas, favorecen la comodidad del paciente y, al mismo tiempo, facilitan la labor de la persona que lo cuida.

Conocerlos nos permitirá seleccionar los que mejor se adapten a las necesidades de la persona. Por ejemplo, las grúas son especialmente útiles en pacientes que carecen de ningún tipo de movilidad. Mientras que para utilizar discos giratorios de transferencia, deberemos asegurarnos de que la persona puede apoyarse sobre los pies y mantener esta postura.

Saber cuándo pedir ayuda

Aunque seguimos todas estas indicaciones, es normal no saber cómo actuar en ciertos momentos , especialmente si la situación de dependencia se ha dado de repente y no hemos tenido ocasión de prepararnos. En casos así, es recomendable contar con el soporte de una persona con formación y experiencia profesionales.

La atención domiciliaria, como la que ofrece el Grupo Mutuam con el servicio Mutuam en Casa , no sólo nos ayudará a descargarnos de trabajo. También, nos proporcionará la tranquilidad de saber que contamos con una persona de confianza que atenderá tanto a las inquietudes de la persona cuidada como a las de su familia.

Las personas cercanas al paciente a menudo se sienten perdidas o desbordadas y agradecen mucho una guía profesional que les indique cómo proceder en determinadas situaciones. Si la persona que cuida en casa es como una muleta para el paciente, el profesional de la atención domiciliaria actúa como un apoyo tanto para la persona con movilidad reducida como para la que cuida de ella.

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